Opinión
Y Dios creó las bacterias
Por Ciencias
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CIENCIA DE PEGA // MIGUEL ÁNGEL SABADELL
Si no fuera porque hay quien se lo cree, sería cómico. Los cristianos fundamentalistas, esos que afirman que el mundo tiene 6.000 años y que un Dios todopoderoso nos puso en la Tierra como quien planta un geranio en una maceta, han creado una revista “científica”: Answers Research Journal. ¿Su objetivo? Publicar artículos “científicos” que demuestren que el universo fue creado en seis días por ese Dios cruel del Antiguo Testamento (no vayan a confundirse con otro; Zeus queda fuera. Una muestra terrible de su crueldad la tenemos en el libro de Job).
No les basta con su museo de evidencias científicas de la creación, donde se gastaron el año pasado 27 millones de dólares. La revista promete. Una muestra de tamaña memez la tenemos en el artículo Los microbios y los días de la creación. El autor, un biólogo de nombre Alan L. Gillen, dedica más de 2.500 palabras a discutir en qué día de los seis que duró la creación bíblica aparecieron las bacterias y otros microorganismos. Gillen enmienda la plana a sus colegas creacionistas, que creían que bacterias y hongos eran seres parecidos a las plantas y, por tanto, debieron aparecer al tercer día. De eso nada, dice. Las cianobacterias y las bacterias fotosintéticas sí, pero ¡cuidado! La E. coli no. Esta, en particular, apareció en el día sexto porque podemos encontrarla en el intestino humano y éste apareció al final de la creación (por lo menos en Génesis 1; en Génesis 2 las plantas aparecen después del ser humano, que es creado en primer lugar). Según este biólogo (¿por qué me vienen a la cabeza estas palabras de Quevedo: “la Universidad enseña pero no desasna”?), las micorrizas, unos hongos en simbiosis con las raíces de las plantas, se crearon el tercer día, pero las algas microscópicas o la Vibrio fischeri, una bacteria luminiscente que simbiotiza con ciertas especies de calamares, apareció el día 5, cuando Dios creó los animales marinos. Pero claro, siguiendo el Génesis el brillante Gillen se encuentra con un grave problema: “Êlohim vio todo cuanto había hecho, y he aquí que estaba muy bien” (utilizo la versión de F. Cantera).
¿Dónde encajan el virus de la gripe, el del sida, el plasmodio de la malaria, el bacilo de la tuberculosis? Evidente: todas las enfermedades infecciosas aparecieron tras la expulsión del paraíso. Si pueden pásense por su web: www.answersingenesis.org/arj. Se la recomiendo como ejemplo de cómo una fe fanática es capaz de aniquilar la razón. Estos señores son un insulto a la inteligencia.