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Las negociaciones para el cambio El PSOE presiona a Ciudadanos para que diga si va a estar finalmente en un "pacto de la vergüenza" con Vox en Andalucía

PP y Ciudadanos retoman este miércoles las negociaciones sobre los aspectos programáticos de su acuerdo mientras Rivera llama a Díaz a asumir que tiene que ir a la oposición y Vox se muestra dispuesto a hacer lo que haga falta para acabar con 36 años de gobiernos socialistas

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De izquierda a derecha: Pablo Casado (PP), Santiago Abascal (Vox) y Albert Rivera (Cs)

Un día después de que las negociaciones, que se reanudan este miércoles, entre PP y Ciudadanos para cerrar un acuerdo de gobierno en Andalucía entrasen en una fase de cocción a fuego lento debido, sobre todo, a las cautelas del partido que lidera Albert Rivera sobre la necesidad de contar con Vox para consumarlo, el PSOE de Andalucía arremetió contra lo que llamó “pacto de la vergüenza” y trató de meter presión sobre Ciudadanos, a quien instó a decir “con quién quiere estar”. Si con la ultraderecha o con las fuerzas constitucionalistas.

“Todo forma parte de un teatro y de una farsa. El matrimonio entre Vox y el PP es un hecho consumado y está pendiente de si Ciudadanos lo quiere convertir en un trío y entregarse a la ultraderecha. [Las negociaciones entre PP y Ciudadanos] son una tomadura de pelo. Con 47 parlamentarios no van a ningún sitio. No pueden investir a nadie ni formar gobierno. Esa foto está incompleta. Faltan los representantes de Vox”, dijo este martes la socialista jiennense Ángeles Férriz, portavoz de la Ejecutiva de Susana Díaz.

"O se pacta con la ultraderecha o se está con las fuerzas constitucionalistas"

“No se puede sorber y soplar al mismo tiempo. O se está pactando con la ultraderecha o se está con las fuerzas constitucionalistas. Y, hasta ahora, que sepamos, se está sentando en una mesa, en una estrategia diseñada por el PP, que precisamente se reúne con Vox a escondidas. Lo que tienen que decir Ciudadanos es con quién quiere estar”, agregó Férriz.

“El señor Rivera se pasea por Europa como un doctor Jekyll liberal, pero en cuanto pisa España se transforma en míster Hyde que flirtea con la ultraderecha, porque Vox”, dijo, “quiebra la convivencia, quiere acabar con el Estatuto de Autonomía y pone en tela de juicio la Constitución”. “Malos compañeros se ha buscado Rivera, el partido de la corrupción [por el PP] y la ultraderecha”, "Vox no va a dar sus votos como concesión graciosa" y "habrá exigencias y concesiones". Así las cosas, ha hecho un "llamamiento a la cordura y la responsabilidad" en un momento que requiere "altura de miras, defender la calidad democrática, garantizar la convivencia frente a partidos que quieren resquebrajarla".

Las prevenciones de Ciudadanos

Las prevenciones de Ciudadanos están motivadas por el daño que les pueda causar en el voto más moderado un escenario en el que se cierre deprisa y corriendo un acuerdo en Andalucía que requiera de los apoyos de Vox para hacer cualquier cosa. Porque los números son claros: a un acuerdo PP-Ciudadanos les faltan ocho escaños para la mayoría absoluta. Vox los tiene y está dispuesto a “hacer todo lo que sea necesario” y esté en su mano para que el PSOE “no vuelva a gobernar en los próximos años”, según dijo en Antena 3 -y recoge Europa Press- su secretario general, Javier Ortega Smith.

Rivera insiste en que el PSOE debe pasar a la oposición porque
el 2D hubo un "cambio histórico, nítido"

Así, Rivera, que busca un acuerdo con el PP que no dañe sus posibilidades electorales en unas hipotéticas elecciones generales (que reclama desde que Pedro Sánchez accedió a La Moncloa hace unos meses), insistió este martes desde Zaragoza en que el pasado 2 de diciembre, día en que se celebraron las autonómicas en Andalucía, “hubo un cambio histórico, nítido y claro”, de modo que los socialistas deben pasar a la oposición.

