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PP El caso Alonso, el 'aviso' de Casado a sus dirigentes territoriales que no se atreve a dar a Feijóo

"Génova quiere un partido con un pensamiento homogéneo. Todo lo que no corresponda con ese modelo, les molesta", señalan fuentes 'populares' a 'Público'.

El expresidente del PP vasco, Alfonso Alonso, y el presidente del PP, Pablo Casado, se saludan durante un acto electoral del Partido Popular en Vitoria (Euskadi/España) a 1 de noviembre de 2019. - H.Bilbao - Europa Press - Archivo
El expresidente del PP vasco, Alfonso Alonso, y el presidente del PP, Pablo Casado, se saludan durante un acto electoral del Partido Popular en Vitoria (Euskadi/España) a 1 de noviembre de 2019. - H.Bilbao - Europa Press - Archivo

marta monforte

Pablo Casado ha dejado muy claro que Alberto Núñez Feijóo no es Alfonso Alonso. El presidente de la Xunta de Galicia cerró la puerta a la coalición con Ciudadanos y ha tenido autonomía absoluta para decidir si integra o no a los naranjas en sus listas. Fuentes cercanas al gallego advierten de que el conservador ya está configurando la lista de cara a las elecciones del 6 de abril sin tener en cuenta a los de Inés Arrimadas. "Mañana se cesan a algunos cargos a los que va a incluir en las listas. Conforme lo ha hecho, no se espera que incluya a nadie de Cs", subrayan.

"Alonso no aceptó el órdago. En Génova pensaron que iba a ceder, pero no lo hizo"

Con Alonso la dirección del PP no tuvo tanta manga ancha. El exlíder del PP en Euskadi calificó de "inasumible" la coalición con Ciudadanos al sentirse ninguneado por Génova. El popular consideraba que el acuerdo beneficiaba excesivamente a los naranjas —sin diputados, junteros ni concejales en la región—al darles dos puestos de salida en las listas: "Alonso no aceptó el órdago. En Génova pensaron que iba a ceder, pero no lo hizo. Ahora le critican por haberles dejado tirados, pero son ellos los que han prescindido de una mente como la suya", señalan voces cercanas al político vasco.

En el partido hay inquietud. Se critican las formas utilizadas por la dirección contra Alonso y se teme que la "obsesión" de Casado por refundir la derecha aliándose con Ciudadanos acabe por dinamitar el partido a nivel interno. "Esto es un aviso, claramente", argumentan. Con el cese de Alonso, el líder del PP lanza un mensaje a sus dirigentes territoriales: las personas son prescindibles, mi proyecto no lo es.

"Esto forma parte de un proceso que están siguiendo con las personas que no les son gratas",señalan fuentes populares a Público. "Primero, a los que no le votaron en el congreso, aunque dejaron a unos cuantos para aparentar. El caso de Canarias fue muy significativo y tuvo poco recorrido. Teo y Maroto fueron, se lo cargaron, y lo enviaron al Senado. Solucionado el problema", añaden. Fue el caso de Asier Antona, exlíder del PP canario, ahora senador.

Todas las fuentes consultadas coinciden en que Feijóo tiene "un peso importante" debido a sus tres mayorías absolutas consecutivas y que por eso "le dejan hacer y deshacer a su gusto". "Lo cual no quiere decir que no le tengan ganas", apunta una de ellas. "Parece que a Casado se le olvida de que sin los votos de Feijóo no sería presidente del partido".

"A Feijóo no pueden pararlo, a Alonso sí"

Tanto Feijóo como Alonso, con el apoyo puntual del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, pidieron públicamente a Pablo Casado que revirtiera la derechización del PP, que le llevó a obtener 66 diputados en las elecciones de abril de 2019. Alonso era el que tenía la posición más complicada de los tres tras sacar el peor resultado de la historia del PP vasco (9 diputados) en 2015. 

"Génova quiere un partido con un pensamiento homogéneo. Todo lo que no corresponda con ese modelo, les molesta. Alonso es uno de ellos, a pesar de haber sido alcalde, portavoz, ministro. Lo ningunearon totalmente", señala un dirigente con larga trayectoria popular a este diario. "Ahora se quiere la sumisión absoluta del partido a las decisiones de Génova. En época de Rajoy y Cospedal nunca hicieron lo de ahora, tenían mucha más manga ancha con los territorios porque entendían que eso formaba parte de la idiosincrasia del PP", explican.

"La derechización, faescización, aznarización, madriñelización..." pone muy nervioso a quien tiene posiciones más moderadas. A Feijóo no pueden pararlo, a Alonso sí", admite. "Mi proyecto era volver a aglutinar el espacio del constitucionalismo, y por eso es fundamental que Cs y PP seamos capaces de forjar una coalición preelectoral por primera vez, que esperemos que sea tan exitosa como la plataforma Navarra Suma", fueron las primeras palabras de Casado tras la destitución de Alonso como candidato a las elecciones vascas.

El expresidente del Gobierno José María Aznar (i) junto al presidente del PP, Pablo Casado, en la inauguración de los cursos de FAES en julio de 2019. | Fuente: FAES

Lo cierto es que Casado se ha rodeado de miembros de FAES para puestos destacados en el PP. Le ha dado una presidencia de comisión a Carlos Aragonés, tiene a Pilar Marcos en la dirección del Congreso y a Gabriel Elorriaga como jefe de los asesores de la Cámara Baja. El patronato de la fundación dirigda por el expresidente José María Aznar está nutrido por dirigentes del Partido Popular y su peso en la formación es notorio, especialmente desde que Casado se hizo con la presidencia del partido a mediados de 2018.

En Génova asumen el coste interno del pacto con Cs

Desde Génova asumen el coste interno de la coalición con los 'naranjas' desencadenado tras el cese de Alonso: "Es un movimiento a largo plazo", sostienen fuentes de la dirección. No consideran que un mal resultado en Euskadi o en Catalunya -si finalmente se produce una alianza allí- deslegitime la coalición con Cs. Reconocen que no esperan "grandes sorpresas" en el territorio vasco. "Hay que reconstruir el espacio constitucionalista, el primer día no va a salir".

La portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Inés Arrimadas, ha sido la autora de la propuesta que ha provocado este cisma interno en el PP. Propuso establecer pactos en las elecciones autonómicas de este 2020, una iniciativa ratificada después por la gestora provisional y por el Consejo General de Cs. Eso sí, por el momento los naranjas se niegan a establecer ningún preacuerdo electoral a nivel nacional. "Esto es excepcional", alegan.