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Elecciones 10-N Sánchez busca lograr el efecto Gobierno de Rajoy con la repetición electoral y su ventaja en las encuestas

Los últimos estudios demoscópicos siguen apuntando hacia una victoria clara de los socialistas, pero los de Sánchez han empezado a caer mientras el PP crece. El fracaso en la investidura y la crisis en Catalunya podrían pasarle factura al PSOE

Mariano Rajoy felicita a Pedro Sánchez por la presidencia

El PSOE ha dejado de crecer en las encuestas, y la tendencia apunta a una caída (de momento moderada) que se da a la vez que un crecimiento del PP. A pesar de que la demoscopia sigue dando como claros vencedores de las elecciones del 10 de noviembre a los de Pedro Sánchez, esta caída (que se da en todas las encuestas, públicas o privadas) podría apuntar a una tendencia negativa a menos de un mes de los comicios.

En los últimos meses se han producido una serie de hechos que podrían lastrar electoralmente a los socialistas, a la vez que podrían inflar a la derecha (sobre todo el PP, pero también Vox) tras su batacazo en abril. Las primeras consecuencias tendrían su raíz en la repetición electoral.

Tras el fracaso en la investidura y el anuncio de unos nuevos comicios, algunas encuestas (entre ellas la del Centro de Investigaciones Sociológicas) apuntaron a un fuerte desencanto de la ciudadanía hacia la política. Los partidos se apresuraron a construir su propio relato sobre el fracaso político, conscientes de que un hartazgo electoral por parte de los ciudadanos podría decantar el resultado.

En este “reparto” de culpas todos los partidos de la oposición han señalado a Sánchez como el principal responsable del fracaso de la legislatura, justificando que era la labor del candidato más votado granjearse los apoyos necesarios en el Congreso para lograr su investidura. La votación fallida de finales de julio y el rechazo del presidente en funciones a someterse a una segunda sesión de investidura podrían hacerle perder enteros de cara a las elecciones.

Pero la repetición electoral no es el único factor que entra en juego. La precampaña se ha centrado completamente en las últimas semanas en el conflicto que se vive en Catalunya. Las consecuencias de la sentencia del procés habían sido anunciadas por la mayoría de dirigentes políticos de la oposición, que advirtieron de que la resolución judicial y la actuación del Gobierno no solo podrían tener consecuencias electorales, sino que podrían enturbiar de forma notable el ambiente de negociación de cara a una investidura.

Si en Catalunya los socialistas tendrán que afrontar estas consecuencias de forma directa y construir un relato de cara a la sentencia durante la campaña (en medio de fuertes protestas ciudadanas), en el resto del Estado el PSOE tendrá que hacer frente a duras críticas de los partidos más conservadores, que exigen la intervención de la autonomía catalana por parte del Gobierno.

En este contexto, existe un único precedente de repetición electoral anticipada a causa de una investidura fallida: las elecciones de junio de 2016. Tras unos comicios en diciembre de 2015, el PP (que venía de una mayoría absoluta en el Parlamento durante cuatro años), obtuvo 123 escaños, por lo que parecía abocado a lograr un amplio pacto de investidura.

La repetición electoral posibilitó la investidura de Rajoy

Sin embargo, el entonces líder conservador y presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, optó por rechazar presentarse a una investidura (finalmente lo hizo Pedro Sánchez de la mano de Ciudadanos, aunque su propuesta fracasó), y dejó correr los plazos hacia una repetición electoral.

Con esta actuación, Rajoy logró ser investido líder del Ejecutivo. En las elecciones de junio de 2016, el PP logró 14 escaños más (137), ampliando su ventaja sobre el PSOE y sobre el resto de formaciones políticas. Aunque todavía no le daban los números para poder ser investido en el Parlamento, el hecho de que se hubiera producido ya una repetición electoral, y el miedo al hartazgo ciudadano, empujó al PSOE hacia una abstención técnica para que gobernase Rajoy.

Durante la pasada legislatura, Sánchez pidió al PP que se abstuviera para permitir su Gobierno, algo a lo que los de Casado se negaron en repetidas ocasiones. También apeló el presidente del Gobierno en funciones a Ciudadanos, encontrándose con el mismo rechazo que en el caso del PP.

Sin embargo, Albert Rivera ya ha anunciado que, si después de los comicios se repite el bloqueo, estará dispuesto a estudiar fórmulas para garantizar la gobernabilidad. Pero para eso (y para que el PP también pueda replantearse su posición), Sánchez tiene que revalidar su victoria y mantener una ventaja considerable sobre los de Casado, una situación a la que apuntan algunas encuestas, como el último barómetro del CIS, pero que no es compartida por otras, que no ven a Sánchez tan fuerte y con tanto margen frente a Casado.

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