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Homofobia Las agresiones homófobas repuntan, aunque el nivel de denuncias sigue siendo muy bajo por miedo a la discriminación

En los últimos cinco años se aprecia una tendencia al alza de los ataques homófobos, pero el nivel de las denuncias es muy bajo. Los directores de los Observatorios contra la LGTBFobia de Madrid y València señalan que los jueces no tienen en cuenta los agravantes por delito de odio.  "El poder judicial no está sensibilizado con la realidad LGTBI", sostienen.

Mujer LGTBI
Una mujer sostiene una bandera del movimiento LGTBi+ durante una reciente protesta en Estambul. Erdem Sahin / EFE

Este lunes se celebra el día del Orgullo y, aunque la principal reivindicación este año es la visibilidad del colectivo trans, hay un problema que sigue sin resolverse: la violencia contra las personas LGTBI+ continúa siendo una de las principales preocupaciones del colectivo en España. En los últimos cinco años se aprecia una tendencia al alza de las agresiones homófobas, aunque es cierto que ese incremento se aceleró entre los años 2016 y 2018 y desde entonces se ha ralentizado. Algo tuvo que ver la pandemia en eso. En Madrid, por ejemplo, ha bajado el número de ataques desde que ronda el virus, probablemente por la menor interacción social y los efectos del confinamiento. Aún así, hay territorios del país, sobre todo en Catalunya, en los que este tipo de ataques han aumentado de manera notable en 2021.

Las estadísticas del Ministerio del Interior sobre delitos de odio por la orientación sexual o identidad de género señalan que entre 2016 y 2019 (último año del que ofrece datos) los ataques homófobos en España pasaron de 169 a 278. Las cifras oficiales de los organismos oficiales casi nunca coinciden con las de los diferentes Observatorios contra la LGTBfobia que existen a lo largo y ancho del país.

Ejemplo perfecto de esa disparidad es que el Observatorio Madrileño registró en 2019 exactamente 321 incidentes de odio contra personas LGTBI en la Comunidad de Madrid. En lo que va de año en Catalunya ya se ha registrado un repunte del 15% en los ataques homófobos respecto al año pasado y son ya más de 80 las víctimas de este tipo de agresiones. En la Comunitat Valenciana, el Observatorio Valenciano contra la LGTBfobia también ha apreciado un repunte importante respecto año pasado, cercano al 25%.

Este año en ha habido un repunte del 15% en los ataques homófobos en Catalunya y un 25% en la Comunitat Valenciana

Independientemente del baile de cifras, "los datos del Ministerio del Interior registran un porcentaje mínimo de lo que en realidad ocurre, porque muchas personas que sufren agresiones no acuden a denunciar y esto es un problema social de primera magnitud. Nosotros registramos muchísimas agresiones, pero tampoco registramos la totalidad. Según nuestros datos, en 2020 hubo en la Comunitat Valenciana 140 incidentes de tipo discriminatorio que pueden ser un delito. Haciendo caso a la Agencia Europea de Derechos fundamentales (FRA), eso puede ser un 10% de lo que está pasando", señala Toño Abad, director del Observatorio Valenciano contra la LGTBfobia.

Palabras que confirma Rubén López, director del Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia, un proyecto de la Asociación Arcópoli: "Nosotros calculamos que registramos en torno a un 30% de los casos, pero extrapolando datos creemos que es realidad sólo se denuncia entre un 2% un 5% de los casos".

"¿Se agrede más, o se registran más agresiones porque hay más conocimiento de las herramientas? Esta es una pregunta sin respuesta. De lo que estamos seguros es de que hay una tendencia al alza, un aumento de las agresiones registradas y muchas de esas agresiones son mucho más virulentas que antes", sentencia Abad.

¿Por qué no se denuncia? Abad lo explica con claridad: "Cuando sufres una agresión en determinados contextos, lo último que quieres es acudir a los tribunales o a la Policía porque eso revela tu orientación sexual y muchas veces se prefiere no pasar por el trance de tener que decírselo a tu entorno o tener que hablar abiertamente de esto con desconocidos. Todavía vivimos en una sociedad que nos discrimina y esto lo tenemos muy interiorizado".

