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Presentación del libro del exvicepresidente Díaz, junto a Guerra: "No cabe el adanismo, el borrón y cuenta nueva, sino saber de dónde venimos. Tener memoria histórica"

El exvicepresidente arropa a Díaz, “es la mujer dedicada a la política más importante de España en este momento”, dice que la ve fuerte y que tiene futuro al frente del partido en Andalucía

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Susana Díaz y Alfonso Guerra.

Susana Díaz, dos días después de que Pedro Sánchez se cepillase las listas que el PSOE de Andalucía había enviado a Ferraz, decidió acompañar a Alfonso Guerra, el exvicepresidente del Gobierno, en la presentación de su libro, La España en la que creo (Esfera de los libros) en Sevilla. Tanto Díaz como Guerra mostraron su preocupación por la salud de la Constitución española, a la que ambos defendieron con vehemencia.

Previamente, a la entrada del acto, fueron abordados por los medios y se les cuestionó por la actualidad de estos días: la elaboración de las listas al Congreso y el Senado, que han revelado la profundidad de la herida que aún divide al PSOE y que se personaliza en Pedro Sánchez y en Susana Díaz y sus respectivos aliados y aliadas. Él, Guerra, un mito para varias generaciones de socialistas, dijo que había una "fortaleza en la Secretaría General y en la dirección del partido en Andalucía que le garantiza futuro” a Díaz.

“Es la mujer dedicada a la política más importante de España en este momento. Está fuerte. Solo ella puede superar obstáculos propios y ajenos. Que vuelva a ser presidenta de la Junta de Andalucía es lo que todos deseamos”, abundó Guerra un poco después, durante el acto.

Y ella dijo que lo que toca ahora, tras la crisis de las listas, es lo siguiente: “Que todos los socialistas arrimemos el hombro para que el partido logre el mejor resultado y que se tome nota de lo que pasó en Andalucía en las elecciones autonómicas del 2 de diciembre para que no se repita en España. Batirnos el cobre para que el resultado sea el mejor para el Partido Socialista, para que ello permita frenar a la derecha y la extrema derecha”.

Luego, Díaz, en su intervención, dijo también lo siguiente, justo después de defender la Constitución: “Si no queremos una espiral de destrucción valoremos un poquito la España que tenemos y la que le vamos a dejar a las generaciones futuras”. La secretaria general del PSOE andaluz abrochó esta frase: “No cabe el adanismo, el borrón y cuenta nueva, sino tener memoria histórica, saber de dónde venimos. No toquemos lo bueno, no toquemos las cosas para llevarlas a peor. Vamos a seguir continuando tu obra [la de Guerra]. Estamos orgullosos de que la historia del PSOE se haya convertido en un patrimonio de este país y tú formas parte de él”. La tesis que defendió la expresidenta de la Junta de Andalucía es que la figura de Guerra “trasciende del PSOE”: “su figura forma parte de España”.

No dijo ni explicó a quién se refería con la expresión “adanismo”, -el hábito de comenzar una actividad cualquiera como si nadie la hubiera ejercitado anteriormente-, pero a buen entendedor, pocas palabras bastan.

La expresidenta alabó a Guerra y defendió su legado y reivindicó un continuo en la evolución del partido: “Lo mejor que hemos vivido forma parte del legado, de la herencia. [Su generación] fue capaz de diseñar una hoja de ruta que ha durado 40 años. ¿Hoy seremos capaces de diseñar lo mismo? En estos momentos, me daría inseguridad tocar la Constitución. Me daría incertidumbre abrirla, en un momento en que la gente no cree en la transición, en que tenemos el nacionalismo excluyente y la extrema derecha. ¿Seremos los líderes, y me incluyo, capaces de reformar para seguir creciendo, para seguir avanzando? Cuando se abra tiene que ser a mejor. […] Solo el PSOE lleva la E de España. Entendemos el patriotismo desde la igualdad entre territorios y personas”.

Entre los asistentes a la presentación del libro estaba, entre otros, el defenestrado por Ferraz Antonio Pradas, a quien Sánchez no le perdona su dimisión de la Ejecutiva Federal de la que era el número 3, y también la cúpula del partido en Sevilla, afín a Díaz.

Susana Díaz lee el libro de Alfonso Guerra, delante de un retrato de Pablo Iglesias, fundador del PSOE

Derecho a escoger

Guerra, antes de entrar a defender su libro, decidió opinar sobre la situación del partido. Y señaló, sobre las relaciones entre Ferraz y el PSOE de Andalucía, que la dirección federal tendría que considerar que la andaluza es una "dirección muy importante”.

