Opinión
Joseph Rosenfeld
Por Eugenio García Gascón
En las últimas semanas el gobierno israelí ha iniciado una campaña mediática para reivindicar los derechos de los judíos que "fueron expulsados" de los países árabes tras el establecimiento del Estado judío en 1948.
El ministerio de Exteriores es el que lidera la campaña. Ha habido altos funcionarios que han dicho que los judíos de los países árabes sufrieron una Nakba (Catástrofe, en árabe) peor que la de los palestinos en 1948 y que fueron obligados a marcharse y dejar sus hogares y sus propiedades en los países árabes.
El doctor Joseph Rosenfeld, que reside en Tel Aviv, ha escrito una carta a Haaretz dando su opinión al respecto y rechazando la versión que está cobrando fuerza en Israel.
Rosenfeld nació en Alejandría, Egipto, en 1939. En su carta dice que "la situación de los judíos de Egipto era excelente", y que sus padres, que se asentaron en Egipto en los años veinte del siglo pasado, "se salvaron del Holocausto gracias a Egipto". A continuación cuenta cómo se desarrollaba la vida de los judíos en Alejandría, en excelentes condiciones. "Nos fuimos de Egipto en los años cincuenta por circunstancias particulares. No hubo expulsión. Nos fuimos con todas nuestras pertenencias", escribe.
Rosenfeld dice que la mayoría de los judíos abandonaron Egipto en los cincuenta "no por motivos de necesidad, sino por elección". "Nadie robó sus propiedades". Los judíos ricos eligieron emigrar pero no fueron a Israel. Y algo parecido ocurrió con los judíos del Magreb, ya que los "educados escogieron asentarse en Francia" y no en Israel. "Las propiedades de los judíos del Magreb tampoco fueron saqueadas ni sufrieron pogromos. Y lo mismo ocurrió en Irak".
"Por todo esto, no acabo de entender los pogromos de los que hablan los medios de comunicación (israelíes). ¿Dónde? ¿Qué propiedades se robaron? No hubo una Nakba judía en los países árabes. El movimiento sionista operó emisarios que instaron a los jóvenes a venir a Israel. Influyeron en mi hermano que fue arrastrado fuera del resto de la familia para venir aquí".
"Después de abandonar Egipto, estuvimos en un campo de Marsella, Francia. Éramos muchos judíos de varios países árabes. Ninguno dijo nunca que le habían hecho mal (los árabes) o que sus propiedades habían sido robadas o confiscadas", concluye Rosenfeld.