Opinión
España va mal, estúpido
Por Manolo Saco
Volvía George Bush, padre, de su gran victoria en la primera guerra del Golfo contra Irak en el verano de 1991 con el pecho henchido, dispuesto a encarar las elecciones para alzarse con un segundo mandato, cuando un atractivo y bien asesorado candidato demócrata le cortó el paso con una campaña a ras de suelo. Bush volaba en su globo de patriotismo guerrero mientras Clinton descendía a las cloacas de los asuntos económicos, los gastos desmesurados de la guerra y el desempleo galopante. Acuñó entonces la famosa frase “es la economía, estúpido” para indicar que lo que de verdad mueve a la gente es la pela, y que la guerra lejana se la pela (siento el juego de palabras, pero me lo había puesto a huevo; disculpen las molestias).
Ahora, con el nuevo curso, que no es un curso cualquiera sino una campaña electoral continua, al fin el PP tendrá asuntos que nos preocupan de verdad con los que hacer oposición. Ahora que ya no hay rendición ante ETA (algo que sabe todo el mundo, menos la San Gil, pero hay que disculpárselo porque estuvo fuera con problemas de salud), el Partido Popular podrá hacer presa en la “economía, estúpido”, que al parecer ya no va tan bien como antes del verano, según el ministro Solbes.
Y por una vez, y sin que sirva de precedente, me alegro de que la economía no vaya tan bien, aunque sólo sea para escuchar de ahora en adelante otra letra aunque sea con la misma música apocalíptica. El empleo, la carestía de la vida, la vivienda, serán, entre otras, las cuestiones sobre las que los grandes partidos deberían debatir y arrimar imaginación. Según el ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, “no es que tengamos problemas de solvencia en las entidades financieras”, sino de liquidez, y “no porque no haya dinero, sino por desconfianza e incertidumbre (...) a la gente que tiene dinero lo que menos le gusta es la incertidumbre”.
El dinero es conservador, “no le gusta la incertidumbre”. Ese, y no otro, es el espíritu que anima a las Bolsas de todo el mundo. Suben y bajan movidas por los estados de ánimo de los inversores, más que por datos reales la mayoría de las veces. Como decía ayer la imponente torre de un banco en la viñeta de El Roto en el diario El País, “a veces hacemos como que nos tambaleamos para provocar vuestra compasión”.
Hay pues algo que me preocupa en el estilo de oposición del Partido Popular: si los gays y lesbianas se casan, la familia está en peligro; si el PSOE pacta con Nafarroa Bai es que ha vendido Navarra a ETA; si Zapatero no cumple con los acuerdos pactados con los terroristas le pondrán bombas, y si no hay bombas es porque ha cedido; la asignatura de Educación para la Ciudadanía es una idea fascista, similar a la asignatura franquista de Formación del Espíritu Nacional; y si te ha salido un grano, cuidado chaval que puede ser un cáncer.
Como todo en este partido es apocalíptico, como el PSOE todo lo que toca lo deja al borde del abismo, me inquieta saber cómo va a ser la oposición del PP con los asuntos económicos, porque no hay nada más contagioso que el pesimismo, y esta oposición sólo tendrá éxito en la medida en que se cumplan sus malos presagios.
Ayer las bolsas europeas se dieron un “batacazo”, con un IBEX 35 que cerró el día con una caída preocupante del 2,4%, acusando así las malas perspectivas para la construcción. Una construcción que en Andalucía pretenden activar con la promoción de pisos baratos y ayudas económicas a los titulares de las rentas más bajas, lo que ha provocado por cierto, un pequeño rifi rafe entre Solbes, la reciente ministra de la vivienda Carme Chacón que necesita dar sentido a su ministerio, y la Junta de Andalucía. Chaves propone un anteproyecto de Ley del Derecho a la Vivienda que garantizaría a los andaluces una casa, en alquiler o en propiedad, sin que el coste supere un tercio de los ingresos familiares. Suena muy bonito, suena muy utópico, pero suena a algo.
Solbes, al que le tienen que cuadrar las cuentas del Estado, no está muy convencido de que el proyecto andaluz se pueda llevar adelante. Todavía no he oído a nadie del PP mediar en esta reyerta, y me pregunto a estas horas en qué lado se pondrán, a qué enemigo elegirán, a Solbes o a Chaves, para estrenar el eslogan, el lema atronador de la próxima temporada otoño-invierno: España va mal, estúpido.