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Ourense El laberinto político del Ourense de Jácome, Feijóo y Baltar

El PP se dispone de nuevo a apoyar al polémico alcalde de la tercera ciudad de Galicia, que gobierna con otros dos concejales a cambio de mantener a los populares al frente de la Diputación

El alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, durante el pleno del Concello en el que sometió su cargo a una cuestión de confianza.
El alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, durante el pleno del Concello en el que sometió su cargo a una cuestión de confianza. Rosa Veiga / EUROPA PRESS

El Ayuntamiento de la tercera ciudad más poblada de Galicia y almacén de votos del Partido Popular está dirigido por un alcalde independiente que gobierna con el apoyo de sólo dos concejales, y que acaba de perder una moción de confianza que él mismo presentó a sabiendas y con la intención de perderla. El regidor llegó al Gobierno local convertido en el azote del PP, pero es el PP el que le hizo alcalde y se unió a su Gobierno. Luego lo dejó en la estacada, pero ahora va a mantenerle en el puesto dos años más. Señores y señoras, esto es Ourense, la tierra donde Gonzalo Jácome, alcalde (Democracia Ourensana), y Manuel Baltar, presidente de la Diputación (PP), gobiernan en minoría sobre un laberíntico reino de intereses cruzados e influencias políticas manejados en la distancia -hora y media escasa en coche por autovía de pago desde Santiago- por Alberto Núñez Feijóo.

En las municipales del año 2019, Gonzalo Jácome asaltó el poder con una pequeña formación que, a lomos de una pujante televisión privada local, se había hecho fuerte en las críticas a las corruptelas del PP en la Diputación. Obtuvo siete de los 27 concejales del Ayuntamiento (nueve para el PSOE, siete para el PP, dos para el BNG y dos para Ciudadanos) y dos diputados provinciales. Los justos para darle el Gobierno del ente provincial a Manuel Baltar -hijo y heredero político del ex presidente provincial José Luis Baltar-, que se había quedado al borde de la mayoría absoluta con 12 escaños. A cambio, el PP votó su investidura, le entregó el bastón de mando municipal y se prestó a gobernar con él.

Pasados los meses, cuatro concejales de Jácome se fugaron al grupo de los no adscritos -tres de ellos el mismo día en que lo hacía uno de los dos ediles de Ciudadanos- denunciando que el alcalde les exigía que donaran hasta el 60% de sus salarios al partido y a su televisión. Ya había habido problemas derivados del carácter del polémico regidor, pero todo se complicó aún más cuando el regidor llevó a pleno una modificación de crédito de 62 millones de euros. Más del 60% del presupuesto anual municipal, que este año fue de poco más de 103 millones. El pleno le tumbó la propuesta, y Jácome movió la ficha que tenía preparada: convocó una moción de confianza que sólo tuvo tres votos a su favor, pero que fue todo un éxito. Con ella se abrió un plazo de un mes para que el pleno convocara una improbable moción de censura -hacen falta diez firmas-, transcurrido el cual el alcalde podrá aprobar tranquilamente las nuevas cuentas.

"Reconozco que fue una jugada maestra", dice el alcalde, para explicar su opinión sobre la postura de PP y PSOE en la moción de confianza. "El PP se abstuvo porque aún no quería hacer oficial lo que va a hacer, y porque actúa en clave de partido, y no en clave de ciudad. Y al PSOE lo que le interesa es que no se haga para dar la impresión de que el Ayuntamiento está parado". A la contra, la oposición critica a Jácome por movilizar ahora 62 millones de euros de remanentes no gastados de ejercicios anteriores, lo que delataría su falta de proyecto e iniciativas para la ciudad. Aunque él niega la mayor: "Este es un Ayuntamiento modesto que tiene remanentes gracias al dinero que no se gastó en los últimos diez años. No con mi Gobierno, sino con los anteriores. Y que un Ayuntamiento tenga remanentes es síntoma de fracaso político, porque quiere decir que se han cobrado impuestos y no se ha hecho nada con ellos.

