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La negociación de los Presupuestos Sánchez quiere tener sus propios Presupuestos, que le pueden garantizar toda la legislatura

El presidente está atado a los PGE de Rajoy desde que llegó al Ejecutivo y es consciente de que la aprobación de las cuentas de 2021 supone un gran balón de oxígeno para la legislatura. La presencia de Cs en las negociaciones y la batalla por la influencia en la gobernabilidad entre los de Arrimadas y el bloque de la investidura pondrán de nuevo a prueba la unidad y coordinación en el Gobierno de coalición.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias presentan los nuevos PGE
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias durante la presentación de los PGE de 2021. - La Moncloa

alexis romero / manuel sánchez

El 1 de junio de 2018 Pedro Sánchez tumbó el Gobierno de Mariano Rajoy a través de una moción de censura en la que el líder socialista logró los apoyos necesarios en el Congreso para convertirse en presidente. Más de dos años después, Sánchez sigue gobernando, pero no ha sido capaz de sacar adelante unos Presupuestos Generales del Estado que definan en su totalidad la política económica que quiere impulsar su Ejecutivo.

El presidente del Gobierno parece estar más cerca que nunca de tener sus propias cuentas y librarse de las ataduras del Presupuesto más longevo de la historia de España, el de Cristóbal Montoro, después de fracasar en su primer intento presupuestario, en 2019. En su segundo mandato como presidente, también una de sus obsesiones fue tener unos nuevos Presupuestos cuanto antes.

La idea era hacer unas cuentas del Estado para el mismo 2020 y ese era el encargo que tenía la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, desde el primer momento. Pero la pandemia complicó todo el proceso y, a mediados de año ya se optó por seguir prorrogando los eternos Presupuestos de Montoro y centrarse en sacar adelante los de 2021.

En el Gobierno son conscientes de que la aprobación de estas cuentas va más allá del ejercicio presupuestario del próximo año. Por un lado, se trata de la política económica de reconstrucción de un país enormemente golpeado por la pandemia. Por otro, los Presupuestos de 2021 supondrían un importante balón de oxígeno para toda la legislatura y una estabilidad política.

En este sentido, fuentes del Gobierno apuntan que la aprobación de los Presupuestos también supondría "tranquilizar" al PP, que ya tendría que admitir que tendría que enfocar su labor de oposición a medio plazo y abandonar sus deseos de unas elecciones anticipadas.

Y es que si se aprueban estos PGE, el Gobierno tiene mucho mejor garantizada su estabilidad aunque no se logre sacar adelante unas nuevas cuentas en los próximos años. En este sentido, el Ejecutivo considera que el proyecto actual da un margen de maniobra muyo mayor que las cuentas de Rajoy para afrontar la realidad económica presente y futura, y que una prórroga de los Presupuestos de 2021 (si finalmente se aprueban) sería efectiva para sostener la política económica que el Gobierno quiere llevar a cabo durante la legislatura.

Desde que Sánchez llegó a la Presidencia hasta la actualidad, el Ejecutivo socialista de partido único que nació tras la moción de censura ha dado paso a una coalición con Unidas Podemos, una alianza que, si bien se ha mantenido en el tiempo sin riesgo severo de ruptura, se ha visto obligada a hacer frente a tensiones y diferencias; una circunstancia a la que no escapan los Presupuestos Generales del Estado.

La pandemia resucita a Cs y sacude al bloque de investidura

Los de Sánchez y Pablo Iglesias parecen haber logrado salvar el primer trámite presupuestario en el Congreso, el del debate de totalidad, después de que PNV, ERC y Ciudadanos anunciaran que no van a presentar una enmienda la próxima semana y, por lo tanto, consolidaran la mayoría necesaria para que los vetos de PP, Vox y del resto de formaciones que han mostrado su rechazo a las cuentas sean abocados al fracaso.

La situación actual de los PGE viene precedida de una intensa negociación en el seno del Ejecutivo de coalición y de un contexto en el que diferentes partes del arco parlamentario han querido influir no solo en la política económica del Gobierno, sino también en la gobernabilidad y en la estabilidad de la legislatura. Este contexto seguirá acompañando previsiblemente al futuro próximo de la tramitación presupuestaria, que tendrá una segunda cita clave a finales de noviembre, cuando el Pleno del Congreso tenga que decidir si aprueba el texto elaborado en la Comisión de Presupuestos.

En plena negociación del anteproyecto de las cuentas entre el PSOE y Unidas Podemos, ambas formaciones estaban también inmersas en una pugna por definir el bloque de gobernabilidad que deberá sostener lo que queda de legislatura, en una de las situaciones más difíciles e imprevisibles desde el punto de vista sanitario, económico y social.

Si la moción de censura y la posterior designación de Sánchez como presidente por parte del Congreso alumbraron el denominado bloque de la investidura (cuyas formaciones más relevantes son ERC, PNV y Bildu), la irrupción de la emergencia sanitaria del coronavirus logró poner en peligro esta alianza, después de que Ciudadanos se volviera imprescindible para sacar adelante las últimas prórrogas del estado de alarma decretado en marzo.

El acercamiento del PSOE a Cs durante la primera ola de la pandemia parece no haberse quedado en algo puntual, y los de Arrimadas trabajan en la actualidad para tener influencia en los Presupuestos de 2021, una opción que los socialistas no cierran en ningún caso, al menos de momento.

Iglesias trabajó para apuntalar el bloque de la investidura al inicio de la negociación presupuestaria

Al mismo tiempo, un bloque de la investidura apoyado en Iglesias alertaba del "peligro" de incluir a Cs entre los pilares de la legislatura, y advertía de que las políticas que pretendían impulsar con esta alianza no eran compatibles con las de una formación que hace algo más de un año se hizo la foto en la Plaza de Colón con Pablo Casado y Santiago Abascal.

Pablo Iglesias se reunió a mediados de septiembre con los portavoces parlamentarios de EH Bildu y ERC para constatar la necesidad de tener unas cuentas "progresistas" y sociales, y para apuntalar al bloque de la investidura de cara a la pugna con Ciudadanos para formar parte de las alianzas que sostendrán la legislatura.

En este sentido, la tramitación de los Presupuestos y las mayorías parlamentarias que se definan son, según fuentes del bloque de la investidura, "cruciales": "Los Presupuestos son muy importantes por el contexto en el que nos encontramos, por la situación sanitaria que vivimos y la económica que se avecina. Pero la cosa no se queda ahí; de las posibles mayorías que se escojan para aprobar las cuentas, si se aprueban, dependerá el bloque de gobernabilidad de la legislatura. Y ahí, Sánchez e Iglesias parece que están obligados a resolver otra discrepancia en la coalición", aseguran estas mismas fuentes.

Lo que es seguro es que, si las diferencias respecto a las alianzas o cualquier otro factor hacen fracasar las negociaciones y de nuevo vuelven a decaer los Presupuestos, Sánchez no estará al frente del Gobierno ni un segundo más y convocará de nuevo elecciones. Así se lo ha hecho saber a sus más cercanos colaboradores. Aunque hay confianza en que, en esta ocasión, eso no va a ocurrir.

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