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Aniversario muerte de Franco Primer 20-N con Franco en Mingorrubio: banderas de España para el dictador y un altavoz para los franquistas

Apenas unas decenas de personas acuden al panteón de Franco en el 44 aniversario de su fallecimiento. En el lugar había más periodistas y policías que franquistas. Un bisnieto del dictador y Juan Chicharro, presidente de la Fundación Franco, han llevado una corona de flores al panteón, cuya entrada estaba repleta de ramos y banderas españolas. 

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Juan Chicharro, presidente de la Fundación Nacional Francisco Franco atiende a los medios a escasos metros de la tumba de Franco.- FERNANDO SÁNCHEZ

El primer 20-N con Franco en el cementerio de Mingorrubio-El Pardo ha transcurrido, sobre todo, sin gloria. Penas, por contra, sí que ha habido alguna. Especialmente la de un señor de edad avanzada que, tras acercarse a depositar flores en el panteón donde está enterrado el dictador, ha roto a llorar. Él quería dar las gracias a Francisco Franco por todo lo que había hecho por España y no ha podido evitar las lágrimas. Mientras tanto, un número importante de periodistas se han abalanzado sobre él para que pudiera expresar su dolor ante los micrófonos. 

Es el circo mediático. Este miércoles en Mingorrubio había más periodistas y policías que franquistas honrando al dictador. Entre los pocos asistentes, una señora despistada que, sorprendida ante la escasa afluencia de público, se lamentaba de no haber ido al Valle de los Caídos; un hombre mayor que ha aprovechado que había tres periodistas que le hacían caso para contar su juventud y, de paso, las obras y maravillas de Francisco Franco; y, entre otros, un señor con un curioso gorro lleno de chapas, que también ha conseguido reunir a su alrededor a un buen número de periodistas. Curiosamente, uno de los rostros más conocidos de cuantos se han acercado este miércoles a Mingorrubio también era de un periodista. Se trata de Eduardo García Serrano, director de El Correo de Madrid y colaborador habitual de Intereconomía, quien hace unas semanas se declaraba "franquista y falangista" en un polémico acto en el Ateneo de Madrid

Un hombre llora ante el panteón de propiedad pública donde están enterrados Francisco Franco y Carmen Polo.- FERNANDO SÁNCHEZ

Se puede decir, de hecho, que durante la mañana y el mediodía de este miércoles en Mingorrubio sólo ha habido dos picos en cuanto a afluencia de público se refiere. El primero, cuando han entrado los familiares de un muerto que iba a ser enterrado hoy en Mingorrubio. No pocas veces han tenido que responder que no venían por Franco. El segundo, cuando ha entrado al cementerio el presidente de la Fundación Francisco Franco, Juan Chicharro, acompañado de, entre otros, el bisnieto del dictador Francisco Franco Suelves, hijo de Francis Franco

La comitiva ha entrado alrededor de las 14.00 horas al interior del panteón, de propiedad pública, donde está enterrado el dictador junto a los restos de Carmen Polo. Allí han permanecido unos minutos, han depositado la corona de flores que portaban y rápidamente han abandonado el lugar acompañados de dos o tres voces que han gritado, exactamente, dos "viva Franco y arriba España". "Vamos a seguir defendiendo el legado de Franco hasta desde las catacumbas", ha defendido Chicharro a escasos metros de un panteón lleno de flores y banderas de España.  

Momento en el que los allegados a la familia Franco han entrado al panteón donde están Franco y Carmen Polo.- FERNANDO SÁNCHEZ

Las flores que antes caían sobre la lápida del Valle de los Caídos lo hacen ahora sobre el panteón de Mingorrubio, al que nadie, sin la llave que poseen los Franco, puede entrar. La Policía, de hecho, sólo permitía que subieran las escaleras del panteón los ciudadanos que querían dejar sus flores a modo de homenaje. Cuando los periodistas han intentado subir esos mismos escalones los agentes de Policía lo impedían. "Es un lugar de Patrimonio", ha explicado un agente. No deja de ser sorprendente que no se puedan pisar los escalones en los lugares propiedad de Patrimonio pero sí enterrar a un dictador y que los españoles paguen su mantenimiento. 

Por lo demás, la mañana transcurrió tranquila. En los escasos círculos que se formaban entre los visitantes se recordaban las hazañas del otrora Caudillo de España, se negaba la existencia de cunetas de represaliados franquistas y se lamentaba amargamente la falta de libertad de expresión provocada por la Ley de Memoria Histórica. La mujer despistada del inicio de este artículo también lamentó la ausencia de libertad de expresión en la democracia española. Justo después de autodefinirse como franquista ante los micrófonos de Radio Nacional. 

Una mujer hace una foto a un hombre en el panteón donde descansan los restos de Franco y Carmen Polo.- FERNANDO SÁNCHEZ

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