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Viktor Orban El PP se desmarca de los conservadores europeos que piden la expulsión del xenófobo Orban de su grupo

El mandatario ultraderechista podrá gobernar por tiempo indefinido mediante decretos leyes sin ningún tipo de control parlamentario. Esta deriva autoritaria ataca uno de los pilares fundamentales del Estado de derecho y a libertad de prensa.

20/03/2019.- El primer ministro húngaro, Viktor Orban (c), llega a la asamblea política del Partido Popular Europeo (PPE) este miércoles en Bruselas (Bélgica). / EFE
20/03/2019.- El primer ministro húngaro, Viktor Orban (c), llega a la asamblea política del Partido Popular Europeo (PPE) en Bruselas (Bélgica). / EFE

marta monforte

El ministro húngaro y líder del partido Fidesz, Viktor Orban, ha aprovechado la crisis del coronavirus para blindarse de manera indefinida en el poder. El mandatario ultraderechista podrá gobernar por tiempo indefinido mediante decretos leyes sin ningún tipo de control parlamentario. Esta deriva autoritaria ataca uno de los pilares fundamentales del Estado de derecho, el control del poder legislativo y también a la libertad de prensa. A partir de ahora podrán ser condenados a hasta cinco años de prisión los periodistas que publiquen informaciones "que obstruyan o eviten la protección eficaz de la población".

Esta decisión ya ha tenido sus primeras reacciones por parte de sus colegas europeos. El presidente del conservador Partido Popular Europeo (PPE), Donald Tusk, ha dirigido una misiva a los líderes de los partidos que forman parte del grupo en la que demanda la expulsión del Fidesz. "Muchos de vosotros, aunque criticasteis al primer ministro [Viktor] Orban por sus decisiones, no estuvisteis de acuerdo en expulsar a Fidesz de nuestra familia política. Pronto llegará el momento de que tengáis que reconsiderar vuestra posición", reza el texto. Para Tusk, usar la pandemia para "construir un estado de emergencia permanente" es "políticamente peligroso y moralmente inaceptable".

Se han adherido a la carta los líderes conservadores de Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Lituania, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Suecia, Eslovaquia, Chequia y Grecia, pero no el popular Pablo Casado. Este diario se ha puesto en contacto con la dirección nacional del PP y con varios cargos del partido en el Parlamento Europeo para conoce la posición oficial de la formación al respecto. "Nuestra única prioridad es el coronavirus, que se ha llevado por delante a más de 10.000 personas en España y 30.000 en Europa", justifican a modo de respuesta.

Fuentes de la formación sí que reconocen a Público que su posición sigue siendo la misma que trasladaron el pasado mes de febrero durante la asamblea del PPE en la que se debatió si expulsar o no definitivamente al partido euroescéptico y abiertamente xenófobo. Según reconoció el propio Orban en una entrevista, la delegación española —junto con la francesa y la italiana— mostraron su apoyo expreso a Fidesz. La posición del PP no es nueva. Los populares españoles se desmarcaron de sus compañeros en enero al votar contra de una resolución que defendía la necesidad de reforzar la independencia judicial precisamente en Hungría y Polonia, causando malestar entre los delegados polacos.

La deriva autoritaria de Viktor Orban y la lista de comentarios xenófobos es larga. Al inicio de esta emergencia sanitaria, estableció una "conexión lógica" entre la enfermedad y los migrantes: "Nuestra experiencia es que los extranjeros han traído esta enfermedad que se está expandiendo entre ellos. Luchamos en un doble frente: la inmigración y el coronavirus; existe una conexión lógica entre ambos".

La suspensión del Fidesz del PPE

Pero ni su persecución contra la Universidad de Europa Central o las ONG que proporcionan asistencia a migrantes y refugiados; ni sus ataques a la libertad de prensa; ni su discurso de defensa de la "democracia iliberal"; ni las dudas de las organizaciones internacionales sobre elecciones que le dieron una amplísima mayoría absoluta; ni la activación por parte del Parlamento Europeo del artículo 7 de los Tratados por violaciones de los principios fundamentales de la UE han sido suficientes para que el Partido Popular Europeo lo expulsara de su grupo.

Hace poco más de un año, los conservadores europeos decidieron suspender la membresía de Fidesz a la familia popular europea. La votación se saldó con 190 votos a favor y 3 en contra. El texto, acordado con Orbán, recalcaba que la suspensión del Fidesz era voluntaria. El objetivo era evaluar que Orban ponía fin a la campaña contra el expresidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker. En la última asamblea, en febrero de 2020, no hubo avance alguno y únicamente se decidió que la formación húngara continuara suspendida.

Orbán, que ha pasado década a la cabeza el gobierno en Hungría, lleva años sacando de quicio a Bruselas con sus políticas y su discurso anti-europeo, y despertando recelos entre algunos de sus compañeros de partido. Sin embargo, ha sido campaña contra el presidente de la Comisión -y miembro del partido- y los insultos a sus colegas, a los que Orbán llamó "idiotas útiles" en una entrevista, lo que ha llevado al partido a suspender su membresía.

Los lazos de Orban con Casado y Abascal

Pocos meses después de hacerse con la presidencia del PP, en septiembre de 2018, Pablo Casado acudió a la reunión de dirigentes populares que se celebraba en Salzburgo, previa a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno. El presidente del PP apoyó al primer ministro hungaro por su respaldo frente al independentismo catalán: "El Partido Popular Europeo tiene muy presente que Hungría, cuando España ha solicitado apoyo a la hora de encarar el proceso independentista, siempre ha estado con España" declaró el conservador.

En aquel momento ya estaba encima de la mesa el debate sobre si mantener a Fidesz dentro de la órbita de la organización europea o expulsarlo. Como reveló Público, Casado 'recomendó' a sus eurodiputados apoyar a Orban —aunque lo disfrazó de libertad de voto—en la votación celebrada en 2018 para sancionar a Hungría por incumplir las reglas democráticas. En julio de ese mismo año, Bruselas llevó a este país al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TUE) por incumplir la legislación europea sobre asilo y retornos y expresó su preocupación por la "criminalización" de las ONGs que trabajan con refugiados.

Por lo que respecta al líder de Vox, Santiago Abascal, mantuvo un encuentro con el primer ministro de Hungría el pasado mes de febrero en Roma en el marco de la Conferencia Nacional de Conservadurismo y presumió de ello. En dicha reunión también participaron otros dirigentes ultraderechista que también participan otros dirigentes como el líder de la Liga italiana, Matteo Salvini, o la francesa Marion Maréchal, sobrina de la líder del partido Reagrupación Nacional -antes Frente Nacional- francesa, Marine Le Pen.

El líder Vox, Santiago Abascal junto al primer ministro húngaro Viktor Orban. Fuente: Vox

Este miércoles, Abascal ha ensalzado las medidas que ha tomado Orban en el Parlamento a través de su cuenta de Twitter, a pesar de que han supuesto dejar a la oposición sin control parlamentario y prolongar el estado de alarma indefinidamente. Un escenario que contrasta con el caso español, que debe ratificar los decretos leyes que aprueba en la Cámara Baja. "En esta crisis ha tomado medidas valientes protegiendo a su población", escribe, sin embargo, el líder de Vox. 


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