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Francisco Franco La Fundación Franco se jacta de disfrutar de "ventajas fiscales" por su carácter "docente"

La institución ultraderechista, presidida ahora por un exayudante del rey Juan Carlos, busca captar nuevos socios gracias a las exenciones en impuestos que le concede el Estado. En las últimas cuentas disponibles, correspondientes a 2015, el grupo declaró casi 100 mil euros en concepto de "donaciones".

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La Fundación Franco se jacta de disfrutar de "ventajas fiscales" en su página web.

Si usted quiere apoyar a la única institución legal de toda Europa que reivindica los crímenes de una dictadura, este es su momento: en España, respaldar económicamente a la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF) se premia con exenciones fiscales. A pesar de las innumerables denuncias formuladas por familiares de víctimas del franquismo, el gobierno del PP mantiene intactos los beneficios que aún disfrutan en el número 11 de la madrileña avenida Concha Espina, sede de los defensores a ultranza del régimen dictatorial que derrocó al gobierno legítimo de la República y asesinó a unas 150 mil personas.

A las puertas de una nueva campaña de Declaración de la Renta, la FNFF sigue alardeando de los privilegios económicos que el Estado le otorga a quienes deciden darle su apoyo. Alcanza con visitar su página web para comprobar que respaldar a una institución declaradamente ultraderechista tiene premio: “Dada la labor benéfico-docente y cultural de la Fundación Nacional Francisco Franco, las aportaciones efectuadas en su favor por los benefactores -personas físicas o jurídicas tanto residentes en España como no residentes-, gozarán de unas interesantes ventajas fiscales recogidas en el título III, capítulo II de la Ley 49/2002 de 23 de Diciembre, de Régimen Fiscal de las Entidades sin Fines Lucrativos y de los Incentivos Fiscales al Mecenazgo”, destaca la institución.

A modo de ejemplo, el lobby ultra remarca que estas aportaciones podrán ser en forma de “donativos y donaciones” que quieran realizar sus seguidores –ya sean “dinerarias” o de “bienes”- o también mediante las cuotas de afiliación que abonarán aquellos que se apunten al grupo. Según consta en la “ficha de identificación para la adhesión como benefactor”, se estipulan cuotas que oscilan entre los 10 y los 150 euros mensuales, aunque también existe la posibilidad de fijar una cantidad mayor por parte del socio. El cobro de los recibos se realiza de forma mensual, trimestral o anual, mediante domiciliación bancaria.

Asimismo, las personas que se afilien a la FNFF deberán marcar si desean “incluirlo en la Declaración de la Renta”, lo que les permitirá disfrutar de las exenciones fiscales que otorga el Estado a esta entidad. En tal sentido, la institución ultraderechista señala en uno de sus últimos boletines que “las deducciones por donativos a fundaciones aplicables al IRPF han aumentado al 75% en los primeros 150 euros de donativo”. “Además, si mantienen una fidelidad con una entidad durante varios años, su deducción aumentará en un 5% -subraya-. Por ejemplo: Si se donan 150 euros, Hacienda les financiará 112,5 euros, y su coste real será de solo 37,5 euros”.

Las cuentas de la Fundación

En febrero pasado, el grupo de Compromís en el Senado obtuvo datos sobre una materia hasta ahora desconocida: las cuentas de la FNFF. La información fue proporcionada por el gobierno a raíz de una pregunta escrita formulada por el senador valenciano Carles Mulet, aunque no de la mejor manera: según subrayó Compromís, faltaban los balances correspondientes a varios años.

En cualquier caso, a lo largo del documento de 33 páginas aparecen distintos balances del periodo comprendido entre 2001 y 2015. En las últimas cuentas presentadas, la fundación declara haber recibido 97.605 euros como “aportaciones privadas”, a lo que se sumaron otros 75.372 euros como “otro tipo de ingresos”. En total, los ingresos obtenidos en 2015 alcanzaron los 172.977 euros.

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Allí figura también que en 2015 había dos personas contratadas por la fundación, encargadas de realizar tareas administrativas. En las últimas cuentas presentadas se detallan 32.347 euros en materia de sueldos, a lo que se suman otros 10.112 euros en concepto de Seguridad Social de ambas empleadas. En total, durante el ejercicio de 2015 la FNFF declaró 181.034 euros como “gastos en cumplimiento de fines”.

¿Cuántos socios?

Cuando alguien pregunta en la Secretaría de la FNFF sobre cuáles son sus medios de financiación, la respuesta es siempre la misma: mediante las cuotas y donaciones de sus socios. Sin embargo, nunca dicen cuántos son ni qué cantidad pagan. Estos datos están hoy en manos de un exayudante de campo del rey Juan Carlos de Borbón: se trata del general de división en reserva Juan Chicharro Ortega, quien desde hace algunas semanas ostenta el cargo de presidente de la Fundación Franco.

En un comunicado difundido luego de que Público diera a conocer su currículum, Chicharro aseguró haber sido objeto de “todo tipo de ataques en las redes sociales y en diferentes medios digitales”. A su juicio, actualmente “no sólo está en peligro la verdad histórica, sino hasta la mismísima libertad”.

Blas Piñar y Hazte Oír

En cualquier caso, la FNFF no es la única institución ultraderechista que se acoge a la legalidad vigente para disfrutar de exenciones fiscales. Lo mismo ocurre con la Fundación Blas Piñar, creada por los descendientes del fallecido dirigente franquista e inscripta legalmente sin ningún tipo de inconveniente. También goza de privilegios económicos el lobby ultraconservador Hazte Oír, responsable de varias campañas de alto contenido homófobo. En este caso, los beneficios se deben a la “declaración de utilidad pública” que le otorgó el gobierno de Rajoy en 2013. Aún hoy, a pesar de las solicitudes formuladas por grupos políticos de la oposición, La Moncloa mantiene a Hazte Oír en esa categoría.

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