El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, alertó este martes del “viaje a las cavernas” que proponen, a su juicio, PP y Ciudadanos, a los que ve dispuestos a la “involución” con tal de ocupar “sillones”, aun a costa de pactar con Vox.

Por ello, Rivera ha iniciado una estrategia en la que parece que quiere darle tiempo a Susana Díaz para que asuma que ha perdido y que el PSOE de Andalucía debe de salir del Gobierno andaluz por sus propios medios, con la idea de que le cubra del abrazo de la ultraderecha. Esta semana se verá, con la composición de la Mesa de la Cámara, si el giro de Ciudadanos para evitar a Vox tiene algún tipo de visualización real o no la tiene. 

A día de hoy, casi nadie duda de que Ciudadanos forzará finalmente el cambio, aun con Vox

Aunque se produzca finalmente algún tipo de entente entre PSOE y Ciudadanos, lo que no está claro, para la composición de la mesa de la Cámara, en los círculos políticos de la Comunidad se considera que finalmente Rivera se verá obligado, con el tiempo, a forzar el cambio, aun con Vox, en Andalucía, porque sus votantes de derechas no le perdonarían que dejara pasar una oportunidad única. En el PP consideran, a día de hoy, que, en una hipotética repetición de elecciones, el PSOE mejoraría sus resultados y que Ciudadanos pagaría la cuenta de convocar a los andaluces de nuevo a las urnas.

Si Ciudadanos no quiere pactar con Vox cuando “es un partido que está defendiendo la Constitución”, “se lo tienen que hacer mirar”, dijo Ortega Smith en Antena 3. El secretario general de Vox añadió que “ni el PP ni Ciudadanos nos han llamado para explicarnos a qué acuerdo han llegado para lograr ese cambio tan deseado por los andaluces”.

Sin embargo, Santiago Abascal, el presidente de Vox, estuvo en Sevilla el pasado lunes. Aunque Vox difundió que se trataba de cuestiones personales, lo cierto es que se trataba del mismo día en el que el PP confiaba en cerrar con Ciudadanos el acuerdo de Gobierno. Ortega Smith, en la misma entrevista, no renunció a influir en las políticas que aplicase una Junta de Andalucía gobernada por la derecha: “Esperamos que [el cambio] no sea frustrado por egoísmo ni intereses partidistas del PP o de Ciudadanos. Esto no es un cambio de cromos ni de sillones, hemos venido a cambiar las políticas que han llevado al atraso económico, a la falta de libertad. Andalucía ahora necesita profundos cambios”.

Una situación delicada para Díaz

Así, hoy, la dialéctica entre Ciudadanos y PSOE, aliados durante los tres últimos años y medio, hasta que Rivera decidió que le convenía poner tierra de por medio, es la siguiente: Juan Marín, presidente de Ciudadanos en Andalucía, les pide una abstención que le evite tener que pasar por el trago de formar un Gobierno con los apoyos de Vox, mientras los socialistas les instan a no pactar, de manera directa o a través de intermediarios, con un partido de extrema derecha, antiestatutario, antifeminista, antieuropeísta y xenófobo, y les recuerdan que ellos fueron quienes ganaron las elecciones.

Díaz debe afrontar a los adversarios externos y el asedio de Sánchez, quien ya no esconde sus ganas de acabar con su etapa

Lo que, de hecho, es así. El PSOE de Andalucía obtuvo el pasado 2 de diciembre 33 escaños, fueron el partido más votado, y ganaron los comicios con siete puntos de ventaja sobre el siguiente -el PP-. Sin embargo, la realidad es que el resultado fue el peor de su historia, y que ese número de diputados es insuficiente para formar gobierno con un solo aliado. Necesitarían a dos partidos. Y en este momento, después de 36 años en el Gobierno, nadie les va a dar nada. Ni agua.

La situación es, por tanto, delicada en este momento para los socialistas andaluces. A punto de perder el Gobierno de Andalucía, si se firma ese pacto entre PP y Ciudadanos que a día de hoy casi nadie duda de que finalmente se firmará, la Ejecutiva de Susana Díaz debe afrontar, además de a los adversarios externos, el asedio de Ferraz y del propio Sánchez, quien no esconde ya las ganas que tiene de acabar cuanto antes con la etapa de Díaz, su rival en las primarias del año pasado y una de las artífices principales de su traumática defenestración como secretario general.

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