Opinión
Trump, Junts y el Supremo: un tridente contra el Gobierno en junio

Por Sato Díaz
Coordinador de Política.
-Actualizado a
Se levanta el sol de junio por el horizonte. Los calores estivales van a tomar irremediablemente el protagonismo en los próximos días. También en el panorama político subirán las temperaturas. El próximo mes trae tres saltos complicados para el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz. Los fuegos de la seductora noche de San Juan y sus hogueras se pueden confundir con el infierno (que quieren generar las derechas), el diablo y su tridente.
Un tridente con tres estacas. La primera punta señala al incendiado panorama internacional. Precisamente el 24 y 25 de junio pillará a los mandatarios occidentales en La Haya, donde se celebrará la próxima cumbre de la OTAN. La segunda mira a los tribunales, pues el Constitucional debatirá y avalará la ley de amnistía también los días 24, 25 y 26 del próximo mes. El tercer gancho es para la política doméstica. Pudiera ser que en la recta final del mes se celebrara el debate sobre las enmiendas a la totalidad de la reducción de la jornada laboral, en el Congreso, donde no hay una mayoría garantizada para que la norma siga adelante en su tramitación.
De momento, Junts no ha registrado en la Cámara Baja su enmienda, pues las negociaciones con el Ministerio de Trabajo siguen. Los votos de los de Carles Puigdemont son imprescindibles si Yolanda Díaz quiere sacar adelante la medida y los postconvergentes intentan sacar el máximo rédito de esta situación, como ya viene siendo habitual durante toda la legislatura. Hasta la próxima semana hay tiempo para el registro de las enmiendas a la totalidad, aunque los plazos se pueden alargar si los grupos parlamentarios así lo acuerdan, lo que sería señal de que la negociación continúa en el horno.
Es el proyecto estrella del Ministerio de Trabajo, y Sumar se ha volcado con él poniendo en este asador toda la carne. Un acuerdo con Junts sería anunciado, sin duda, con fuegos artificiales, pero la exigua mayoría parlamentaria que invistió a Pedro Sánchez y al Gobierno de coalición no les da ninguna seguridad. Díaz puede quemarse si no logra sacar adelante una medida que, según estudios del propio Gobierno, es muy popular entre la ciudadanía. Sin embargo, tal y como ya han deslizado desde Sumar, la reducción de jornada no es la reforma laboral, una medida que, de haber fracasado su aprobación en la pasada legislatura (y a punto estuvo), podría haber supuesto el fin político de Díaz. Los sindicatos se volcarán estas semanas con actos y movilizaciones para presionar a favor de la reducción.
El expresident de la Generalitat de Catalunya, Puigdemont, tomará protagonismo en este inicio del verano. No solo porque los siete diputados de Junts son imprescindibles para la aprobación de la reducción de la jornada laboral (si finalmente el debate de enmiendas a la totalidad se celebrara antes del parón veraniego), sino también porque el Tribunal Constitucional dirimirá en su pleno de los días 24, 25 y 26 la validez de la ley de amnistía. Es la norma que permitiría al líder independentista regresar al Estado español de su exilio belga. Quizás la foto con Sánchez no esté tan lejos.
La mayoría progresista en el Tribunal presidido por Cándido Conde Pumpido garantiza, salvo giro de guion inesperado, el aval a la amnistía. Sin embargo, la batalla que dará la derecha se cocinará fuera de la Corte. El Supremo ha abierto fuego contra el Constitucional y pregona que la decisión de este último debería esperar a que se pronuncie la justicia europea sobre las cuestiones prejudiciales presentadas respecto a la adecuación de la amnistía al derecho comunitario. El PP ya se ha manifestado en esta línea y puede aprovechar su mayoría absoluta en el Senado para que la Cámara Alta también inste al Constitucional a esperar. Fuego entre instituciones. La derecha vuelve a generar ruido con este tema, pues ve otro posible incendio que desgaste a Sánchez. ¿Arderán las calles?
Por último, la cumbre de la OTAN del 24 y 25 de junio en Países Bajos acogerá, con bastante probabilidad, otro anuncio de un nuevo aumento del gasto militar. El presidente norteamericano, Donald Trump, viene, desde hace semanas, grabando con fuego la idea de que los estados deberán gastar el 5% del PIB en defensa. Esa cantidad es inasumible e inabarcable para países como España, que ha acelerado el ritmo para llegar al 2% este año. Sin embargo, apostando tan alto, el mandatario ultra lanza, desde la Casa Blanca, un mensaje: habrá que subir algo el porcentaje. Quizás no sea el 5% el acuerdo al que lleguen los jefes de gobiernos occidentales, pero... ¿el 3%?
La temperatura política aumentará si esto ocurrie. El ala izquierda del Gobierno de coalición tiene complicado aceptar más gasto militar y en defensa, lo que implica menos partidas destinadas a cuestiones sociales. Sumar, y dentro de este espacio sobre todo IU, a duras penas podrán permitirse más presión de la que ejerce Podemos desde fuera del Consejo de Ministros, levantando la bandera del pacifismo, contra la guerra y la OTAN. Si la imposición de la organización atlantista es elevada y la Comisión Europea no la frena, la coalición gubernamental puede vivir este verano uno de los momentos más complejos y ardientes desde el inicio de la legislatura por el aumento del gasto militar.
En Moncloa confían en que después llegará el verano, las vacaciones... Ese periodo en el que todo se olvida un poco.
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