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Memoria histórica La Guardia Civil homenajea en la Comandancia de Zaragoza a agentes y oficiales sublevados en 1936

Incluye entre los miembros del cuerpo fallecidos “en defensa de la seguridad de la sociedad aragonesa” a los que secundaron el golpe de estado franquista, como el capitán José Negrete, que llegó a utilizar a mujeres y niñas como escudo humano en Caspe, y a matar a un teniente que le recriminó su conducta, tras unirse a la sublevación franquista.

El polémico memorial se encuentra en el salón de actos de la comandancia de la  Guardia Civil de Zaragoza. /GUARDIA CIVIL
El polémico memorial se encuentra en el salón de actos de la comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza. /GUARDIA CIVIL

La comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza ha incluido en el mural de homenaje a los miembros del cuerpo que “han dejado su vida en combate o defensa de la legalidad y la seguridad de la sociedad aragonesa” a varias decenas de ellos que en 1936 optaron precisamente por lo contrario y secundaron la sublevación militar contra la Segunda República.

La situación ha sido denunciada este martes ante la Delegación del Gobierno en la comunidad autónoma y ante la propia comandancia del instituto armado por la Plataforma de Asociaciones Memorialistas de Aragón (PAMA), que considera “inadmisible” el “incumplimiento de la Ley de Memoria Democrática de Aragón” por “quienes, al ser fuerzas del orden, deberían cumplir y hacer cumplir” esa norma.

Tanto la Delegación como la comandancia, explicaron fuentes de ambas instituciones, van a estudiar la denuncia y a cotejar la presencia de los nombres denunciados por la entidad memorialista antes de tomar alguna decisión sobre el mantenimiento con su actual contenido del mural.

La plataforma pide que sean retiradas de manera urgente del mural “las referencias de personas que, por su vinculación y significación con el bando sublevado, (…) no debieron, ni deben, estar en ese memorial”, ya que “se distinguieron por sublevarse y participar en la guerra al lado de los golpistas y ser elementos activos en la represión salvaje que desató el régimen ilegal instaurado por las armas al final de la guerra”.

La ley declara “contraria a la memoria democrática de Aragón y a la dignidad de las víctimas la exhibición pública de elementos o menciones realizados en conmemoración, exaltación o enaltecimiento individual o colectivo del golpe de Estado de 1936 y del franquismo, de sus dirigentes o de las organizaciones que sustentaron al régimen dictatorial”, lo que incluye expresamente las “alusiones a los participantes, instigadores o legitimadores de la sublevación militar de 1936 y de la dictadura franquista”. Y obliga a retirarlas de los espacios públicos antes de que finalice el mes de noviembre.

La sangrienta historia del violento capitán Negrete

PAMA destaca que el mural incluye, “sin ningún tipo de diferenciación, nombres de guardias civiles que murieron en actos de servicio a la ciudadanía, junto a los de guardias que se unieron al golpe de estado fascista contra el legítimo gobierno de la República”.

El polémico memorial fue inaugurado el 17 de mayo del año pasado en el salón de actos de la comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza. /GUARDIA CIVIL

Y, en ese sentido, destaca en el listado la mención del capitán José Negrete Rabella, jefe de la compañía con base en Caspe en julio de 1936, que concentró allí a los guardias sublevados de varias localidades de la zona y que organizó con ellos y con algunos falangistas y otros partidarios de los golpistas patrullas armadas que asesinaron por motivos ideológicos a varios vecinos en los primeros días de la guerra.

Negrete protagonizó el 24 de julio de 1936, cuando las primeras columnas libertarias comenzaban a acercarse a la pequeña ciudad bajoaragonesa que meses después sería sede del efímero (y único en Europa occidental) gobierno libertario de Aragón, un violento incidente en el que utilizó a mujeres y niños como ‘escudos humanos’ y en el que, entre otros crímenes de su sangrienta jornada, mató de un disparo a su segundo, el teniente Francisco Castro Adelantado, que le había recriminado su conducta y le había pedido que las dejara marchar y que cesara en su violenta actitud.

Tanto el capitán, que moriría esa tarde en un tiroteo, como el teniente fueron dados “de baja en la Guardia Civil por el gobierno legítimo de la II República por su participación en el golpe de estado” unas semanas después, según recoge el informe elaborado por PAMA sobre el mural.

PAMA documenta una treintena de partidarios de la sublevación

El estudio elaborado por PAMA señala que “153 de los nombres relacionados en dicho Memorial corresponden a los años 1936-1939” y documenta la sublevación de 29 de ellos, mientras que al menos trece de los 25 fallecidos entre 1944 y 1950, “momento de actuación de la guerrilla antifranquista en Aragón”, lo hicieron en combates con el maquis.

El memorial, ubicado en el salón de actos de la comandancia e inaugurado el 17 de mayo del año pasado, incluye “los nombres de aquellos guardias civiles que, desde la fundación del cuerpo, han dejado su vida en combate o defensa de la legalidad y la seguridad de la sociedad aragonesa”, anunció entonces la Guardia Civil.
La finalidad del memorial es la de “mantener su recuerdo en nuestra memoria”, ya que “su entrega merece el perpetuo reconocimiento de todos los que actualmente componen la Guardia Civil y siguen el camino que ellos iniciaron”.

El mural está instalado de manera permanente en el salón de actos de la comandancia, que permanece cerrado al público la mayor parte del tiempo y que en ocasiones se utiliza para realizar cursos de formación a los miembros del cuerpo. “Están todos los fallecidos en acto de servicio desde hace 175 años”, explicaron fuentes del instituto armado, que anotaron que el listado de fallecidos se actualiza en caso de que se registren óbitos de guardias civiles.

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