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Emergencia del coronavirus Iglesias y Calviño, entre el pulso y la tregua

Ambos vicepresidentes comparecieron juntos este martes para anunciar las nuevas medidas del Gobierno en el marco de su "escudo" o "red", social en palabras de Iglesias y Calviño, respectivamente. Las dos partes se han visto obligadas a asumir renuncias, pero lo aprobado se acerca más a lo defendido por el líder de Unidas Podemos. La vicepresidenta sigue teniendo el pleno respaldo de Sánchez.

Pablo Iglesias en el Congreso
El vicepresidente Pablo Iglesias (izquierda) toma asiento junto a la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño y la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en el Congreso. (CHEMA MOYA | EFE)

Manuel Sánchez / Alejandro L. de miguel

Pablo Iglesias y Nadia Calviño se mueven entre el pulso y la tregua. Ambos han escenificado este martes una suerte de armisticio en el marco de la disputa por las medidas a aplicar desde el Gobierno de coalición para hacer frente a la emergencia del coronavirus, pero la lucha por imponer sus criterios se mantiene en el seno del Ejecutivo.

En la rueda de prensa de este martes, tras el Consejo de Ministros que aprobó 50 nuevas medidas del "escudo social" según el vicepresidente de Derechos Sociales, "red social" en palabras de la vicepresidenta de Asuntos Económicos, ambos evidenciaron en fondo y forma los diferentes enfoques que han defendido en las múltiples reuniones del Ejecutivo desde que comenzó esta crisis.

Si bien ambos han asumido renuncias,  desde la declaración del estado de alarma ha quedado patente que Sánchez parece haberse acercado más al enfoque de Unidas Podemos

Y, si bien ambas partes han asumido renuncias, ya desde la declaración del estado de alarma tras una larguísima y compleja deliberación en el Consejo de Ministros del 14 de marzo, ha quedado patente que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, parece haberse acercado más al enfoque de los ministros y ministras de Unidas Podemos ante esta crisis. 

Se vio con la declaración del estado de alarma, a la que Calviño, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y la ministra portavoz, María Jesús Montero, se opusieron; y se ha visto con las medidas que el Ejecutivo ha venido aprobando en las últimas semanas. El debate sobre la conveniencia de abrir el chorro del gasto público para proteger a parados, autónomos, pymes y trabajadores se ha saldado en favor de las tesis de Iglesias. 

El Gobierno también ha aprobado la prestación para parados por extinción de contratos temporales, o la prestación para trabajadoras del hogar, prometidas a los sindicatos por la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz (Galicia en Común, dentro de Unidas Podemos).

Díaz también anunció la prohibición de despidos durante la crisis del Covid-19, el viernes, y el permiso retribuido recuperable, aprobados en los Consejos extraordinarios del viernes y el domingo. La ministra de Trabajo es un valor en alza en el Ejecutivo, y en el último par de días ha sido una de las representantes del Gobierno con más presencia en medios de comunicación. Además, cuenta también con todo el respaldo de los ministros socialistas.

Por otra parte, la cuestión sobre el mayor o menor gasto público no es la única variable a analizar, y desde el principio las discusiones en el Ejecutivo han girado en torno a los sectores cuya protección habría que priorizar.

Ábalos hizo de mediador

Sin ir más lejos, el retraso o la suspensión de pagos en alquiler ha sido una de las medidas más peleadas por Unidas Podemos, y la semana pasada el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, José Luis Ábalos, abrió una puerta que, hasta la fecha, Calviño había mantenido cerrada, pronunciándose públicamente en contra. 

Fue Ábalos quien medió entre ambas partes para buscar una solución salomónica, en la que Iglesias renunció la suspensión del pago de alquileres; y Calviño ha asumido medidas en este ámbito, a lo que se negaba en un principio.

