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Los dos años de "furia antifeminista" de Almeida azuzado por Vox

"Se ha caracterizado por la criminalización del movimiento de las mujeres y por las teorías de la conspiración", denuncia la oposición de Más Madrid. Los ejemplos de la política antifeminista del Ayuntamiento de Madrid abundan.

Martínez-Almeida
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, en un reciente acto público. Fernando Alvarado / EFE

"El gobierno de José Luis Martínez-Almeida se ha caracterizado por la criminalización del movimiento de las mujeres y por las teorías de la conspiración". Con esta frase resumía este pasado lunes Rita Maestre, portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento, la política en materia de feminismo, igualdad y lucha contra la violencia machista seguida por el alcalde de Madrid y sus socios de Ciudadanos (Cs) en los casi dos años que llevan gobernando la ciudad.

Maestre fue incluso más allá y acusó a Almeida de exhibir "una furia antifeminista" a menos de una semana de la celebración 8M, Día Internacional de la Mujer.

"En la práctica sus políticas públicas en la lucha contra la violencia machista y por la igualdad de hombres y mujeres han estancado el presupuesto, los proyectos y los recursos humanos", añadió la portavoz de Más Madrid en una rueda de prensa cuyo objetivo era denunciar el sistemático incumplimiento del Pacto por la Igualdad que el Pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó en noviembre de 2019 tras más cinco meses de conversaciones y negociaciones entre los diferentes grupos políticos. Ese pacto en Madrid incluye 21 medidas dirigidas a combatir la violencia contra las mujeres hasta 2023 agrupadas en cuatro ejes: sensibilización, detección, reparación y coordinación de recursos entre Gobierno central, autonómico y Ayuntamiento para luchar contra esta lacra.

Sin embargo, el concejal delegado de Familias, Igualdad y Bienestar Social, Pepe Aniorte, asegura que el Ayuntamiento de Madrid ha cumplido en más de un 80% las 21 medidas consensuadas en el pacto de igualdad consensuado en 2019. Los representantes de Más Madrid afirman a su vez que "muchas de las medidas aún en vigor son seguimiento de políticas públicas ya puestas en marcha en la anterior legislatura", aunque dudan de que esas medidas vayan a continuar a tenor del empeño del alcalde Almeida por borrar del mapa el legado de su predecesora. En ese sentido, desde Más Madrid denuncian que Almeida y su equipo no han adoptado "ni una sola medida nueva" en materia de igualdad o lucha contra la violencia machista.

La disputa sobre el grado de cumplimiento del Pacto por la Igualdad evidencia la falta de consenso sobre una cuestión tan sensible entre las fuerzas políticas con representación en el Ayuntamiento de Madrid. La unidad política hace ya tiempo que saltó por los aires. La espoleta en los dos últimos años ha sido Vox, boicoteando cualquier declaración institucional en contra de la violencia machista o en defensa de la igualdad y el feminismo.

Almeida, sin embargo, siempre afirma que Vox no le impone nada. De hecho, el PP ya venía mostrando antes de la irrupción de la ultraderecha sus reticencias en este campo: en 2019, año electoral, el PP se desmarcó del 8M, criticando con dureza la campaña que el Ayuntamiento entonces dirigido por Carmena organizó con motivo de esa celebración. En los últimos tres años, incluido este, ha sido imposible acordar una declaración institucional conjunta de todos los partidos con motivo de la celebración 8M.

El panorama no puede ser más desolador: el Ayuntamiento de Madrid no sólo incumple lo pactado, sino que además ha dado llamativos pasos atrás con respecto a la anterior legislatura, cuando Manuela Carmena era la alcaldesa de Madrid. "Casi dos años, el Ayuntamiento no ha cumplido con casi ninguna de las premisas ni de las políticas ni de los compromisos que asumimos", aseveró Maestre el lunes. La portavoz de Más Madrid puso como ejemplo que Aniorte anunció hace ahora un año "que de forma inmediata iba a poner en conocimiento del resto de grupos políticos una propuesta de ordenanza de Igualdad pero un año después no ha habido un sólo avance en esta dirección".

Lo cierto es que los ejemplos de la política antifeminista de Almeida abundan, y casi nadie duda de que Vox siempre está detrás de una manera u otra. El caso más llamativo ocurrió el pasado mes de enero, cuando el equipo de gobierno eliminó de buenas a primeras la Dirección General de Igualdad como entidad propia dentro del organigrama del Ayuntamiento y cesar a su responsable, Rosa María Gómez, quien ocupaba el cargo desde la época de Carmena. La izquierda consideró esta decisión como un ataque frontal al feminismo y a las mujeres. Tal es su descontento que este año ni Más Madrid ni PSOE se han adherido a la declaración institucional del Ayuntamiento que quierían impulsar PP y Cs con motivo del Día Internacional de la Mujer.