Jácome está convencido de que el PP aceptará la oferta que le ha hecho por carta

Jácome está convencido de que el PP aceptará la oferta que le ha hecho por carta para que vuelva a integrar a los populares en el equipo de Gobierno, y ha asegurado que lo está negociando directamente con Santiago. Y afirma que eso no tiene nada que ver con mantener o no a Baltar en la Diputación, porque el líder provincial del PP se habría ganado ya el apoyo de la diputada de Ciudadanos y se habría blindado contra una moción de censura. Fuentes del entorno del PP y del PSOE corroboran el previsible éxito del acuerdo con DO, aunque alertan de que el grupo municipal de los populares está dividido. Los concejales próximos a Balar estarían encantados con la operación, pero no así los más cercanos al exalcalde Jesús Vázquez.

Apartarle de la Alcaldía

PP y PSOE tuvieron en su día la oportunidad de apartar a Jácome de la Alcaldía, cuando los populares abandonaron en septiembre pasado el Gobierno local alegando los mismos motivos que los concejales díscolos de DO. Una moción de censura con el candidato más votado, Rafael Rodríguez Villarino, del PSOE, lo habría resuelto. Pero el PP tensó sus exigencias hasta un límite que hace dudar de que realmente quisiera un acuerdo. Porque primero reclamó a Villarino que no fuera el candidato, y, cuando éste dijo que sí, le exigió que abandonara definitivamente la política.

"La portavoz del PP llegó a decirme en un pleno que yo no había ganado las elecciones, que sólo había sido el candidato más votado", cuenta Rodríguez Villarino, quien asegura que al Partido Popular "le interesa mantener a Jácome para no arriesgar la Diputación de Ourense, que es el único vestigio de poder local que le queda". Algo de razón lleva. El PP no Gobierna en ningún ayuntamiento de las grandes ciudades, y las otras tres diputaciones provinciales están en manos del PSOE y del BNG, algo que incomoda enormemente en el entorno de Feijóo, acostumbrado a arrasar allá por donde haya una urna.

Gonzalo Pérez Jácome (i) con el presidente de la Diputación José Manuel Baltar Blanco (PP), el día de su reelección al frente de la institución, en junio de 2019.
Gonzalo Pérez Jácome (i) con el presidente de la Diputación José Manuel Baltar Blanco (PP), el día de su reelección al frente de la institución, en junio de 2019. Rosa Veiga / EP

"Al PP le interesa que Jácome siga porque cuentan con absorber dentro de dos años el voto de Ciudadanos para volver a estar en disposición de regresa a la alcaldía y para que Baltar vuelva a tener mayoría absoluta en la Diputación", insiste el portavoz socialista, quien explica además que las supuestas inversiones que el actual alcalde promete con los 62 millones de euros esconden en realidad "una gran mentira". "De los 62 millones, descontando la deuda pendiente, quedarían algo menos de cuarenta. De ellos, catorce están destinados a comprar autobuses, cuando el transporte municipal lo lleva una concesionaria. Y otros catorce están previstos para la instalación de escaleras mecánicas. Sin que haya aún estudios de impacto, ni informes de seguridad. Teniendo en cuenta que se trata de grandes cantidades que exigen concurso público, es literalmente imposible que ese dinero se vaya a gastar este año", concluye.

Para el PP, en cambio, las cosas son más tibias. "La estabilidad siempre ha sido nuestra máxima. Así lo fue en junio de 2019, cuando suscribimos el pacto de gobierno con DO, y así lo fue cuando tras romper aquel pacto, le ofrecimos al PSOE un gran acuerdo de coalición entre ambas fuerzas, con un alcalde o alcaldesa socialista a la cabeza. El PSOE rechazó esa propuesta y la denigró porque nunca les interesó la estabilidad política en Ourense", escribe por correo electrónico Flora Moure, portavoz local del Partido Popular. "Lo que está claro es que Ourense necesita un gobierno, porque con tres personas es absolutamente imposible gestionar la tercera capital de Galicia, y es lo que estamos ofreciendo en estos momentos al actual alcalde", apunta.

El BNG, sin embargo, contradice también esa tesis: "El PP está mareando la perdiz. Cuando se planteó la anterior moción de censura, primero nos vetaron a nosotros, luego al candidato del PSOE... No tienen ninguna intención de apartar a Jácome, sólo les interesa ganar la batalla del relato".

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