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Los nuevos contratos temporales no podrán superar un límite de días al año y tendrán que estar justificados

El Gobierno y los agentes sociales perfilan un esquema de contratos ocasionales que no se basará ni en porcentajes máximos de temporalidad ni en el tamaño de las empresas. CCOO asegura que "se van acercando posturas", mientras que UGT defiende que no se ha avanzado mucho.

Yolanda Díaz
La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, y el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey (izq), el lunes en Bruselas. Ministerio de Trabajo

Las negociaciones acerca de la derogación de la reforma laboral siguen su curso y constatan algunos avances a tres semanas de que se tenga que cerrar un acuerdo. La última reunión de la mesa de diálogo ha tenido lugar este martes, ha sido por videoconferencia y ha durado alrededor de cinco horas.

Desde hace un par de semanas, cuando se cerró el esquema de los ERTE permanentes (el denominado mecanismo RED), el Gobierno, los sindicatos y las patronales han abordado los asuntos más "espinosos" de la negociación, tanto por su complejidad como por la diferencia de posturas entre las partes que existe en la actualidad.

En las conversaciones de este martes se han abordado los límites a la contratación temporal (los artículos 15 y 16 del Estatuto de los Trabajadores). Aunque no se ha llegado a un acuerdo definitivo (el Ministerio de Trabajo presentará el viernes, cuando se celebra otra reunión, una propuesta concreta para que sindicatos y patronales se posicionen), sí que se ha perfilado un esquema de los denominados contratos temporales por circunstancias de la producción para atender campañas ocasionales y previsibles.

En este sentido parece haber un consenso para que los límites a la temporalidad se basen en dos variables: la justificación motivada y el tiempo. El esquema perfilado establece que los contratos ocasionales deberán ser debidamente justificados y deberán atender a necesidades muy concretas y motivadas, y, además, no podrán superar un límite de días por año.

Es en esta segunda cuestión donde habría diferencias entre las patronales y los sindicatos, en el número máximo de días por año que puede durar un contrato temporal. El objetivo del Gobierno es de presentar una propuesta acerca de la duración máxima de los contratos temporales por año que pueda satisfacer a ambas partes.

Los límites a la temporalidad es uno de los asuntos más complejos en la negociación para derogar la reforma laboral, dada la distancia que hay entre las posiciones del empresariado y las posiciones sindicales. En algún momento hubo una propuesta para fijar un porcentaje máximo de contratos temporales (se habló del 15%), una propuesta que se atribuyó al Ministerio de Trabajo, pero que los de Yolanda Díaz siempre rechazaron, al menos en público.

El departamento siempre abogó por priorizar la necesidad de motivar adecuadamente las causas para formalizar contratos temporales (a ojos de Trabajo la causalidad es el límite más efectivo a la temporalidad) por encima de establecer porcentajes que no atendieran a las causas concretas. Sin embargo, fuentes de la mesa de diálogo aseguran que hace semanas que la propuesta de los porcentajes máximos se descolgó de las negociaciones.

Después de eso se habló de que los límites a la temporalidad se podrían relacionar con el tamaño y el volumen de las empresas; sin embargo, se puso sobre la mesa que esta fórmula estaba destinada a perjudicar a las medianas y a las pequeñas empresas, en detrimento de las grandes corporaciones.

Finalmente, todas las partes parecen haberse decantado por la fórmula que establece que los límites a la temporalidad se basen en la causalidad (contratos ocasionales debidamente justificados) y en el tiempo (duración máxima anual de estos contratos). "Hay consenso en la filosofía y en el esquema de contratación que se perfila en las propuestas que hemos ido construyendo, pero aún existen importantes diferencias para ir cerrando los textos", apuntan desde CCOO.

Diferencias de valoración entre UGT y CCCOO

Desde el sindicato dirigido por Unai Sordo admiten que todavía existen importantes diferencias en asuntos tan cruciales como el rediseño del contrato fijo discontinuo, pero precisan que "se van acercando algunas posturas, que vienen a suponer avances, y seguimos trabajando con la vista puesta en un acuerdo final por el que todas las partes apostamos".

En cambio, desde UGT parece que cunde más el pesimismo, una actitud que el sindicato socialista lleva arrastrando en las últimas semana. Fuentes de este sindicato se limitaron a explicar que se discutió "largo y tendido" sobre los citados artículos 15 y 16 del Estatuto de los Trabajadores, pero su conclusión final fue muy distinta a la de Comisiones Obreras: "No hemos avanzado mucho", aseguraron.

En esta última fase de la negociación, UGT parece estar manteniendo una actitud más crítica y distanciada en cuanto a la posibilidad de un futuro acuerdo, además de una actitud más cerrada en cuanto a pronunciarse sobre las distintas propuestas que se están debatiendo.

En este sentido, cabe recordar que el secretario general de la UGT, Pepe Álvarez, ha instado al Gobierno a que haya una nueva reforma laboral y no la ha condicionado obligatoriamente al acuerdo con la patronal. Pero, además, para la UGT las fórmulas de contratación son una línea roja, y ya advirtió el propio Álvarez que no firmará nada en este ámbito que "no sea útil a corto o a medio plazo".

Lo que parece evidente es que la habitual unidad sindical entre UGT y CCOO pasa por un momento de divergencia, precisamente a poco más de veinte días de que se tenga que aprobar la reforma laboral.

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