Opinión
Hinchar un perro
Por Rafael Reig
El Sr. Reig se ha especializado en exhibir en su sección fósiles religiosos para luego tratar de pulverizarlos, lo que no deja de ser un ejercicio de abulia intelectual. Sr. Reig, es muy fácil rebatir a los muyahidines de la fe católica: basta con un poco de razón y otro poco de interés por entender al vecino. Desmontar un dogma religioso es una asignatura de primero de sentido común. ¿Qué esfuerzo puede suponer para una mente mínimamente crítica probar lo absurdo y antinatural del rechazo al uso del preservativo, por ejemplo? ¿O denunciar el celibato como una de las imposiciones más crueles y embrutecedoras con que se puede castigar al ser humano? Atrévase a publicar una carta de alguien que le exija un esfuerzo dialéctico poderoso, alguien que diga algo que nos obligue a exprimirnos la razón en busca de una gota de verdad. Deje de cebarse con los templarios posmodernos, bastante tienen con cargar con su fe, y discutamos de cosas más serias que si hacer topless debería penarse con cárcel o si un videojuego en el que se puede comer pan con pan tendría que arder eternamente en la hoguera. ¿O acaso le preocupa quedar en evidencia?
FERNANDO LAVIANA MARTÍNEZ SEVILLA
Amigo Fernando, ¡cómo me va a preocupar a mí quedar en evidencia! De ser así, me dedicaría a otra cosa. Gracias por su comentario, pero ¿le parece fácil? Lo celebro, pues creo que esto es como el trapecio: hay que trabajar mucho para que parezca que se hace sin esfuerzo. ¿Quién quiere ver sudar y sufrir a un trapecista? ¿A usted no le parece relevante exponer y refutar la ideología meapilas? A mí sí, porque resulta que vivimos en un país en el que los obispos se manifiestan a gritos y con pancartas, intervienen en política, influyen sobre la infancia, apandan nuestro dinero para su tinglado de enseñanza concertada y presionan a las complacientes autoridades, que por otra parte están siempre más que dispuestas a ceder.
Por una parte, como decía Flaubert, “un escritor no elige sus temas: los soporta”. Por otra parte, estoy convencido, como decía Marx (con perdón), de que la “crítica de la religión es la premisa de toda crítica” (“die Kritik der Religion ist die Voraussetzung aller Kritik”, con perdón de nuevo, y para que se note que sudo a mares). Como afirma Marx, cuando escribe sobre la Crítica del Derecho de Hegel: “La crítica del cielo se transforma así en crítica de la tierra, la crítica de la religión en crítica del Derecho, la crítica de la teología en crítica de la política”.
No creo, como usted, que “desmontar un dogma religioso” sea tan sencillo. No sé si yo lo consigo, pero lo intento, y casi diría, con la debida modestia: ¿pensarán vuestras mercedes ahora que es poco trabajo hinchar un perro?