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Teresa Rodríguez: "Me preocupa más lo de afuera del Parlamento que lo de adentro"

La presidenta del grupo parlamentario Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, afirma en esta entrevista con Público después de haber pasado una de las peores semanas de su vida en la política institucional que no pierde la esperanza, si la petición de expulsión del grupo presentada por la portavoz, Inmaculada Nieto (IU), se reconduce definitivamente, de encontrar puntos de coexistencia: "Tenemos que poner todo lo que tenemos para salir del cortoplacismo y de ver quién se queda con el grupo parlamentario"

Teresa Rodríguez, por Laura León
Teresa Rodríguez, por Laura León.

raúl bocanegra

Teresa Rodríguez (Rota, 1981) recibe a Público en Cádiz. Hace levante. Lleva a la niña Candela, nacida hace apenas un mes y medio, en sus brazos, envuelta en una manta. Pide un descafeinado en un café de La Viña, a la vera del Océano Atlántico.

Rodríguez ha pasado una de las peores semanas de su vida –IU y Podemos han exigido su expulsión y la de siete compañeros suyos más del grupo parlamentario Adelante Andalucía, un asunto que aún está por resolverse– en la política institucional, a la que llegó, impulsada por los refrescantes vientos del 15-M, tras las elecciones europeas de 2014.

Con una mascarilla del Cádiz FC que le cubre el rostro, arranca la entrevista con Público.

¿Cómo se entera de la petición de expulsión?

Me llama José Ignacio [García, diputado de Adelante Andalucía]. Estaba con Candela [su hija recién nacida]. Me dice que Inma Nieto, sobre la que habíamos tenido una discusión hacía poco tiempo al respecto de si la manteníamos como portavoz o no, había presentado un escrito en la mesa para expulsar a ocho de los 17 compañeros. Indultaban a tres de nuestra corriente en un evidente intento de que no se notara que eran seis diputados expulsando a once. No me lo creía. Le dije que eso no podía ser, que de manera unilateral no podía presentar un escrito sin hablarlo en el grupo y que no podía ser por ninguna cuestión de transfuguismo porque esto estaba hablado desde febrero con Pablo Iglesias y hecho público en un vídeo, que íbamos a seguir en los escaños, construyendo el espacio común que era Adelante Andalucía, con el que nos habíamos presentado a las elecciones y que eso no generaba ningún problema. Rápidamente lo que hago con el primer titular que salió es enviárselo a Pablo Iglesias y decirle que estaba segura de que no sabía nada de aquello, porque confiaba en su palabra…

¿Le ha respondido?

No me ha respondido, pero lo ha visto. Entiendo que un vicepresidente del Gobierno de España no tiene que estar pendiente de estas cuestiones y no quiero ponerme pesada pero es que el acuerdo al que yo llegué fue con él exclusivamente, fue su palabra la que me traje de Madrid.

Hace unas semanas, hizo un intento de llegar a un acuerdo de convivencia en el grupo parlamentario, después de la gran bronca de agosto. Eso se despacha. Desde entonces hasta el escrito de Nieto, ¿sucede algo?

Es el siguiente paso que les dice su abogado que tienen que dar. Es simplemente eso. Ellos dicen que es porque no les traspasamos su parte de la subvención del Parlamento. Mienten. La última transferencia se hace en tiempo y forma en octubre, poco antes de la jugada de Inma en la Mesa.

¿Había hablado del dinero con Martina Velarde, con Podemos?

Martina y yo no hemos hablado directamente del dinero. Había una negociación, una mesa para acordar el tema del dinero, porque el grupo tiene que seguir funcionando y en esa dinámica de cooperación, entendíamos que Podemos tenía que tener recursos en Andalucía. Había reuniones, un tira y afloja. No hubo ningún evento particular que provocase desde entonces el escrito de Inma Nieto.

El sueño que nació el 15-M, ¿se acaba aquí en Andalucía?

Uy, no. Afortunadamente, no. Creo que lo que pasó el 15-M, las mareas, la plataforma Stop Desahucios, el movimiento antiguerra, el movimiento estudiantil del 2001… son movimientos sísmicos que suceden cada cierto tiempo, que volverán a ocurrir y que volverán a regenerar la vida pública. Las organizaciones políticas tenemos que gestionar situaciones complejas, no hay que caer en el simplismo de que las organizaciones políticas son malas por naturaleza. Algunas asambleas del 15-M eran conflictivas también. Yo las viví y había días que había operaciones miserables por parte de algunos grupos que tenían intereses, y también momentos maravillosos de acuerdo y acción. Fundamentalmente lo que ocurre, también por la situación de hoy, en la que existe cierta desmovilización social, es que las organizaciones políticas tienden a ensimismarse. Tengo la esperanza de que pasado mañana haya un movimiento social que nos pase por encima a todos.

