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Miles de personas corren por el euskera frente a las “trabas” del PP

La “Korrika”, una carrera popular a favor de la lengua vasca, llega este domingo a Bilbao tras 2.500 kilómetros de carrera ininterrumpida. Sus organizadores denuncian las “obsesiones” del gobierno central “contra todo lo que huela a cooficialidad”

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Imagen de la carrera popular a favor de la lengua vasca, la Korrika

Ya sea en sus oficinas del Casco Viejo de Bilbao o en las calles y carreteras de la geografía vasca, Mertxe Mujika y Asier Amondo acaban de vivir una de sus semanas más agitadas. Ambos ejercen de portavoces de AEK –coordinadora de alfabetización de adultos en euskera-, la entidad que cada dos años organiza la “Korrika”. Se trata de una carrera popular de 11 jornadas de duración que une dos puntos de Euskal Herria, sin detenerse. Se celebra cada dos años, día y noche. Sol o lluvia. A veces más rápido, otras más lento. Lo importante, dicen, es avanzar.

El pistoletazo de salida tuvo lugar el pasado jueves 19 en Urepel, una pequeña localidad situada en el territorio vascoparlante bajo administración francesa. La meta, este domingo en Bilbao. “En total, 2.500 kilómetros, 2.500 relevos en los que la gente ha reído, ha llorado… Son muchas emociones juntas”, explica Amondo. Tal como ocurre en cada una de sus ediciones, la carrera ha transcurrido por distintas realidades lingüísticas. “Estamos divididos en tres administraciones diferentes –señala el portavoz de AEK-: Comunidad Autónoma Vasca, Navarra e Iparralde (País Vasco del lado francés). La normalización de los euskaltegis (centros para aprender euskera) no se ha dado en ninguna de ellas”.

A día de hoy, AEK cuenta con 110 euskaltegis repartidos en esos tres territorios. En sus aulas hay 12 mil alumnos de 16 años en adelante. En la CAV, la oferta se completa con las academias de HABE, el Instituto para la Euskaldunización y Alfabetización de Adultos que regenta el Gobierno Vasco, mientras que en la provincia de Araba y en la Comunidad Foral Navarra también existen centros de IKA. “En los últimos diez años, el euskera ha ganado 300 mil hablantes nuevos. 100 mil de ellos han sido gracias al trabajo de los euskaltegis”, señala Mujika. Muchos de ellos han estado estos días en la calle, corriendo por el euskera.

“El castellano no está en una situación de exclusión. Aquí se puede vivir perfectamente sin saber euskera –indica Mujika-. Lo que pedimos es que quienes queremos vivir en este idioma, tengamos los mismos derechos”

“Queremos aunar esfuerzos, y que esos esfuerzos sean multiplicadores”, puntualiza Amondo. Esfuerzos para sortear trabas, casi siempre del mismo lado. “El castellano no está en una situación de exclusión. Aquí se puede vivir perfectamente sin saber euskera –indica Mujika-. Lo que pedimos es que quienes queremos vivir en este idioma, tengamos los mismos derechos”. El diálogo con Público ha sido en castellano, aunque a veces se le escapa alguna palabra en euskera. Lo mismo le ocurre a Amondo. “¿Trabas? Muchísimas. Siendo una lengua oficial, no es respetada por la administración española”, apunta el portavoz de AEK.

Recursos de Urquijo

Los conflictos relacionados con el idioma suelen tener como protagonista principal a Carlos Urquijo, Delegado del Gobierno en Euskadi y enemigo declarado de aquellas instituciones que buscan potenciar la utilización de la lengua vasca. En uno de los últimos capítulos de esta batalla, el funcionario del PP ha presentado recursos contra 22 ayuntamientos que redactan y envían las actas de sus plenos únicamente en euskera. Se trata de localidades pequeñas, en las que los vascoparlantes suponen casi el 100% de la población.

Este asunto llegó en los últimos días al Parlamento Vasco, donde PNV y EH Bildu sacaron adelante una moción a favor de los ayuntamientos euskaldunes. En ese texto, el parlamento muestra su respaldo a aquellos consistorios que redactan sus documentos en euskera, destacando que esa política “tiene valor legal pleno en todos los territorios” donde este idioma es oficial. Frente a esa situación, la mayoría nacionalista reclamó a Urquijo que “respete y cumpla la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias y Regionales”.

Los organizadores de la Korrika creen que nada de esto ocurriría si las actas de la discordia, en lugar de en euskera, estuvieran solamente en castellano. “¿Dónde está la cooficialidad de ambos idiomas?”, se pregunta Amondo desde la sede de AEK en Bilbao. Las cifras parecen darle la razón: según ha denunciado EH Bildu, en los últimos dos años Urquijo habría presentado cerca de 900 recursos contra quienes han reforzado el protagonismo del euskera en la administración pública. En este contexto, Público realizó gestiones ante la Delegación de Gobierno para conocer la versión de su responsable. Ni castellano, ni euskera: el silencio fue la única respuesta.

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