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Elecciones en Madrid Podemos volcará su campaña en movilizar electorado para el bloque progresista y en dar la batalla ideológica a Ayuso y a Vox

"Que hable la mayoría" es el lema de los de Pablo Iglesias en una campaña en la que la prioridad es atraer votantes al conjunto del bloque progresista y no medirse con PSOE y Más Madrid. La formación morada entrará a la batalla cultural planteada por Ayuso y reivindicará a los barrios del sur y del este y a los "municipios olvidados" frente a los barrios ricos.

Pablo Iglesias elecciones Madrid
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, en un acto de campaña de Podemos en Parla. EFE

"Que hable la mayoría". Este será el lema con el que Unidas Podemos concurrirá a la campaña de las elecciones autonómicas de la Comunidad de Madrid. El mensaje refleja varios de los ejes y pilares en los que se va a sustentar la estrategia de la formación morada en las próximas semanas para obtener un buen resultado en unos comicios en los que el partido echará el resto.

La primera clave es que Pablo Iglesias no centrará sus esfuerzos en esta campaña en disputar electorado al resto de formaciones de la izquierda, sino que el objetivo principal de Unidas Podemos es el de movilizar electorado con el fin de ensanchar la base del bloque progresista. "No os voy a pedir el voto, pero sí os pido que salgáis a votar", ha afirmado el candidato de la formación en varias ocasiones en los últimos días.

Para Unidas Podemos, el mensaje claro es que en la Comunidad de Madrid hay una mayoría progresista, en cierto modo silenciosa e históricamente poco participativa en las elecciones, frente a una minoría "muy ruidosa" de derecha y de extrema derecha que se moviliza en cada cita con las urnas. "Si los barrios y municipios humildes salen a votar el próximo cuatro de mayo hay muchas posibilidades de que haya un Gobierno progresista en Madrid", ha defendido Pablo Iglesias en varios actos durante la precampaña.

Además, este escenario de "mayorías" y "minorías" que tratará de dibujar el partido durante la campaña estará cortado por un eje de clases sociales. La intención es confrontar la imagen de la mayoría progresista 'silenciosa', responsable, solidaria y paciente que ha asumido las medidas restrictivas de la pandemia y que ha cumplido con sus obligaciones (también las fiscales) porque consideraba que así se favorecía el bien común, con la minoría "ruidosa" de derechas

Esta parte de la población es aquella de los barrios ricos de Madrid que durante momentos complicados de la pandemia salieron a manifestarse contra las medidas restrictivas que se pusieron en marcha para hacer frente al virus. "Si vota todo el mundo, hay muchas posibilidades de que la derecha pierda", afirman desde el partido.

Batalla ideológica frente a comparación de programas

En este sentido, Iglesias no confrontará directamente ni con el PSOE ni con Más Madrid, lo que no quiere decir que la formación morada no busque obtener un buen resultado y tratar de liderar el bloque progresista. Para cumplir con este objetivo el plan es volcarse en la batalla ideológica contra la derecha y contra la ultraderecha y medirse con el resto de formaciones de la izquierda en cuestiones programáticas, pero sin conflicto.

A juicio de los de Iglesias, Gabilondo está renunciando en cierta manera a dar esta batalla, evitando entrar en cuestiones como las medidas fiscales (el candidato socialista se ha comprometido a no revisar los impuestos en esta legislatura) y evitando confrontar con el lema de Ayuso "comunismo o libertad".

En este sentido, este intento de viraje hacia el centro por parte del PSOE puede dejar un espacio interesante para que Unidas Podemos se haga con el electorado más ideologizado que votará y se movilizará en claves como frenar la entrada de la ultraderecha al Gobierno de la Comunidad de Madrid o que quiere que se avance hacia una fiscalidad más justa.

La "confrontación" con el PSOE y Más Madrid, por lo tanto, será de guante blanco, de carácter programático (en base a las diferencias en cuestiones como los impuestos, la movilidad o la protección de los trabajadores) y no habrá enfrentamientos directos, ya que se reservan para el PP y Vox.

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