Opinión
Una bomba de relojería bajo el sillón de Blesa
Por Vicente Clavero
-Actualizado a
Se ponga como se ponga, MIGUEL BLESA tiene los días contados al frente de Caja Madrid. ESPERANZA AGUIRRE quiere entregarle el codiciado cargo que ahora ocupa a alguien de su plena confianza. Caja Madrid, que administra depósitos de clientes por un valor superior a los 67.000 millones de euros y que el año pasado ganó 2.860 millones, es un instrumento demasiado poderoso para que esté en manos de un hombre con cierta propensión a funcionar por libre. Lo demostró a propósito de la opa sobre Endesa, cuando se negó a acudir en auxilio de MANUEL PIZARRO, como a la presidenta de la Comunidad le hubiera gustado. Y lo demostró también, al menos mientras pudo, con su tozuda resistencia a gastarse un montón de dinero para tomar el control de Iberia. En esa operación, Caja Madrid se dejó unos 450 millones de euros por un paquete de acciones que hoy vale en el mercado apenas la mitad de lo que costó.
Para Esperanza Aguirre, Caja Madrid debería ser el brazo financiero del proyecto político y económico que está ensayando en su Comunidad. Un proyecto de corte neoliberal, del que la privatización de algunos servicios públicos, como la sanidad o la enseñanza, sólo es la punta del iceberg. En ese contexto, la presidenta pretende que Caja Madrid sea su banco y el perfil de Blesa, que hace de cada sugerencia suya una cuestión de independencia, ya no le sirve. De ahí el nítido mensaje que le ha trasmitido, a través de uno de sus hombres en el consejo de administración, ESTANISLAO rodríguEZ PONGA, y de los medios de comunicación que le son afines.
El pretexto para exigirle a Blesa que ceda el paso estriba en que la normativa vigente no le permite continuar en el cargo, cosa más que discutible por lo visto. Pero, aunque pudiera, ¿hasta qué punto sería sostenible su situación si ha perdido, como parece, el apoyo de la primera autoridad de la Comunidad de Madrid? ¿Cuánto van a tardar en dejarlo en la estacada los vocales del consejo de administración de conocida sintonía con Aguirre y que ahora han cerrado circunstancialmente filas con él? ALBERTO RECARTE, MERCEDES DE LA MERCED, EDUARDO FERNÁNDEZ NORNIELLA y compañía, llegada la hora de la verdad, ¿se atreverían a contravenir sin más los deseos de la presidenta?
Las opciones de Pizarro
Aguirre cuenta con una importante nómina de candidatos a sustituir a Blesa. La encabeza un hombre que conoce bien las cajas de ahorro, porque durante un tiempo fue incluso presidente de la CECA: Manuel Pizarro. La presidenta, además, cree que su partido tiene una deuda de honor con el anterior responsable de Endesa, a quien Rajoy arrastró a la política en las últimas elecciones generales para luego, tras la derrota, dejarlo tirado en la cuneta.
Tres consejeros con posibilidades
Dos miembros del equipo económico de RODRIGO RATO en su época de vicepresidente figuran también entre los pretendientes. Los nombres de Rodríguez-Ponga y Fernández Norniella ya se barajaron con motivo de anteriores refriegas de Aguirre con Blesa. Ahora se les ha unido otro: el de Recarte, inspirador de los neocon españoles y socio del locutor de la Cope FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS.
El tapado está en la Comunidad
Sin embargo, ayer se consideraba altamente probable que Aguirre opte por alguien que no sólo comparte plenamente su proyecto político, sino que le guarda una lealtad sin fisuras. Con IGNACIO GONZÁLEZ al frente, la presidenta podría hacer y deshacer a su antojo en Caja Madrid, aunque para ello tuviera que ceder a su mano derecha en la Comunidad. Las declaraciones de MARIANO RAJOY, que se desentendió completamente del asunto, dejan a Aguirre las manos libres para proceder como más le convenga.