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Madrid Almeida ya es alcalde pero, ¿qué pasa ahora con el reparto de poder en Madrid?

Ciudadanos ha planteado este mismo sábado que Ignacio Aguado presida la Comunidad de Madrid tras la "cesión" de la Alcaldía a Almeida. Los 'naranjas' quieren retomar el pulso en la región basándose en los acuerdos del PP con Vox.

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El presidente del Partido Popular, Pablo Casado ,iz., felicita a José Luis Martínez Almeida, d., tras haber sido elegido nuevo alcalde de la Madrid en la sesión constituyente celebrada hoy en el Palacio de Cibeles | EFE

El pacto en el Ayuntamiento de Madrid se fraguó 'in extremis' durante toda la jornada del viernes y el acuerdo final se consiguió a altas horas de la madrugada. La reunión entre Partido Popular y Ciudadanos duró ocho horas y acabó con un claro vencedor: el PP, que impuso a su candidato, José Luis Martínez-Almeida sobre Begoña Villacís, que propuso una fórmula de alcaldía compartida: dos años para cada candidato.

Tras solventar el acuerdo con los de Rivera, faltaba la pieza decisiva:¨Vox. El encuentro entre los 'populares' y el equipo negociador de los de Abascal, formado por Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio, tuvo lugar en un céntrico hotel de Madrid, que acabó con un acuerdo anunciado a las 3:30 de la madrugada por Espinosa, que comunicaba el consenso a través de Twitter: "Pues finalmente parece que hay acuerdo".

La formación de extrema derecha ratificó con los 'populares' un acuerdo de 81 puntos, entre los que figuran "un plan que facilite la integración de los inmigrantes legales mediante un mayor aprendizaje de la cultura, la historia, la lengua y las tradiciones españolas", y la construcción de un monumento a la memoria de las 1.429 víctimas del terrorismo en la Plaza de Colón.

Vox, además, obtendrá concejalías de gobierno en proporción a sus escaños, según confirman a este diario fuentes de la dirección del PP. En el caso de Madrid, podría implicar ceder al partido que lidera Santiago Abascal la presidencia de Juntas de Distritos, que tienen capacidad ejecutiva pero cuyos miembros no forman parte de la Junta de Gobierno municipal.

Sin embargo, el candidato de la formación ultraderechista, Javier Ortega Smith, ha anunciado, antes de entrar en el Pleno del consistorio, que el papel de Vox en el Ayuntamiento de la capital "no está concretado" aunque hayan rubricado ya un pacto con el PP y ha destacado que sus cuatro concejales quieren formar parte del gobierno. Y aunque se acuerdo se ha materializado hoy, Vox se da "20 días naturales" para anunciar "cómo se concreta".

A Ciudadanos no le han sentado bien estas concesiones pero alegan que los acuerdos de PP y Vox se desmarcan de los compromisos de su formación con los 'populares': "A mí no me gusta que tengan presidencias de algunos distritos, pero es el PP quien se las va a ceder, no nosotros", señalan fuentes 'naranjas' en el consistorio, que se muestran preocupadas por lo condicionado que está su partido a los designios de la ultraderecha. 

En su discurso tras el nombramiento de Almeida, Begoña Villacís ha asegurado que en esta legislatura habrá "un gobierno con dos siglas políticas", obviando mencionar a Vox: "Lo más importante no es quien firma los pactos sino qué pactos se firman, los primeros que tienen que aparcar los prejuicios son ustedes", ha dicho la de Ciudadanos en referencia a Más Madrid y el PSOE. 

El candidato socialista, Pepu Hernández, ha sido muy duro con PP y Ciudadanos por dar a una fuerza como Vox el poder de decidir sobre Madrid: "Están haciendo algo que toda Europa rechaza". Ha señalado que los socios de PP y Cs, Merkel y Macron "no pactarían con una fuerza de extrema derecha, al revés, combatirían sus propuestas con todas sus fuerzas". Ha destacado, además, que lo que están haciendo 'populares' y 'naranjas' no es solo "blanquear a Vox" sino darle legitimidad: "El trío de Colón va a gobernar la ciudad de Madrid desde el Palacio de Cibeles", ha zanjado.

El órdago de Aguado: Ayuntamiento a cambio de Comunidad

Ciudadanos tratará de forzar — tras perder la oportunidad de mandar en el Ayuntamiento— que Ignacio Aguado presida la Comunidad de Madrid tras la "cesión" de la Alcaldía a Almeida gracias a los votos de la formación naranja y de Vox. Es precisamente el pacto del PP con Vox y las concesiones a la ultraderecha el motivo que utilizarán para amagar con un acuerdo con los socialistas. 

El candidato de Ciudadanos a la Comunicad de Madrid, Ignacio Aguado, durante su comparecencia en la sede del partido para valorar los resultados de las elecciones municipales, autonómicas y europeas. /EFE

Los problemas entre 'populares' y 'naranjas' no son programáticos —ambas formaciones han destacado su sintonía en el pasado, ya que los partidos gobiernan conjuntamente en Andalucía y ya han acordado hacerlo en gran cantidad de municipios y comunidades— . Su escollo son, principalmente, "los sillones". Ese ha sido el reproche cruzado entre PP y Ciudadanos y su principal punto de desacuerdo. Los de Rivera han decidido afianzar el poder territorial del PP y asentar a Casado en el liderazgo de su partido, altamente cuestionado al perder más de la mitad de los escaños que obtuvo el PP en 2016 (pasó de 137 a 66). Ciudadanos ha sido la salvación de Casado.

Para contrarrestar este poder territorial del PP —Ciudadanos confiaba en 'sorpassar' a los conservadores en plazas como Madrid, València, Aragón o Murcia— Cs tiene en su mano jugar la carta de la ambigüedad —como ha hecho en varios municipios de Castilla-La Mancha, pactando con el PSOE—, emulando un posible pacto con Ángel Gabilondo en la comunidad. Una fórmula complicada que pasaría por la abstención de Más Madrid, el partido que preside Íñigo Errejón, con el que Aguado no se ha sentado a hablar.

La otra opción — mucho más probable, puesto que ya se utilizó para la constitución de la Mesa de la Asamblea— es que haya un pacto de PP, Ciudadanos y Vox. Sin embargo, el partido de Monasterio exige representación en proporción a su resultado en la región —12 escaños— y entrar en el gobierno, cuestión a la que los de Aguado se niegan, al menos, de momento. Todo está abierto en Madrid, donde en menos de un mes —el 11 de julio— ha de tener lugar la investidura. Si no se llega a un acuerdo, los partidos tendrían hasta septiembre para negociar.

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