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Las dos mujeres con más poder en España en los últimos 14 años se sientan en el Consejo de Estado

De la Vega y Sáenz de Santamaría, que fueron determinantes en todas las decisiones que tomaron sus respectivos presidentes, potencian un órgano opaco y muy desconocido. No se cumple la paridad en el pleno del Consejo, y de los ocho consejeros permanentes, siete son hombres.

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Soraya Sáenz de Santamaría y María Teresa Fernández de la Vega

Las dos mujeres que más poder han tenido en España durante los últimos casi catorce años, se sentarán ahora en el Consejo de Estado. Una, María Teresa Fernández de la Vega, como presidenta; y otra, Soraya Sáenz de Santamaría, como consejera electiva durante un periodo de cuatro años.
A nadie le cabe duda que su mera presencia en este órgano, oscuro, discreto y muy desconocido para la mayoría de los ciudadanos, le otorga una impronta de empoderamiento que durante mucho tiempo no ha tenido, porque no en vano ambas han sido durante casi catorce años las dos mujeres con más influencia política en España.
De la Vega estuvo casi seis años y medio como vicepresidenta del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero 2004-2010); y Sáenz de Santamaría siete años (2011-2018) en el Ejecutivo de Mariano Rajoy. La acción de Gobierno de sus respectivos partidos estaba en sus cabezas, y ejercieron su cargo con todas las consecuencias.

Ambas "mandaron mucho", se hicieron su espacio y, además, sus órdenes y decisiones prácticamente nunca fueron desautorizadas por sus presidentes respectivos, Lo que decían De la Vega o Sáenz de Santamaría, se hacía.

Su enorme poder político y el apoyo expreso que tenían de sus presidentes no les hicieron las más valoradas de sus gobiernos. No obstante, pocos ministros hablaban bien de ellas en privado, aunque ninguno en público ni internamente se atrevía a desafiarlas.

De la Vega marcó toda la agenda política de la primera legislatura de Zapatero, diseñando perfectamente el calendario de leyes y propuestas que fueron aprobándose: ley contra la violencia de género, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la ley de igualdad y hasta la ley antitabaco, que le llevó a dejar de fumar, "por coherencia".

Sáenz de Santamaría tuvo de campear e intentar dulcificar los brutales recortes del Gobierno. Situada siempre menos a la derecha que su partido -lo que más tarde le costó la Presidencia-, también tuvo un papel clave en la retirada de la reforma del aborto de la que empecinadamente hizo bandera el ex ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón.

De ambas se ha dicho también que llevaban el Estado en la cabeza, y que fueron la que pusieron sensatez y orden en sus respectivos gobiernos, cuando los presidentes se deslizaban por las pendientes de las encuestas, de los cualitativos o de "otras influencias".

Al menos una vez al mes ambas coincidirán en el pleno del Consejo de Estado y, a buen seguro, que su presencia por sí sola impondrá al resto de miembros de este órgano, donde no se cumple la paridad (hay un 33% de consejeras) y de los ochos consejeros permanentes, siete son hombres.

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