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PP, Cs y Vox negocian aún el presupuesto de Andalucía para 2021 a pesar del enfado ultra por el discurso de Casado

Vox dice que se abre un tiempo nuevo en su relación con el PP, no garantiza su apoyo final a las cuentas, pero prosigue con las conversaciones 

Nieto, Moreno y Hernández, este jueves. Europa Press
Nieto, Moreno y Hernández, en una imagen de archivo. Europa Press

raúl bocanegra

El Gobierno andaluz, formado por una coalición de PP y Ciudadanos, continúa negociando con Vox el presupuesto de la Junta de Andalucía para el año 2021, que superará los 40.000 millones de euros y es el mayor de todos los autonómicos. El discurso de Pablo Casado, en el que vapuleó al líder de Vox, Santiago Abascal, tuvo sus réplicas en Andalucía, pero la sangre no llegó al río, al menos hoy.

El PP andaluz se esforzó al máximo para que así fuera. Se hicieron llamadas. Se retiraron varios tuits de la cuenta oficial del partido, que eran ofensivos para Vox y el consejero de la Presidencia, Elías Bendodo, mano derecha del presidente Juanma Moreno, proclamó, como ya ha hecho en otras ocasiones, a los cuatro vientos que "lo importante para Andalucía" era "consolidar el cambio", que "Vox es parte de ello" y que "el cambio necesita tres puntas, Ciudadanos, Vox y PP".

Así que, al filo de las seis de la tarde, Hernández, después de haber suspendido una reunión con el consejero de Hacienda, Juan Bravo (PP), prevista para este jueves por la tarde, aseguró que la razón de tal aplazamiento había sido la "falta de tiempo" y no una ruptura ni una suspensión de las negociaciones, que siguen en marcha. Aunque Vox no confirmó la fecha, el próximo lunes el consejero tiene en su agenda un encuentro con Hernández, según fuentes de Hacienda.

Eso sí, Hernández dejó muy claro el enfado de su partido con el PP, recordó los casos de corrupción, y manifestó que el discurso de Casado abría un periodo de "interrogantes, incertidumbres, que lleva a un nuevo tiempo en nuestras relaciones con el PP". "Se ha quebrado la cordialidad y la confianza en nuestras relaciones", agregó, según se recoge en un audio enviado a los medios de comunicación por los servicios de prensa de Vox.

¿Ên qué se traduce esto? El portavoz de Vox no garantizó, como venía haciendo en los últimos tiempos, que las negociaciones para el presupuesto fueran a llegar necesariamente a buen puerto y aseguró que la presión sobre el Gobierno y sus iniciativas, no solo respecto a las cuentas, iba a ser mayor que hasta ahora.

"Todo es posible en esta nueva situación, incluso que el Gobierno de la Junta tenga que pactar los presupuestos con los del cordón sanitario", dijo Hernández. "Las exigencias son las mismas, pero uno puede querer que se cumplan el 100% o el 50% y ahí hay un margen amplio en el que vamos a ser mucho más rígidos", añadió.

"Es una cuestión de cómo se afronta esa negociación. No te reúnes con el mismo talante conciliador si la otra parte te insulta y te pierde el respeto, eso no se puede perder de vista. Evidentemente lo que ha pasado esta mañana en el Congreso tiene la suficiente entidad. Las actitudes van a cambiar", agregó Hernández.

"Cualquier cosa que negociemos, tenemos que tener las garantías suficientes de que van a ser cumplidas y hay una acción de gobierno en el día a día, que va desde la convalidación de decretos y las PNL. Hay mucho que tiene que ver con la fiabilidad y eso es algo con lo que no contamos", remachó el portavoz.

Ofertas de diálogo con la oposición

La semana, así, se le complicó una vez más desde Madrid a Moreno. El presidente la había arrancado dulce en lo político, con un debate del Estado de la Comunidad en el que pudo hacer lo que más le gusta: pintarse de centrista.

Abrochó, durante dos días, discursos e intervenciones en los que las ofertas al diálogo, a llegar acuerdos con la izquierda, se sucedieron. Moreno solo tuvo durante la maratoniana jornada dos deslices de importancia al admitir que la atención primaria estaba "desarbolada" y al arremeter contra los "chiringuitos" feministas.

Por el camino, logró también que Adelante Andalucía le votara su petición de un tercio de los fondos europeos, con lo que dejó solo en esa votación al PSOE en la Cámara, algo que el PP ya se ha lanzado a rentabilizar.

Sin embargo, bastó el discurso de Casado, en el que el presidente del PP habló más claro de lo que ha hablado nunca Moreno sobre la ultraderecha, para que quedara claro, una vez más, a lo largo de la legislatura, cuáles son las prioridades del presidente y del autodenominado Gobierno del cambio, el primero no socialista de la historia de Andalucía.

A pesar de que este viernes, Bravo tiene un encuentro con el PSOE para ver el presupuesto, y de todas las ofertas de diálogo, el discurso de Casado reveló con meridiana claridad las prioridades de Moreno y del Gobierno andaluz: mantener los pactos con la ultraderecha,

Moreno ya describió una vez su pensamiento político de este modo: "Uno tiene a veces que poner un pie un poquito más a la derecha y a veces un poquito más a la izquierda. Lo que no se debe dejar nunca es de tener un pie en el centro, para generar proyectos de mayorías, que se hacen siempre desde posiciones equilibradas y centradas".

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