¿La casa común se ha roto ya?

No abandono la esperanza en el peor momento, que es en el que estamos, de volver a la sensatez. Si recuperamos la mayoría del grupo parlamentario, de ninguna manera permitiría que se expulsara a los seis compañeros de IU. La principal diferencia entre ellos y nosotros aparte de las cuestiones políticas es que ellos piensan que sobramos y nosotros no pensamos que sobren ellos.

¿Y seguiría Nieto como portavoz?

Eso hay que hablarlo. Lo que ha pasado es que en quien confiábamos como portavoz nos ha intentado matar. Políticamente, claro. Me gustaría recuperar la sintonía en el grupo parlamentario y sobre todo hacer un llamamiento a IU a sentarnos, un poco más adelante, no ahora, que no es el momento, para poder hacer las cosas con racionalidad y evitar estos enfrentamientos que no les benefician ni a ellos ni a nosotros ni a la izquierda andaluza.

¿Qué planes de futuro tiene? ¿Presentar Adelante Andalucía a los siguientes procesos electorales?

Sigue de actualidad y alguien me tiene que convencer de lo contrario, porque yo lo tengo clarísimo, la necesidad de un partido andaluz con obediencia andaluza y con voz propia en el Estado al mismo nivel que catalanes, vascos o gallegos y que mantenga relaciones solidarias de confederalidad. Es necesaria esa voz andaluza. Cuando hemos discutido públicamente con IU, no han entrado en eso. Cuando hubo la oportunidad en las elecciones generales la vetaron, eso sí. Al sur de Despeñaperros no se atreven a decir lo que realmente piensan pero solo hay que escuchar a Enrique Santiago [secretario general del PCE] que desde Madrid se despachó hace unos días con unas declaraciones en las que vinculaba el andalucismo a una forma de provincialismo o localismo mediocre. Creemos que es más necesario que nunca en un momento en el que hay un cierto auge de un españolismo excluyente, reaccionario y conservador, recuperar el valor de un andalucismo humanista, internacionalista, solidario y progresista. Es una identidad refugio positiva frente a la extrema derecha en términos culturales y políticos. Seguiré construyendo eso. No sé con qué éxito, pero seguiré en esa tarea, dentro o fuera del Parlamento, como sea.

¿Se va a presentar usted otra vez?

Habrá que verlo colectivamente si me voy a presentar o no, pero aún me puedo presentar una vez más, para cumplir el mandato de ocho años.

Después del escrito de Nieto, la pinta que tiene es que esto se acabó. ¿De verdad cree que existe la posibilidad de un entendimiento?

No sé si existe la posibilidad pero existe la necesidad. No podemos permitirnos el lujo de destrozar el espacio de la izquierda andaluza. Eso es lo importante, lo que vamos a dejar a la siguiente generación ¿Vamos a dejar un espacio político destrozado? Yo no puedo ambicionar la confluencia pero al menos aspiro a la coexistencia.

¿Y qué va a hacer ahora para lograr eso? ¿Se va a mover, a hacer llamadas, para conseguirlo?

Hago un emplazamiento público, un llamamiento a que volvamos a la cordura, una vez que termine este episodio oscuro. Como decía, creo que solo podemos aspirar de momento a la coexistencia. Cuando se acerquen las elecciones, y por responsabilidad, habrá que ver cómo no dejarle el camino abierto a la derecha. Tenemos la responsabilidad histórica de llegar a un acuerdo de coexistencia y no agresión.

¿Qué reflexión le merece que para echarla del grupo, se haya entregado la decisión a una Mesa en la que están otros partidos: Vox, PP, PSOE y Ciudadanos?

Lo de apoyarse en Vox para echar lo que tienes a tu izquierda es muy estalinista, forma parte de una determinada e ignominiosa tradición pseudocomunista. Lo que se pretende es facilitarse el Gobierno en Andalucía y construir otra vez un cogobierno con Susana Díaz como el de 2012. Ese es el verdadero punto de inflexión. Se me dice que aquello no estuvo tan mal, cuando se hicieron los mayores recortes de la historia de Andalucía. Todo eso forma parte también de una cierta cultura del aparato de IU que se conforma con tener un 5% de los votos, tocar gobierno de vez en cuando y satisfacer así sus necesidades como tal aparato. Y mantenerse ahí. La realidad es que después de cada cogobierno, IU ha sufrido una caída electoral. Cuando esos gobiernos lo hacen bien, el mérito se lo lleva siempre el partido mayoritario, y cuando lo hacen mal, gobierna la derecha. No he visto aun un ejemplo de lo contrario. Esa triste ambición de retroalimentarse como organización y olvidarse de un horizonte de transformación yo no la quiero.

