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Los apoyos del Gobierno El bloque de la investidura vigila el acercamiento de Sánchez a Cs y avisa de que las dos alianzas no son compatibles

Desde el PNV, BNG o Compromís no creen que, al menos de momento, se haya establecido una colaboración entre el Gobierno e Inés Arrimadas, pero advierten de que si se produjera, se pondría en peligro el bloque de la investidura.

Gabriel Rufián y Aitor Esteban en el Congreso
Los portavoces de ERC y PNV en el Congreso, Gabriel Rufián y Aitor Esteban / EFE

El Gobierno quiere consolidar la alianza con los partidos que auparon a Sánchez a La Moncloa a la vez que "amplía los apoyos" con la contribución de Ciudadanos, pero parece que esta intención se puede quedar en un deseo del Ejecutivo. Las formaciones del denominado bloque de la investidura advierten de que este espacio de colaboración no se puede extender a los de Inés Arrimadas y que la 'geometría variable' que resuena en la memoria del PSOE es hoy un eco viejo del pasado, y no una posibilidad real de dinámica parlamentaria.

"Nuestro diálogo con las fuerzas que votaron la investidura es constante y fluido. Podemos coincidir o no en algún tipo de legislación que se plantee, pero nuestra vocación es ampliar esas mayorías. Significa consolidar las que tenemos e intentar invitar a otras fuerzas políticas a que puedan poner su capacidad y talento a disposición de la ciudadanía y entre todos seamos capaces de conseguir el mayor consenso en leyes que están por venir, como los Presupuestos", aseguró este martes la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero.

Unas horas después de las declaraciones de la ministra, la líder de Ciudadanos y el del Ejecutivo mantenían su primera reunión tras el acuerdo alcanzado la pasada semana, por el que Arrimadas dio su apoyo a la prórroga del estado de alarma.

"Ambos han expresado su voluntad de mantener los contactos periódicos para compartir información sobre la crisis del coronavirus, en el marco del acuerdo alcanzado la semana pasada para prorrogar el estado de alarma. Una de las condiciones exigidas entonces por Ciudadanos fue mantener estos encuentros semanalmente entre Gobierno y oposición", informaban desde el partido liderado por Arrimadas al término de la reunión.

El encuentro entre Sánchez y la líder de Cs no ha pasado desapercibido para los partidos del bloque de la investidura que, aunque todavía no ven indicios de una alianza entre el PSOE y la formación naranja, siguen de cerca los movimientos que se producen en este sentido. Entre estas formaciones hay una creencia bastante extendida sobre que el 'no' de ERC a la última prórroga del estado de alarma ha abierto una grieta que podría ser difícil de cerrar.

El malestar con las decisiones del Ejecutivo y su gestión territorial de la emergencia de la covid-19 también es algo extendido entre estos partidos, pero el paso de los republicanos catalanes ha abierto un nuevo escenario. Los socialistas consiguieron asegurar la prórroga con el apoyo de Ciudadanos y los 10 diputados de Arrimadas pasaron de un segundo plano a llevar a su líder a La Moncloa una vez por semana para mantener un contacto directo con el presidente del Gobierno.

A raíz de este movimiento, a la mente de los socialistas regresó la 'geometría variable' que permitió sostener los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y que consiste, básicamente, en la posibilidad que tendria Sánchez de alternar distintas mayorías en el Congreso para sacar adelante los proyectos, apoyándose unas veces en unos grupos y otras veces en otros, dependiendo de cada propuesta.

"Sería un error que el Gobierno intentara utilizar la vía fácil de Ciudadanos porque a los demás nos pondría en una situación incómoda. Entiendo que le dé algún rédito en algún momento, pero convertirlo en un socio estable le daría muchos problemas porque le haría perder otros apoyos". El primero en echar un jarro de agua fría a las expectativas de Sánchez fue el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, que en una entrevista con El Correo advirtió que "no sería fácil colaborar con Cs".

PNV: "Ciudadanos es un socio muy incómodo"

En otra entrevista en RNE, Ortuzar fue, incluso, más explícito acerca de esta cuestión: "Yo no concibo que pudiera haber una acción de Gobierno basada en acuerdos con Ciudadanos que luego cohabitara con acuerdos con nosotros, con ERC, etc. No consideramos oportuno cambiar la mayoría que le llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa e hizo posible su investidura. Cs es un socio muy incómodo para prácticamente todo el arco parlamentario restante, incluido el PP. El resto de partidos, sobre todo los que tenemos una orientación vasca, catalana o de otros ámbitos regionalistas, somos un poco la bestia negra de Ciudadanos".

Bildu está interesado en conocer hasta dónde llega la nueva relación política entre Arrimadas y los socialistas y, además, quiere que Sánchez se posicione públicamente sobre las alianzas del Gobierno. Por eso el diputado de la formación vasca Oskar Matute preguntará este miércoles al presidente por esta cuestión durante la sesión de control al Ejecutivo en el Congreso. "¿Apuesta por la derecha neoliberal recentralizadora y sus políticas frente a la mayoría progresista de la investidura?", cuestionará el diputado de Bildu en la Cámara Baja.

La incompatibilidad de Ciudadanos con el bloque de la investidura es una opinión que también comparte Compromís. Desde la formación valenciana ponen el valor el "esfuerzo" que ha llevado construir el bloque para un Ejecutivo progresista, y también alertan de su fragilidad: "Llevamos trabajando en el espacio del bloque de investidura desde la primera moción de censura fallida de Podemos. Este acercamiento a Ciudadanos es síntoma de que estamos haciendo algo mal. Ha costado mucho atraer al Gobierno y al PSOE hacia posiciones progresistas y conformar este bloque", aseguran fuentes de la formación.

Compromís: "Hemos trabajado mucho para acercar al PSOE a posiciones progresistas y estamos en una situación difícil en la que cualquier cambio puede hacer saltar por los aires el bloque de la investidura"

Desde Compromís se quejan de que el Gobierno envía diferentes mensajes según el foro en el que se encuentre, lo que hace más difícil establecer una coordinación con acuerdos reales. "El Gobierno en privado da unos mensajes, y las conversaciones y relaciones son muy positivas, pero luego en público endurece el tono; y no es una cuestión de mensajes: el problema no es solo que haya diferencias entre las conversaciones privadas y las declaraciones públicas, es que hay diferencias entre las conversaciones privadas y el BOE", lamentan.

"Hemos trabajado mucho para acercar al PSOE a posiciones progresistas. Estamos en una posición muy difícil, porque cualquier cambio puede hacer saltar por los aires el bloque de la investidura, y eso sería muy negativo", advierten. También desde el BNG se muestran preocupados por el acercamiento entre Sánchez y Arrimadas: "Nos preocupa que gire hacia esa derecha y no se sienten a dialogar con las formaciones que, por lo menos en el caso del BNG, siempre mantuvimos una postura constructiva y de diálogo con la emergencia sanitaria".

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