Al respecto de los cambios introducidos por Ferraz en las listas votadas a ciegas en el Comité Federal, Guerra manifestó: “Alguien de la dirección federal ha dicho literalmente 'nosotros tenemos derecho a escoger'" y la "clave es quiénes son nosotros: ¿son los militantes, es la dirección, es una sola persona?”. En su opinión, estas elecciones internas, "estas primarias que les llaman, se han vendido como dar todo el poder a los militantes, pero luego resulta que las listas se modifican con una parsimonia tremenda, lo que va en contra de lo que dicen que significan las primarias".

Guerra agregó que durante muchos años fue presidente de la Comisión Federal de Listas del PSOE y que jamás tuvo la oportunidad de decir 'a estos hay que quitarlos y meter a estos que no los conoce nadie'". "Antes se hacía de otra manera, yo creo que mucho más democrática", remachó. Guerra reflexionó que en España se había inaugurado, en todos los partidos, un sistema que le llaman "de elecciones primarias, pero no saben qué son elecciones primarias". Pretenden, agregó, "ser una copia de las elecciones primarias que se desarrollan en Estados Unidos, pero no saben nada de la vida política norteamericana".

En Estados Unidos, dijo, las elecciones primarias consisten en elegir a delegados que van a una convención, mientras que aquí en España "no es eso”. “[Aquí es] una votación directa de los afiliados para elegir al líder del partido, lo que no tiene nada que ver con primarias y está teniendo consecuencias poco deseables". "Siempre generan un cierto cesarismo que no es bueno para la democracia interna de los partidos”, apostilló.

Guerra añadió que el PSOE tiene que tener en el Congreso de los Diputados un equipo "competente, que tenga principios" y que esté integrado por gente que sea del partido. “Ahora parece que se buscan fichajes como en el fútbol, uno que está en la Coca Cola y otro que jugaba al baloncesto o es amigo de aquel o del otro". "El Congreso en los últimos años no ha crecido en competencia, sino que ha disminuido sensiblemente y, a lo que se ve, va a disminuir mucho más”, aseguró Guerra.

Preguntado sobre si cree que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, va a leer su libro, respondió: "No tengo ni idea, supongo que estará ocupado. Lo que está seguro es que yo no voy a leer el suyo”.

Cuatro libros

En su intervención, que se convirtió en una defensa sin fisuras de la Constitución, “defenderla equivale a defender la democracia y los valores que la impregnan”, Guerra recomendó, para comprender el mundo de hoy, los libros Imperiofobia. Leyenda negra, de Elvira Roca Barea. Los sonámbulos, de Christopher Clarke. Postguerra, de Tony Judt, y El mundo de ayer, de Stefan Zweig.

Dijo Guerra: “Son pocos los que quieren ver que entra en crisis el concepto de España. En 1978, la Constitución obtuvo el apoyo del 92% de los diputados. Solo seis votaron en contra. Cinco de AP y uno del mundo de Batasuna. Hoy hay 90 diputados que no quieren esta Constitución. […] El deporte de moda es jugar con fuego. Todo es gratis. No hay que pagar por los incumplimientos de la constitución y las leyes. La crisis política tiene una dimensión existencial. Una parte se declara independiente. Otra está con el cuchillo afilado. A aquellos que se muestran comprensivos con quien declaran la independencia, ¿les parecería bien la disolución de España en 17 pequeños estados. No ven la necesidad de filtrar las políticas. Si no hay Estado, no hay Estado del Bienestar. Necesitamos ejercicios de pedagogía. También para los dirigentes políticos”.

Prosiguió Guerra: “Hay quienes dudan sobre la estrategia a seguir con estos partidos que quieren romper el orden constitucional. Partidos constitucionalistas se afanan en cerrar acuerdos con los que no lo son. Se producen vetos a algún partido constitucionalista [en referencia al de Rivera con el PSOE] pero no a quien quiere acabar con la Constitución. Sí se pueden alcanzar acuerdos con quien preconiza la destrucción del sistema democrático. Los partidos promocionan a los de los extremos”. Guerra remató el razonamiento con la reivindicación de “la conveniencia de tener como prioridad el acuerdo parlamentario entre partidos democráticos”.

El exvicepresidente también dejó un recado para el Gobierno andaluz, de coalición de PP y Ciudadanos, con los apoyos externos de Vox, al que definió como fruto de una “extraña, pero legítima alianza”. Una vez que han llegado al Ejecutivo, después de 37 años, “¿qué ofrecen a la población? ¿Solo la herencia recibida? ¿En 36 años no han podido elaborar un programa?”, se preguntó Guerra.

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