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Catalunya El Parlament de Catalunya repara la memoria de las mujeres acusadas de brujería

La Cámara aprueba una propuesta de resolución en la que las reconoce como "víctimas de una persecución misógina" y reclama al Govern que impulse acciones de desagravio y que los ayuntamientos incorporen sus nombres a sus calles. 

Parlament de Catalunya
Aspecto general del Parlament de Catalunya este miércoles. Quique García / EFE

Catalunya da un paso para reconocer y reparar institucionalmente la memoria de las mujeres acusadas de brujería, que fueron cientos en el país entre los siglos XV y XVIII. En concreto, el Parlament ha aprobado este miércoles una propuesta de resolución en la que reconoce a las acusadas y condenadas por brujería como "víctimas de una persecución misógina que llevó al asesinato a miles de mujeres en todo el mundo". Además, se suma a la campaña "No eran brujas, eran mujeres", impulsada por la revista Sàpiens y que acumula más de 12.000 adhesiones. En el marco de la iniciativa, esta semana se ha estrenado en TV3 el documental Bruixes, la gran mentida [Brujas, la gran mentira], una coproducción con la revista de divulgación histórica. La moción se ha aprobado con los votos de ERC, Junts, la CUP, En Comú Podem –los cuatro grupos la habían registrado conjuntamente– y PSC, mientras que Cs se ha abstenido y Vox y PP han votado en contra.

Según han documentado varios expertos, Catalunya fue uno de los territorios de Europa donde más mujeres fueron acusadas de brujería. Se calcula que en total la cifra de víctimas se sitúa en torno al millar de personas, la inmensa mayoría mujeres, que en la práctica totalidad de los casos sufrieron torturas para obtener falsas confesiones y fueron ejecutadas. Recientemente se ha podido recuperar el nombre de más de 700 víctimas de la persecución y, en este sentido, la propuesta aprobada en el Parlament insta al Govern a promover acciones de desagravio y a "sensibilizar al conjunto de la población en los valores de la igualdad y los derechos humanos".

La moción, presentada conjuntamente por ERC, Junts, la CUP y En Comú Podem, también reclama "impulsar estudios académicos con perspectiva de género sobre la cacería de brujas y sus causas", promover acciones divulgativas para dar a conocer este hecho histórico y emplazar a los ayuntamientos catalanes a incluir en sus nomenclátores los nombres de mujeres condenadas por brujería de su municipio. El reconocimiento y reparación sigue el camino realizado previamente por territorios como Escocia, Suiza, Noruega o Navarra, donde la cacería de mujeres bajo la acusación de brujería también fue común durante varios siglos.

En el texto parlamentario se argumenta que la cacería de brujas es un "claro ejemplo de la violencia y la discriminación a las cuáles las mujeres han sido sometidas a lo largo de la historia" y que se las acusaba de ser brujas "en base a la mentira y la forma de forzarlas a confesar estos crímenes inverosímiles eran las torturas más terribles". "Contra estas mujeres, el poder se saltó las propias leyes y las juzgó y señaló sin ninguna garantía procesal", se añade.

"No son leyendas, son hechos históricos"

La misoginia, que ya era habitual durante la Edad Media y no ha desaparecido todavía hoy, está detrás de la persecución de mujeres a través de falsas acusaciones. En este sentido, el inicio de la cacería de brujas se enmarca en un momento, el siglo XV, marcado por la crisis social, la pobreza y cosechas bien escasas, que estimularon la búsqueda de culpables. El fenómeno fue más habitual en zonas rurales o de montaña que en las ciudades y en Catalunya la primera referencia data de 1424, a través de una ley en les Valls d'Àneu, en el Pirineo. Para Ivet Eroles, periodista, escritora y autora de Dones al marge. Bruixes i altres històries d'estigma i oblit (Fonoll), el asesinato de un millar de personas en Catalunya acusadas de un crimen que nunca habían cometido "no son leyendas ni cuentos: son hechos históricos".

Catalunya fue uno de los territorios donde la cacería de brujas fue más importante, y una de las explicaciones más consolidadas por los expertos se debe a que se trataba de un reino feudal con leyes propias, donde los poderes locales tenían mucha autonomía jurídica. "La Corona catalanoaragonesa o el Reino de Navarra tenían fueros y leyes propias donde la Inquisición no tenía competencia, ya que se trata de juicios de cariz civil y no eclesiástico", explicaba hace unos meses a este medio Pau Castell, historiador y profesor de la Universitat de Barcelona del departamento de Historia medieval y moderna. Y es que, en contra de su leyenda negra, allí donde la Inquisición llegaba con mayor facilidad se cometieron muchas menos condenas y ejecuciones por brujería. El inicio del proceso a menudo era una denuncia de los propios vecinos.

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