También el pasado mes de enero PP y Cs se colocaron en el punto de mira tras dar luz verde a una petición de Vox para destruir un mural feminista en el distrito de Ciudad Lineal. La polémica fue atronadora. El alcalde de Madrid negó que la retirada del mural fuera un "ataque al feminismo" y dijo: "Tan democrático es ponerlo como quitarlo". Es más, para desviar la atención aludió al terrorismo de ETA: "Qué rapidez para hablar de un mural en Ciudad Lineal y qué falta de voluntad para hablar de los que más han sufrido en democracia que son las víctimas del terrorismo", criticó el regidor madrileño. Al final la presión popular, con una gran movilización vecinal, logró que el Ayuntamiento mantuviera el mural tras la rectificación de Cs, pero no del PP.

Más recientemente, hace apenas una semana, Almeida volvió a alentar la teoría de la conspiración sobre manifestación del 8M de 2020. "Convendría que todos los que desde el Gobierno promovieron las manifestaciones del 8M el año pasado pidieran disculpas", afirmó Almeida, insistiendo una vez más en que aquella manifestación se celebró con la autorización del Gobierno de Pedro Sánchez sabiendo éste que el coronavirus ya estaba desbocado.

La supresión de la Dirección General de Igualdad y la polémica del mural son la guinda de un pastel que Almeida empezó a cocinar siguiendo la receta de Vox nada más tomar el bastón de mando Madrid en junio de 2019. Valga como ejemplo que apenas 48 horas después después de tomar el bastón de mando, Almeida ordenó retirar las pancartas contra la violencia machista y en favor de los refugiados de los edificios oficiales que había colocado la anterior corporación municipal.

Aquello sólo fue el principio de un camino jalonado por varios episodios más. Uno de los más sonados ocurrió el 19 de septiembre de 2019, cuando la ultraderecha boicoteó el minuto de silencio que el Ayuntamiento de Madrid había organizado en memoria de una mujer asesinada el día anterior. Javier Ortega Smith, portavoz de Vox en el Ayuntamiento, exhibió una pancarta que rezaba: "La violencia no tiene género. Contra todo tipo de violencia intrafamiliar". Almeida intentó reconducir la situación y le dijo a Ortega Smith: "Sabes perfectamente que no comparto la ideología de género ni el feminismo del 8 de marzo".

Una frase que retrató al alcalde y que se vio obligado a matizar días después aunque insistió en el mismo mensaje: "Me refiero al feminismo del 8 de marzo de las bonitas y los bonitos, al de la vicepresidenta del Gobierno y al de la mujer del presidente dando botes y gritando cánticos contra sus adversarios políticos, al feminismo del manifiesto que decía que la culpa de la situación de la mujer era del capitalismo opresor", afirmó. Esa expresión, la de "los bonitos y las bonitas" la ha empleado en más ocasiones.

Ambigüedad en sus declaraciones

Desde entonces, todas las declaraciones de Almeida sobre igualdad y feminismo se han movido en el terreno de la ambigüedad, consciente de que depende de Vox para casi todo. Pero dentro de su equipo hay concejales declaradamente antifeministas. En varias Juntas de Distrito –Villa de Vallecas o Fuencarral-El Pardo– se ha rechazado reiteradamente crear un mapa de puntos negros de la violencia machista.

El caso más conocido es el del concejal Javier Ramírez, responsable de dos importantes distritos de la capital, el de Fuencarral-El Pardo y Chamberí, quien hace apenas dos semanas saltó a los titulares de la prensa nacional tras afirmar durante la celebración de un pleno de la Junta de distrito de Fuencarral-El Pardo una frase que suscribiría cualquier militante de Vox: "Sigan hablando de feminismo lo que quieran; a mí me gustan más las [mujeres] femeninas que el feminismo", le dijo a la representante del PSOE en ese distrito. El alcalde guardó silencio.

Más Madrid y PSOE intentaron reprobar en el Pleno del Ayuntamiento al concejal más ultra de Almeida en diciembre de 2019, que ya por aquel entonces ya había mostrado su aversión al feminismo en más de una ocasión. Fue sonado cuando Ramírez expulsó a un grupo de mujeres que cargaron contra el portavoz de Vox en un acto con motivo del Día contra la Violencia de Género, que se celebra el 25 de noviembre. En aquella ocasión, Javier Ortega Smith, tras cuestionar la violencia machista se encaró con una víctima en silla de ruedas. La reprobación no salió adelante y el alcalde se limitó a quitarle hierro al asunto al afear a Más Madrid y PSOE que "la oposición no se hace a golpe de titular sino trabajando duro".

Pero el alcalde de Madrid no trabaja duro por el feminismo. Más bien al contrario. Su total dependencia de Vox le hace pagar muchos peajes, el del feminismo el primero. Para aprobar las cuentas de 2021, por ejemplo, PP y Cs aprobaron otorgar subvenciones directas a una entidad antiabortista mientras las retiraban a tres organizaciones históricas por los derechos LGTBI como solicitaba Vox. Prueba inequívoca de que cuando Vox apunta al feminismo, Almeida dispara.

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