Opinión
Madres a favor del aborto

Periodista
Me hice feminista gracias el aborto o, más bien, por culpa del anteproyecto de ley concebido no nacido de Gallardón que acabó con su carrera política y dio alas al activismo dormido de muchas jóvenes millenials. Eso fue en el año 2013. Yo tenía 27 años, jamás había abortado y no tenía hijos ni sabría si los tendría nunca. Doce años después, soy madre de una niña, he pasado por un aborto voluntario y alguna pérdida espontánea y conozco muy bien los anhelos de un test de embarazo negativo y el espanto por uno positivo y, por eso, defiendo más que nunca la protección y el blindaje de este derecho en la Constitución. En esta emotividad desmedida, absurda y un poco cursi que, a mí, particularmente, me gusta reservar cada vez más para los libros que escribo, tengo que volver a una columna periodística para gritar nuevamente que nadie me va a explicar lo que es el derecho a la vida porque la he sostenido dentro y fuera de mí, y sé muy bien de lo que hablo. Por eso, vuelvo a estar escribiendo sobre el aborto otra vez en el año 2025, 40 años después de su aprobación en el Parlamento español y cada día más cerquita de la menopausia.
Señora Ayuso, si antes me preocupaba el derecho al aborto desde que soy madre de una niña más, muchísimo más. Y somos muchas las madres que haríamos lo que fuese porque nuestras hijas no viviesen jamás un embarazo no deseado. Le aseguro que gastaríamos hasta el último euro que tuviésemos para impedirlo, que nos iríamos a Londres, a Portugal, a China, a la Luna y al mismísimo Marte para que le practicasen un aborto seguro, más o menos, lo mismo que harían la mayoría de las mujeres que en público defienden lo que usted y la jalean, pero que en privado son las primeritas en poner los billetes sobre la mesa. La única diferencia entre ustedes y yo, entre ustedes y nosotras, es que las que defendemos la inclusión del aborto en la Constitución jamás permitiríamos que otra niña o mujer pasase por lo que no queremos para nosotras ni para nuestras hijas.
Reconozco que estoy hasta las narices de escribir sobre el aborto y creo que ya cualquiera que tenga dos neuronas encima sabe que es un derecho intrínseco a la condición sexual de las mujeres, un derecho humano básico para nosotras y sobre el que no cabe discusión. A todos los que piensan como usted y usan argumentos esencialistas de "defensa de la vida" y "asesinato" (ese fue el calificativo que Ayuso empleó para referirse al aborto en 2023) les recomiendo que salgan de ahí inmediatamente porque el mismo discurso que usan hoy para cargar contra el aborto puede ser usado mañana para cuestionar la reproducción asistida. Porque defender la vida no es acaso, según ustedes ¿dejar que Dios provea? ¿por qué tanto empeño en limitar el don divino que, según ustedes, muchas mujeres tienen, para que sea usado como ustedes manden y no como ellas convengan? ¿Cree que todas las mujeres tenemos 10 años? ¿Se creen ustedes protagonistas del Cuento de la Criada?
El cuerpo de la mujer ha sido usado históricamente como trinchera y por eso los gobiernos más reaccionarios y machistas limitan el aborto o lo prohíben sistemáticamente. El embarazo no deseado es una herramienta de control, una prisión y una condena, y tener que hacerse cargo de un hijo no deseado es una tortura tanto para la madre, como para la criatura. Un país sin aborto libre, legal y seguro es una distopía en lo que no querría que viviese mi hija. Y por eso Sánchez no habla de las mujeres como si él fuese una ni haciéndose el machito, básicamente, porque se limita a recoger las demandas del movimiento feminista que lleva años exigiendo que este derecho no dependa voluntad de los legisladores de turno cuando los malos vuelvan a llevarlo al Constitucional.
Vivo en una comunidad gobernada por el Partido Popular desde hace décadas y les voy a decir lo que no hacen por la natalidad: no tenemos profesores de apoyo mientras crecen las necesidades educativas en todas las aulas, no tenemos pediatras en los centros de salud ni muchas veces en los hospitales y, por supuesto carecemos de Educación Sexual Integral en los colegios. Pero es que, además, vivimos en un Estado en donde se sigue financiando con dinero público la educación concertada que promueve discursos como el suyo, a pesar de la supuesta aconfesionalidad de esta patria. A ver si se enteran de una vez que muchos embarazos no deseados son también una de las muchas consecuencias de la falta de esa educación sexual, sumados al aumento imparable de las ITS y al incremento de la violencia sexual contra las niñas y mujeres. Le sorprendería saber que muchos de esos embarazos incluso vienen precedidos de la violencia sexual invisible, esa que jamás se denunciará, ni se nombrará, ni se confesará: la que ocurre dentro del matrimonio.
Las que empezamos a peinar canas ya nos conocemos esta serie que nos quieren hacer protagonizar y usted, señora Ayuso, solo nos está mostrando el tráiler. Y no, no nos vamos a ir abortar a otro lado. La que se va a ir es usted, se lo aseguro.
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