Iglesias abogaba por una suspensión de alquileres para que fueran abonados por el Estado, en caso de los pequeños tenedores de vivienda

Este martes le ha tocado a Iglesias defender estas medidas, que no llegan a colmar las expectativas de Unidas Podemos -abogaban por una suspensión de pagos para que fueran abonados por el Estado, en caso de los pequeños tenedores de vivienda-, pero sí introducen una distinción entre pequeños caseros y grandes propietarios de vivienda, además de permitir que el Estado se haga cargo de los alquileres de quienes no puedan afrontarlos.

En la misma comparecencia, Calviño, que hace una semana rechazaba una mayor paralización de la actividad, ha defendido este martes que las "medidas parciales de confinamiento" no eran suficientes, al poder dar lugar al "desbordamiento del sistema sanitario". 

Como otras ministras y ministros, Calviño no quería referirse al real decreto de este domingo como un decreto para reducir la "actividad", sino la "movilidad", si bien de facto supone que las horas del permiso retribuido recuperable sean hoy costeadas por las empresas y los trabajadores puedan devolverlas hasta el 31 de diciembre. La semana pasada advirtió en varias ocasiones del peligro de paralizar parte de la economía.

Y, mientras Iglesias se dirigía fundamentalmente a los colectivos más vulnerables, Calviño hacía una intervención con más guiños a las empresas, si bien enumeraba varias de las medidas ya avanzadas por el vicepresidente segundo.

Calviño, que hace una semana rechazaba una mayor paralización de la actividad, ha defendido este martes que las "medidas parciales de confinamiento" no eran suficientes

Iglesias, además, aprovechaba para dejar claro cuál es su siguiente objetivo: que el "ingreso mínimo vital" para los más afectados por el Covid-19 se convierta en una "realidad", para lo que asegura estar trabajando con el ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luís Escrivá. Escrivá es además uno de los ministros socialistas que han respaldado alguna de las posiciones defendidas por Unidas Podemos. Este será el nuevo pulso a librar.

En primera instancia, los de Iglesias quedaron fuera del núcleo de ministros (Sanidad, Interior, Defensa y Transportes) en primera línea de gestión de esta crisis. Poco a poco, no obstante, sus postulados se han ido imponiendo.

En otros sectores del Gobierno y en el PSOE, sin embargo, no se ve de igual forma. Se considera que las medidas adoptadas responden al objetivo anunciado por el presidente de que no dejar a nadie atrás durante esta crisis, y que formaban parte de los planes de actuación del Gobierno desde el primer momento, por lo que  no están de acuerdo en que Unidas Podemos quiera colocarse la medalla.

En cuanto a la relación entre Iglesias y Calviño, distintas fuentes consultadas admiten que ha habido posiciones diferentes, pero insisten en que el líder de Unidas Podemos también ha renunciado a muchos planteamientos de máximo que traía sobre alquileres o el cierre total de empresas.

Así, explican que Calviño no se siente la perdedora en este pulso y que la mayoría de las medidas han sido formuladas en los términos que exactamente quería la vicepresidenta que estuvieran, recalcando mucho que todas ellas eran condicionadas, excepcionales y temporales.

Calviño, aunque no milite, es del PSOE

Además, la vicepresidenta sigue contando con el pleno respaldo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; y quienes la conocen más de cerca aseguran que no tiene intención alguna de dimitir. Y ante la pregunta sobre si el presidente está más cerca de Calviño o de Iglesias, responden: "Calviño, aunque no milite, es del PSOE".

En el PSOE creen que Unidas Podemos tiene siempre como dinámica de actuación buscarse a alguien con quien confrontar. Primero fue Calvo, y ahora es Calviño

Además, en el PSOE se cree, más bien, que Unidas Podemos tiene siempre como dinámica de actuación buscarse a alguien con quien confrontar -primero fue Calvo, y ahora han puesto su foco en Calviño-, para dar la imagen que son ellos quienes llevan al Gobierno hacia las medidas más sociales.

No obstante, ambas partes quieren quitar hierro a estas diferencias internas y creen que ante la gravedad de la situación en la que está el país no se pueden permitir el lujo de divisiones o enfrentamientos. De hecho, de cara la opinión pública, se guardan las formas exquisitamente.

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