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La izquierda estatal se hunde en Galicia: Sumar queda por detrás de Vox y Podemos obtiene menos votos que Pacma

Ambas formaciones se quedan muy lejos de entrar en el Parlamento gallego pese a la alta participación registrada. Con más del 90% escrutado, los de Marta Lois se quedan a unos 5.000 votos de la ultraderecha y Podemos, a 1.000 votos de Pacma.

Marta Lois
La candidata de Sumar a las elecciones gallegas, Marta Lois, este domingo en Santiago de Compostela. Brais Lorenzo / EFE

En 2012 la izquierda alternativa irrumpió en el escenario gallego con promesas de cambio y una fuerza que amenazaba con romper la hegemonía del PSdeG y del BNG en el espacio progresista. Alternativa Galega de Esquerda (AGE) superó a los soberanistas y, cuatro años después, este espacio logró aventajar a los socialistas gallegos en votos y convertirse en la principal alternativa al PP bajo la marca de En Marea.

En 2020 los herederos de esta fuerza se quedaron fuera del Parlamento gallego bajo la marca de Podemos-EU-Anova con casi un 4% de los votos y unos 30.000 sufragios más que la ultraderecha. Este domingo, con dos marcas compitiendo en el mismo espacio (Sumar y Podemos) se cierra el ciclo que se inició en el año 2012.

Las comparaciones estadísticas son variadas. Si hace cuatro años Podemos-EU-Anova obtuvo algo más de 50.000 votos, los sufragios recibidos este domingo por Sumar (alrededor de 27.300) y por Podemos (3.852), apenas superan los 31.000 (con algo más del 98% escrutado y a falta de la llegada y recuento del voto exterior).

Los de Marta Lois no sólo no han logrado entrar en el Parlamento, sino que han quedado por detrás de Vox (32.479 votos); los de Isabel Faraldo, también sin opciones de lograr escaño en ninguna de las provincias gallegas, han cosechado menos sufragios que Pacma (5.372).

Si uno de los debates que se planteaban al inicio de la campaña era, como suele ser habitual en contextos de escisión, qué hubiera pasado si ambos espacios hubieran concurrido en una sola candidatura de unidad, en esta ocasión ni siquiera en ese escenario, con los números conocidos este domingo, hubieran podido obtener escaño en el Parlamento gallego.

La suma de los votos de Sumar y Podemos, por detrás de Vox

Tampoco esta suma hubiera podido superar a la ultraderecha (más allá del incalculable efecto que la división haya podido causar en forma de votantes que han optado por otra opción o que han elegido la abstención). 

En el caso de Sumar, la candidatura de Lois se ha quedado muy por debajo de sus objetivos pese a que en la campaña se han volcado las principales figuras de este espacio a nivel estatal, empezando por la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (y también el resto de ministros: Mónica García, Ernest Urtasun, Pablo Bustinduy y Sira Rego).

Tampoco en el caso de Faraldo han ayudado las principales figuras de Podemos a nivel estatal, la secretaria general de Podemos y exministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, y la número dos del partido, candidata a las europeas y exministra de Igualdad, Irene Montero

En Sumar han achacado el resultado a "la falta de tiempo" para levantar su proyecto y llegar "a toda la sociedad gallega". En este sentido, trasladan que la campaña gallega es "solo el inicio" en la construcción de Sumar Galicia como "espacio que pueda disputarle el poder al Partido Popular y que pueda ser la llave para el cambio".

Fin de ciclo agravado por una bronca ruptura a nivel estatal

En la formación morada creen que los malos resultados se derivan de la ausencia de "un Podemos fuerte" que sitúan como clave para poder obtener una mayoría progresista en el territorio. 

Los de Lois plantearon su entrada al Parlamento como un factor necesario para la salida de Rueda de la Xunta, y aseguraron que en A Coruña y Pontevedra se jugaban dos escaños con el PP que podrían dar un vuelco al escenario político. Sin embargo, en ningún momento estuvieron en condiciones de disputar ningún diputado en ninguna de estas dos provincias. 

La izquierda estatal constata su hundimiento en Galicia lastrada por un fin de ciclo que ya se vislumbró en 2020 y por una reorganización en 2023 que ha derivado en disputas, tensiones y falta de entendimiento. 

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