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Una cantimplora perdida en la Guerra Civil, la pista para reconstruir la vida del miliciano Enrique Álvarez Melero

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica pide ayuda en redes sociales para conocer la historia que hay detrás de una cantimplora encontrada en la sierra de Teruel. La respuesta de historiadores, como Gonzalo Berger, e investigadores ha permitido recuperar en parte la vida de Enrique Álvarez, combatiente de la CNT, y de su familia. 

La cantimplora que fue regalada por Enrique Álvarez Melero en la Guerra Civil
La cantimplora que fue regalada por Enrique Álvarez Melero en la Guerra Civil. ARMH

ALEJANDRO TORRÚS

La búsqueda comenzó el lunes por la noche. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica subió a la red social Twitter una imagen de una cantimplora con dos únicas inscripciones. Por un lado, un nombre: Enrique Álvarez Melero. Por el otro, una unidad militar: Ejército Popular Regular 30ª División de Transmisiones. ¿El objetivo? Localizar a los descendientes del hombre para poder entregarle esta cantimplora que una familia encontró en la sierra minera de Teruel hace unos años. 

La petición de ayuda de la asociación memorialista se difundió rápidamente por las redes sociales y comenzaron a llegar pistas de historiadores, asociaciones memorialistas y ciudadanía. Algunas llevaban a un odontólogo mexicano, otras hacían referencia a personas de Madrid, Valladolid y un largo etcétera. El centro documental para la Memoria Histórica, de hecho, recoge el nombre de Enrique Álvarez Melero, natural de Madrid, como soldado del Regimiento de Carros de Combate nº1.

Sin embargo, fue el doctor en Historia por la Universidad de Barcelona Gonzalo Berger quien proporcionó el primer hilo del que tirar en esta investigación. Gracias a su tesis doctoral sobre las milicias antifascistas en Catalunya, Berger tenía registrado a Álvarez Melero como miembro de la CNT y miliciano de la Columna Durruti, a la que se habría incorporado el 24 de julio de 1936. La Generalitat otorgaba 10 pesetas diarias a los milicianos que están en el frente y ese subsidio era entregado a la persona que designaba el miliciano y Berger guardaba en su base de datos los documentos de cobro de Álvarez Melero. En esta ocasión, su subsidio se entregaba a su cuñada, Isabel Soler Depedre

El subsidio como combatiente de Enrique Álvarez Melero estaba a nombre de su cuñada, Isabel Soler Depedre. GONZALO BERGER

"Sigo tirando del hilo del documento de subsidio y de ahí deduzco que Enrique Álvarez Melero no tiene mujer ni hijos, que vive con su hermano, su cuñada y sus sobrinos en una casa en La Barceloneta, en una barriada obrera en una calle cercana al mar. Ahí teníamos una nueva pista para encontrar a posibles descendientes del combatiente", explica a Público el doctor en Historia por la Universidad de Barcelona. 

El siguiente paso consistía en buscar algún dato que permitiera conocer más de la cuñada, de Isabel Soler Deprede. Berger buscó en diferentes archivos nacionales e internacionales y rápidamente encontró una solicitud de asilo formulada por su hermano, su cuñada y sus tres hijos ante la Embajada de México en Francia pidiendo asilo en México. De Enrique Álvarez no había noticia. Ni aparecía en la petición de asilo a Francia ni tampoco en el registro de fallecidos de las milicias, pero eso no significa que no hubiese podido fallecer en combate en los siguientes años. La unidad a la que pertenecía, la columna Durruti, tampoco permite ser optimista respecto a la suerte de Enrique ya que, como explica Berger, se trataba de una unidad de choque que combatió en primera línea. 

"La petición de asilo muestra que tanto el hermano de Enrique, de nombre Benito, como su cuñada y sus sobrinos nacieron en Madrid. El último sobrino nació en 1932, por lo que pensamos que migraron a Barcelona entre 1933 y 1936. Después, la familia cruzó la frontera a Francia y pidió asilo a México. Hasta ahí pudo llegar mi aportación. Le transmití a la ARMH que dudaba mucho de que pudieran exiliarse en México ya que eran combatientes libertarios de base, por lo que era difícil que pudieran entrar en alguno de los barcos, así que cabía la posibilidad de que se hubiesen quedado en Francia", prosigue el historiador.   

Petición de asilo de la familia de Benito Álvarez. GONZALO BERGER

Hasta ahí parecía haber llegado la historia de la cantimplora. No estaba mal. Pero rápidamente el presidente de la ARMH, Emilio Silva, recibió nuevas pistas. "Nos contactó una investigadora que nos apuntó que la familia de Enrique vivía entonces en la localidad francesa de Nevers, en una calle que se llamaba Rue de St. Valiere, 40, que es la actual rue de Mademoiselle Bourgeois. Pero mientras ellos esperan respuesta de la Embajada de México, la Alemania nazi comienza la ocupación de Francia y llegan a la ciudad de Nevers el 17 de junio del 40. La familia nunca abandonó Francia", explica Emilio Silva. 

Los archivos muestran que los tres hijos del matrimonio de Benito Álvarez e Isabel Soler murieron en Francia entre 1998 y 2008. Hasta ahí ha llegado, de momento, una investigación que tiene, todavía, muchos frentes abiertos. Por ejemplo, ¿los sobrinos de Enrique tuvieron hijos que puedan estar vivos? ¿Qué sucedió con Isabel Soler? ¿Y con Benito Álvarez? ¿Qué relación tiene el combatiente Enrique Álvarez con la 30 División que aparece en la cantimplora?

Casa de la localidad francesa de Nevers, en una calle que se llamaba Rue de St. Valiere, 40, es la actual rue de Mademoiselle Bourgeois, donde vivió la familia de Enrique Álvarez. ARMH / GOOGLE MAPS

La respuesta, si se produce, se irá conociendo en los próximos días a través de las redes sociales de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. De momento, su presidente, Emilio Silva, apunta a Público la posibilidad de que Benito Álvarez fuera uno de los miles de españoles capturados por los nazis en su avance en territorio francés como mano de obra forzada

"La documentación señala que Benito era mecánico de telégrafos con título. No sería extraño que mientras esperaban una respuesta de México les pillaran los nazis y Benito acabara participando como preso en la construcción de puertos, canales o vías del tren", explica Emilio Silva. 

En cuanto a la relación del combatiente Enrique Álvarez con la 30ª División, a la que regala la cantimplora, la relación parece más o menos clara. La conocida como 30ª División del Ejército Republicano es una reconversión de una columna de milicianos de ERC. Tanto la columna Durruti como estos últimos combatieron por la zona de la localidad de Moltalbán, cerca de la sierra de Teruel, por lo que lo más probable parece que Enrique hiciera amistad durante la Guerra Civil con algún miembro de las milicias de ERC y, en algún momento, decidiera regalarle la cantimplora que ha llegado hasta nuestros días. 

Así, 80 años después de aquel regalo, el objeto está sirviendo para reconstruir las historias de vida de Enrique Álvarez y de su familia a través de la coordinación desinteresada de asociaciones memorialistas, historiadores y particulares. "Hay mucha gente que le interesa la Historia y que siente que le han robado su derecho a conocer la Historia de su país. Aquí tenemos un ejemplo de cómo tirando de un hilo hemos recorrido la Guerra Civil española, el exilio a Francia e incluso la ocupación nazi. Todo eso ha sucedido en nuestra Historia y hay mucha gente a la que le interesa. Este tipo de ejemplos muestra que la ciudadanía quiere saber y está necesitada de Historia", sentencia Silva. 

Parte de atrás de la cantimplora encontrada en la sierra de Teruel. ARMH

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