Alfonso Rueda, tres años al frente de una Xunta sucursal de los intereses de Feijóo
El PP gallego se niega a que el Estado condone a Galicia más de 4.000 millones de euros para no contradecir el discurso del líder estatal contra la quita de la deuda catalana.

A Coruña--Actualizado a
El sustituto de Alberto Núñez Feijóo al frente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, cumplirá esta primavera tres años en la presidencia del Gobierno autonómico sin haber querido o podido consolidar una personalidad política propia como la de su antecesor, ni construir a su alrededor una baronía regional similar a la que dominan otros gobernadores autonómicos de su partido, cuasi virreyes, como Isabel Díaz Ayuso en Madrid y Juan Manuel Moreno Bonilla en Andalucía.
Al contrario, Rueda ha mantenido en Galicia un perfil continuista de las políticas de Feijóo, ante el que sigue mostrándose en el papel de fiel escudero que desempeñó durante las casi dos décadas en las que ejerció de su segundo –entre 2005 y 2009 en la oposición en el Parlamento de la comunidad, y desde 2009 como su delfín en la Xunta–. No sólo en la oposición, sino dentro de su propio partido, hay quienes opinan que su fondo y su forma de mandar, salvando las metáforas, se asemeja más a la de un director de sucursal bancaria que a la de un CEO con plenos poderes ejecutivos.
"Rueda es un gran gestor, mejor aún que Feijóo, y además es un orador brillante, mitinea sin papeles y tiene carisma improvisando, pero en presencia del líder se vuelve gris", relataba una militante tras la comida que celebró el partido hace dos fines de semana en Santiago para homenajearlo y celebrar el aniversario de su mayoría absoluta en las autonómicas de 2024. Entonces Rueda perdió dos escaños, pero logró más votos que Feijóo en sus tres elecciones anteriores.
Era su día, su ocasión para reivindicarse y erigirse en protagonista, pero Feijóo colonizó el acto y le robó los focos. Los titulares de ese día y del siguiente, incluso en la prensa regional, no hablaban de Galicia ni de Rueda, sino sólo del presidente estatal del PP y de las tópicas referencias entrecomilladas habituales en su relato machacón contra el Gobierno: Pedro Sánchez y su esposa, Koldo y el fiscal general, el PSOE y los aranceles de Trump, las contradicciones de Vox y Abascal...
4.010 millones de deuda de la Xunta
Esa allanamiento de Rueda a los intereses de Feijóo en Madrid tuvo un ejemplo práctico esta misma semana, cuando el presidente de la Xunta rechazó el acuerdo alcanzado por el BNG y el Gobierno para que el Estado condone a Galicia 4.000 millones de euros de la deuda de la comunidad. Esa cantidad representa casi un 30% de su endeudamiento total, pero el acuerdo con el Bloque es similar al alcanzado con ERC para la quita de la deuda de Catalunya, y aceptarlo supondría torpedear desde Santiago la estrategia electoral de Génova. Así que, ante la duda, Rueda se ha apresurado a negarlo y a calificar la operación, contra toda lógica, de "negocio ruinoso" para su Administración.
Según datos de la Federación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), Galicia paga cada año 500 millones de euros en intereses acumulados por la deuda de la Xunta, que se multiplicó por más de tres precisamente durante los mandatos del Feijóo y Rueda. En 2008, el año anterior a que el PP recuperara el poder en San Caetano, la sede del Gobierno autonómico, no llegaba a los 3.960 millones de euros. Hoy supera los 12.200 millones, es decir más del 87% de todo el presupuesto de la comunidad autónoma para 2025, en torno a los 14.000 millones.
La negativa del PP gallego a aceptar que el Estado libere a Galicia de más de 4.000 millones de deuda –son casi 1.500 euros por habitante– es de difícil comprensión y ha servido en bandeja a la oposición la posibilidad de renovar su argumentario sobre la condición de segundón que achacan a Rueda: "Usted traiciona a este país, es el campeón del servilismo, el presidente de Galicia más antigallego de la historia", dijo este miércoles en el Parlamento autonómico la líder de la oposición, Ana Pontón, portavoz nacional del BNG. El secretario xeral del PSOE gallego, José Ramón Gómez Besteiro, había tirado de ironía el día anterior con un ingenioso recurso dialéctico: "Curso básico de economía: si te perdonan lo que debes, ¿quién en pleno uso de razón dice que no?".
