Opinión
Mayor Oreja en su laberinto
Por Juan Carlos Escudier
En el proceso en torno a la legalización de Sortu nos faltaba escuchar la opinión certera de Jaime Mayor Oreja, que es un político de convicciones tan firmes y principios tan sólidos que si algún día se le ocurriera aventurar una ola de calor y se pusiera a nevar le veríamos pasearse en tanga por la calle de Alcalá para demostrar lo equivocados que están los termómetros. El eurodiputado del PP es el artífice de una teoría de la conspiración tan elaborada que, para entendernos, la del 11-M vendría a ser un puzzle para niños de tres años y la suya un paisaje de Turner deconstruido en 20.000 piezas.
El esquema de Mayor Oreja lo explica todo. Si el Ministerio del Interior no hubiera impedido la inscripción de Sortu como partido se habría demostrado su connivencia con el mundo de ETA; que lo hiciera sólo indica que el pacto lo exigía. De igual manera, si el Tribunal Supremo hubiera dado luz verde a la legalización de los abertzales la rendición ante ETA habría estado clara; que no lo haya hecho responde a una “teatralización”, porque todo está hablado entre el Gobierno y ETA para que los herederos de Batasuna estén en los ayuntamientos. En resumen, que o la pieza encaja a la primera o se la recorta para que lo haga
Se pregunta uno qué sería de este hombre si ETA no existiera y, ya de paso, qué es lo que hace en Estrasburgo además de cobrar las dietas, ya que sobre otros temas no se le oye respirar. Se entiende que, como no pudo luchar contra el franquismo porque lo creía un período apacible de la vida de España y se le acabó aquello de narcotizar a inmigrantes para expulsarlos en avión cuando era ministro, dedique ahora su vida a esta colosal conjura en la que están implicados el Gobierno, ETA, la Policía, los jueces de aquí y los del Tribunal de Derechos Humanos, el PSOE, parte del PP, el Sin Feinn, la UE, la ONU y hasta la Iglesia de la que es devoto.
Todo está pactado, desde las detenciones de etarras al endurecimiento de la ley de partidos. La negociación entre Gobierno y ETA es perpetua y está blindada. No descarten que sus profecías se autocumplan, como las de Moody’s.