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EUSKADI Cuánto subirá el PNV y hasta dónde caerá el PP, las incógnitas que marcarán la campaña vasca

Euskadi se encamina hacia las elecciones del próximo 12 de julio, marcadas por el coronavirus. Las encuestas publicadas hasta ahora pronostican una clara victoria del lehendakari Iñigo Urkullu, al tiempo que hunden a Carlos Iturgaiz.

Parlamento Vasco EFE
El Parlamento Vasco, en una imagen de archivo. EFE

Empieza la carrera. En realidad, los motores llevaban preparados desde el invierno, pero la emergencia del coronavirus obligó a apagarlos. Ahora se encienden y no se apagarán hasta el 10 de julio por la noche. Dos días después, los competidores podrán testar si fueron por el camino apropiado o si en realidad se dirigían hacia un precipicio: Euskadi está hoy (y lo estará las próximas dos semanas) en la campaña electoral más rara de su historia.

Rara, extraña. Obligatoriamente distante, mínimo metro y medio. En esta carrera electoral no habrá reparto de propaganda en mano ni candidatas o candidatos regalando abrazos. Tampoco se verán fotos de actos masivos ni de postulantes rodeándose de multitudes. Lo que sí habrá son algunas incógnitas sobre la mesa. O, nunca mejor dicho, sobre las urnas.

Si de un monte –y en Euskadi hay muchos– se tratase, el PNV estaría mirando hacia la cima y el PP se ubicaría abajo. Muy abajo. La cosa va de récords: el partido de Urkullu podría igualar su máximo histórico y la formación de Pablo Casado en Euskadi corre serio riesgo de retroceder treinta años y repetir –en el mejor de los pronósticos– el peor resultado de su existencia.

En efecto, la campaña electoral que acaba de empezar será muy distinta para Iñigo Urkullu y Carlos Iturgaiz. El primero, según coinciden en señalar todas las encuestas, se encamina a consolidarse como el candidato más votado, con grandes probabilidades incluso de lograr que su partido iguale los mejores resultados obtenidos en solitario (es decir, sin acudir en coalición con sus ocasionalmente socios de EA, ahora integrados en EH Bildu).

El techo del PNV está en los 32 escaños obtenidos en las elecciones autonómicas de 1984. Según los sondeos publicados en vísperas del inicio de la campaña por el CIS y EITB Focus (encuesta realizada por la radiotelevisión pública vasca), podría alcanzar o incluso superar esa meta. La mayoría absoluta en Euskadi está cifrada en 38 escaños, por lo que si el partido del lehendakari repite –algo muy probable- su acuerdo con el PSE, podría gobernar con absoluta comodidad.

En cualquier caso, el Partido Socialista de Euskadi volverá a incidir durante la campaña en sus discrepancias con el mundo nacionalista y remarcará su discurso de carácter social, centrado fundamentalmente en las medidas que deben adoptarse para salir de la crisis. Su candidata, Idoia Mendia, tratará de subrayar el perfil propio del PSE y, al mismo tiempo, reivindicará el modelo de gestión que encarna el PSOE a nivel del Estado.

Mendia contará para ello con la presencia del mismísimo Pedro Sánchez, que estará el domingo en Donostia y volverá a aparecer en Euskadi durante otros momentos de la campaña. También aparecerá acompañada en otras ocasiones por ministras y ministros socialistas, tal como demostró este jueves junto a la vicepresidenta Carmen Calvo en Bilbao o tal como hará el sábado junto al ministro Fernando Grande-Marlaska en Portugalete.

Los Gobiernos de Urkullu y Sánchez cerraron este jueves el traspaso de tres competencias

Este mismo jueves, al filo ya del inicio de la campaña, PNV y PSOE volvieron a exhibir sus buenas relaciones: en un acto que en principio iba a ser presencial pero que finalmente se realizó mediante videoconferencia –EH Bildu había denunciado este acto ante la Junta Electoral, que finalmente no puso objeciones–, los Gobiernos de Sánchez y Urkullu cerraron el traspaso de tres competencias relativas a la legislación sobre productos farmacéuticos, prestaciones sanitarias del seguro escolar y ayudas previas a la jubilación ordinaria de trabajadores afectados por Expedientes de Regulación de Empleo. Se trata de un primer paso en el calendario pactado entre ambos Ejecutivos para materializar el cumplimiento del históricamente incumplido Estatuto de Gernika.

Un pacto imposible

Más allá de la cuestión estatutaria, durante la campaña Mendia será interpelada por Elkarrekin Podemos-IU sobre una cuestión que, a día de hoy, parece completamente imposible: la viabilidad de un acuerdo poselectoral entre PSE, la formación morada y EH Bildu para formar una alternativa de Gobierno al PNV.

De hecho, la campaña de la candidata Miren Gorrotxategi tendrá esas apelaciones a Mendia como uno de sus principales ingredientes. Elkarrekin Podemos-IU utilizará durante estas semanas el lema "Gobernatzeko prest" ("Preparadas para gobernar") y contará con la participación del líder del partido morado, Pablo Iglesias.

El tripartito que Gorrotxategi defiende y Mendia niega debería llevar, matemáticamente hablando, a Maddalen Iriarte (EH Bildu) al puesto de lehendakari. No en vano, todos los sondeos indican que la coalición abertzale volverá a posicionarse como segunda fuerza por detrás del PNV, lo que le llevará precisamente a remarcar en esta campaña que se trata del único partido de izquierdas que puede constituir una alternativa al PNV. Podría serlo, pero solo si concretase el apoyo de Elkarrekin Podemos-IU y PSE, algo a día de hoy extremadamente difícil por la negativa de la formación socialista.

Crisis del PP

Mientras tanto, Iturgaiz está en otras cosas. El PP afronta la campaña con el temor fundado a una debacle electoral que le arrastre hasta su resultado más bajo desde su nacimiento –seis escaños en las elecciones de 1990–. Paradójicamente, la apuesta del PP de Pablo Casado por formar una coalición con Ciudadanos en Euskadi podría restar votos en lugar de sumar.

Las malas previsiones dan alas al sector más moderado del PP vasco, que sufrió la imposición de Iturgaiz como candidato a lehendakari por parte de Pablo Casado y que ahora analiza qué hacer cuando se concrete la previsible caída electoral del partido en Euskadi. Tras las elecciones autonómicas, el PP vasco deberá afrontar el proceso de renovación interna. Iturgaiz también será la apuesta de Madrid para volver a dirigir el partido en el País Vasco, tal como lo hizo entre 1996 y 2004. Su duro discurso de hoy se parece mucho a su duro discurso de ayer.

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