La irrupción de Vox

Esa tendencia al alza de las agresiones homófobas coincide en el tiempo con la irrupción de Vox en la vida política, lo que abre un debate sobre si la sociedad española en general se ha vuelto más intolerante con el colectivo LGTBI+. "Ahora hay una novedad: hay un partido de extrema derecha en las instituciones que copa el debate público. Se lanza desde las tribunas un discurso de incitación al odio y eso lo que hace es polarizar a la sociedad, que haya más violencia y que el agresor se sienta más envalentonado para agredir", sostiene Abad.

La sociedad es ahora menos homófoba pero la comunidad LGTBI+ es más visible y eso provoca más ataques de los intolerantes

"Sigo creyendo que cada vez somos menos intolerantes y que cada vez hay menos LGBTfobia, pero es verdad que lo de Vox, no sé si a medio o largo plazo, va a influir en un repunte de la homofobia. La tercera fuerza política en España no está a favor de nuestros derechos al nivel del resto y eso sí empodera al intolerante. Ellos no son causantes directos de las agresiones, pero sí que dan cancha al que piensa que no debemos tener los mismos derechos que el resto. Nos ha costado 20 años llevar al PP a un mínimo consenso en materia LGTBI+, pero ahora ya no es unánime la aceptación de nuestra dignidad", lamenta López.

Yago Blando, activista de Arcópoli, tercia en el debate: "Es indudable que cierta gente que ya era homófoba se ve representada en el discurso de Vox, pero realmente el aumento de agresiones lo detectamos desde antes de este auge de Vox y realmente lo relaciono más con que el colectivo es mucho más visible y eso nos expone mucho más. Si la sociedad es cien veces menos homófoba que antes, pero las personas LGTBI+ somos mil veces más visibles, la probabilidad de que haya agresiones es del 10% más".

Sensibilizar a los jueces

Acabar con las agresiones homófobas sigue siendo una prioridad para las asociaciones y para el Estado, pero el camino por recorrer es aún muy largo. Abad y López coinciden al señalar que uno de los muchos escollos a superar es la falta de sensibilidad de los jueces. "El poder judicial no está sensibilizado con la realidad LGTBI, y eso es lo que pedimos mejorar. El agravante de delito de odio no se tiene en cuenta prácticamente nunca en los juicios aunque esté contemplando en la ley".

"La homofobia y la discriminación por razón de orientación sexual o identidad de género es una agravante que contempla el Código Penal", sostiene Abad. "Aquí hay un orden legal y jurídico y hay que respetarlo. Lo que pasa es que sale muy barato pegar una paliza a un maricón. Muchas veces se juzga una agresión homófoba y no se aplica el agravante de odio, por lo tanto, ya no se considera un delito homófobo", añade el director del Observatorio Valenciano contra la LGTBFobia.

La clave, la educación

La clave, como siempre, está en la educación. No se trata sólo de formar a los jueces o a los policías (en esto último se ha avanzado bastante, reconocen los expertos), sino también de incidir en los jóvenes, sostiene Blando. "Lo que nosotros pedimos para erradicar la LGTBFobia es llegar a las aulas públicas, porque no estamos llegando bien. Los agresores siguen siendo muy jóvenes", afirma López, quien, sin embargo, apunta nubarrones en el horizonte tras lo ocurrido estos días en Hungría y el veto parental de Vox. "Que ahora haya profesores que tengan miedo de dar una charla sobre el respeto al colectivo LGTB por si le monta un pollo un padre radical es un retroceso y un problema", señala.

No en vano, el perfil medio del autor de las agresiones homófobas es un varón menor de 30 años, aunque Abad señala que "se están volviendo a ver ataques en manada". "Son grupos de jóvenes, además de personas muy jóvenes, generalmente varones, chicos, que van a la búsqueda de una persona homosexual y la agreden con mucha brutalidad. Ha pasado recientemente en Euskadi y en València", especifica Abad. La víctima, normalmente, suele ser un varón, si bien López recuerda que el colectivo más vulnerable de todos es el colectivo trans.

La reivindicación central del Orgullo de este año será la llamada ley trans, que el Gobierno quiere aprobar esta misma semana. Una buena noticia para el colectivo. "Necesitamos una ley que regule los derechos de las personas LGTBI en este país porque no la hay a nivel estatal. Es clave poder contar con un marco legal mínimo desde el cual poder exigir determinadas políticas públicas antidiscriminatorias, acciones positivas, en fin, reconocimiento de derechos. Ese reconocimiento legal y jurídico a nivel de Estado que nos parece fundamental", concluye Abad.

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