¿Cómo se compagina esa decisión de no estar en cogobiernos con la ambición de transformar?

¿Quién dice que puedes transformar más desde un gobierno que desde fuera, salvo que sea mayoritario tuyo? A veces se consiguen más cosas desde fuera. Condicionando presupuestos y leyes mientras mantienes tu perfil de alternativa. Y sobre todo si pierdes la conexión con lo que hay fuera y te desconectas al final de los grandes planes estratégicos que tenías cuando te metiste en política y te limitas a gestionar la miseria. Un ejemplo. Fue muy buena estrategia la de Unidas Podemos cuando desde fuera del Gobierno condicionó los presupuestos de Pedro Sánchez. Se aumentaron las pensiones, el SMI, hubo una serie de acuerdos muy potentes, que no fueron menores respecto a los de hoy teniendo que asumir las contradicciones de gobernar con el PSOE y habiendo dejado todo el espacio de impugnación a la extrema derecha.

Si volviera por tanto a tener la posibilidad de decidir un gobierno, ¿mantendría esa posición de influir desde fuera?

Me preocupa más el afuera que el adentro del Parlamento. Lo que pase dentro va a ser un reflejo de la correlación de fuerzas fuera. Hay que ver cómo en medio de una crisis como esta, se puede reagrupar la gente y aspirar a algo más: a que no la paguen los de siempre. Dejar de mendigar el Ingreso Mínimo Vital, que no está llegando; que haya esa reforma fiscal digna de ese nombre; que los grandes capitales se hagan cargo por una vez de la situación, reforzar los servicios públicos y desmercantilizar las necesidades básicas, colocar la vida y el planeta en el centro de la política. En resumen, que seamos capaces de impulsar una correlación de fuerzas que beneficie a la mayoría social. Y eso pasa fuera. No pasa dentro. Dentro te distraes. Es la corte. Puedes conseguir algunas cosas positivas, mediante la negociación y tu habilidad personal, pero las cosas significativas se consiguen con movilización social y no digo que haya que abandonar lo primero, que seguramente yo tenga que aprender a hacerlo mejor. A lo mejor ya no me da tiempo a hacerlo mejor, pero no hay que perder de vista nunca que los cambios no se producen en la corte sino fuera.

¿Usted llega a darse de baja de Podemos?

No. Nunca. Entendí que debía mantener una vinculación orgánica con Podemos como diputada. Lo que anuncié con Pablo Iglesias fue que no volvería a ser dirección de Podemos Andalucía por diferencias políticas con la dirección estatal. Me ofrecí a Martina para pasar todas las propuestas que tuvieran y viceversa en el Congreso. Al día siguiente de nuestra expulsión del grupo, sin habernos dado ningún tipo de audiencia, nos llega un burofax que dice que se nos da de baja en Podemos.

¿Qué piensa cuando se le acusa de hacer entrismo?

El entrismo tiene un componente de ocultación, de aparentar tener unas posiciones políticas fingidas mientras, por detrás, construir una fracción. En ningún momento hemos ocultado nuestro discurso para medrar. Hemos ido a las asambleas como somos, desde el primer día de Podemos. Perdiendo y ganando asambleas pero con nuestra verdad por delante. Entonces entrismo no es, es coherencia.

¿Tiene usted alguna responsabilidad en el desencanto del proyecto original de Adelante Andalucía?

Seguro que sí. Yo ya hasta me canso de escucharme. Los procesos colectivos no son nunca procesos idílicos, son procesos complejos. Tenemos que resolver la enorme dificultad de ser una mayoría social sometida por una minoría que tiene el poder político, el económico, el militar, el de todo un aparato del Estado y que impone toda su fuerza sobre la mayoría social. Para poder resolver esta contradicción social, la única herramienta que tenemos la mayoría frente a las élites es la unidad, una acción común, eso es lo que hará que la mayoría se imponga sobre la minoría, que la gente se imponga sobre las élites. No es la unidad de la izquierda es la unidad popular, y es tan difícil… En general, es muy difícil que la gente se una, porque el sistema está pensado para lo contrario. Es muy difícil construir esa unidad, pero es vital. ¿Cuáles son los motivos para el optimismo? En todo país del mundo, en todo momento de la historia ha habido gente que se ha identificado con un proyecto emancipatorio común en un momento dado y que ha apostado por las libertades y por la igualdad. Ojalá se convierta esto que ha pasado en Adelante en una anécdota, porque meses, años después haya una movilización del pueblo andaluz en defensa de los intereses de la mayoría social de nuestra tierra. Sé que eso va a pasar. Tenemos que poner todo lo que tenemos para salir del cortoplacismo y de ver quién se queda con el grupo parlamentario.

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