El chalé de la pareja de Feijóo
Las críticas a esa condición subordinada y vicaria de Rueda llegan al poco de su negativa a cualquier posibilidad de que Galicia pueda tener un concierto económico propio, como los de Euskadi y Navarra o el también negociado para Catalunya, y de que se le acusase de gobernar en favor de los intereses personales de Feijóo y de su pareja, Eva Cárdenas, que acaban de solicitar a la Demarcación de Costas del Estado que les prorrogue el permiso para ocupar terrenos públicos de acceso directo a la playa desde su chalé de veraneo en Moaña (Pontevedra).
Esa concesión expiró hace 18 años, pero la familia sigue disfrutándola desde que Cárdenas compró la vivienda en 2019. Una de las primeras medidas que impulsó Rueda cuando sucedió a Feijóo fue reclamar al Gobierno la transferencia de las competencias en materia de gestión del litoral y de las concesiones de uso del dominio público marítimo-terrestre. Es la primera y hasta ahora única transferencia de autogobierno reclamada al Estado en los 16 años de mandatos del PP en la Xunta.
"Es demasiado malévolo pensar que se hizo para evitar que les priven de la salida a la playa, eso no es verdad ni de lejos. Pero sí lo es que comunicativamente se ha manejado muy mal y el asunto no nos deja en buen lugar", sostiene otra fuente del PP, que recuerda "el daño" que durante los gobiernos de Feijóo supusieron las evidencias de trato de favor de la Xunta con sus familiares de sangre, como su prima Eloína, y las empresas vinculadas a ellos, como la que dirige su hermana Micaela; y también de sus parientes políticos, como su cuñado Ignacio Cárdenas. Otra de las estrategias de Rueda al mando de la Xunta y del PP gallego ha sido torpedear cualquier investigación sobre las irregularidades en las adjudicaciones de contratos públicos a compañías vinculadas a los afines a Feijóo.
Seguidismo de los proyectos de Feijóo
La Xunta de Rueda también ha practicado el seguidismo que le achacan sus críticos con políticas de Feijóo muy cuestionadas, como la privatización de la sandad pública o la discriminación del gallego, y con proyectos económicos de enorme impacto medioambiental y sonada contestación social que se iniciaron bajo los gobiernos de su antecesor. Como la concesión masiva de licencias de parques eólicos, el plan de Altri para instalar una macrocelulosa en Palas de Rei (Lugo) o el de la multinacional minera Atalaya Mining para reabrir una mina contaminante de cobre en Touro (A Coruña).
José Ramón Gómez Besteiro: "Curso básico de economía: si te perdonan lo que debes, ¿quién en pleno uso de razón dice que no?".
A eso se une la protección de la que sigue disfrutando Manuel Baltar, senador por designación autonómica por decisión de Feijóo, y al que Rueda se vio obligado a no reprobar para no violar el acuerdo alcanzado por ambos para que abandonase el mando del partido y de la Deputación Provincial de Ourense; o el escándalo por la imputación penal de la cúpula directiva de la Televisión de Galicia, incluido el director general designado por el hoy líder estatal de su partido.
“Rueda sólo se está llevando las bofetadas por defender todo eso sin ninguna ayuda”, sostiene una de las fuentes citadas en este artículo, que advierte de que esa situación relega a un segundo plano al sucesor de Feijóo e impide que pueda "vender su acción de Gobierno, que en el fondo es buena, y la idea de que tiene un proyecto propio para Galicia".
Datos económicos y realidad política
La comunidad, recuerda esa persona, tiene hoy 93.000 parados, 50.000 menos que cuando Feijóo abandonó la Xunta en mayo de 2022, con el desempleo en el 9,4%, es decir 1,8 puntos menos que entonces y 1,2 puntos menos que la media de España, y con la mayor cifra de ocupados desde 2009. El PIB gallego crece por encima de la media nacional, y en su distribución por habitante, en la que el país estuvo durante décadas a la cola de las comunidades autónomas, se encuentra hoy en novena posición.
En lo político, Rueda podría jactarse también de que Galicia es la comunidad española con menos apoyos del PSOE –un 14%– en unas autonómicas; de ser el líder regional del PP más votado (47,36%), por encima de Ayuso (47,34%) y de Moreno Bonilla (43,13%), e incluso de que Vox sea en su territorio una formación extraparlamentaria y residual –Abascal obtuvo un 0,63% en las últimas municipales, un 4,87% en las generales y un 2,19% en las autonómicas–. "Pero no está rentabilizando todo eso, y la imagen que da es que actúa más bien como el director de una oficina bancaria que confía menos en su propia capacidad de gestión que en los réditos que pueda proporcionarle la fidelidad al CEO de la empresa", concluye la citada fuente.


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