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Carmen de Burgos, la periodista ocultada por Franco

Colombine fue el seudónimo de la primera periodista de oficio en España, Carmen de Burgos. La doctora por la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid, Concepción Núñez Rey ha desgranado en dos volúmenes seis mil artículos de una mujer libre, pionera en el feminismo, que hacía ya encuestas sobre el divorcio en España en 1904.

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Carmen de Burgos en 1901. / CENTRO DE ESTUDIOS ANDALUCES

Carmen de Burgos firmaba sus artículos periodísticos a principios del siglo XX como Colombine. El director del medio para el que trabajaba no quería que se supiera su identidad. Su género. Y es que fue una auténtica precursora del feminismo que a día de hoy poco se conoce en el imaginario popular. Se adelantó a la escritora francesa Simone de Beauvoir en un libro inédito como fue La mujer moderna y sus derechos. De haber nacido en otro rincón de Europa, este libro, publicado en 1927, hubiera sido una de las obras más influyentes del movimiento feminista.

Nacer a finales del siglo XIX, criarse en el valle de Rodalquiar, en pleno del Cabo de Gata, y querer aspirar a una vida independiente no fueron brechas fáciles de superar para la escritora y periodista Carmen de Burgos, cuya obra fue totalmente desterrada y sometida al oscurantismo al inicio de la dictadura de Franco. Núñez Rey acaba de publicar dos densos volúmenes Carmen de Burgos Colombine. Periodista Universal (Centro de Estudios Andaluces y Fundación José Manuel Lara) donde recoge casi seis mil artículos que dan señas de la intensa trayectoria de la primera periodista profesional del siglo XX.

Una pionera del feminismo defendiendo causas como la lucha a favor del divorcio 

“Carmen de Burgos está siendo recuperada como la iniciadora en España del movimiento feminista más avanzado”, aclara la investigadora. Esta “verdad histórica”, aclara, debe ir acompañada por la idea de que también fue “la escritora más importante del primer tercio del siglo XX”. Tras la muerte de Emilia Pardo Bazán, Carmen se convirtió en la “decana de las letras españolas”. Su columna Lecturas para la mujer en Diario Universal también la convertiría en una pionera del feminismo defendiendo causas como la lucha a favor del divorcio, el voto femenino, la educación de la mujer o su integración en la vida laboral.

A pesar de todos los logros conseguidos, Carmen de Burgos “sufrió una situación discriminatoria. De ese sufrimiento nació su rebeldía y un inmenso propósito de transformar el estatus femenino”.

La doctora en Filología por la UCM, Concepción Núñez Rey sacaría a la luz su primera biografía de Carmen de Burgos en 2005 Carmen de Burgos, Colombine, en la Edad de Plata de la literatura española (Editorial Fundación José Manuel Lara), donde reflejaba una vida personal dolorosa que marcaría a la joven Carmen desde los 16 años. “Colombine” vivió un duro matrimonio con Arturo Álvarez Bustos del que terminaría separándose. A partir de aquel golpe tuvo que enfrentarse “a una sociedad cerrada y resistente a todo cambio, por lo que se armó de paciente cautela para difundir con argumentos razonados los derechos que las mujeres estaban demandando y conquistando en Europa y América”.

Su llega a Madrid sola con su hija en 1901

A los 34 años, Carmen de Burgos dio un cambio radical a su vida. Se planta en Madrid con su única hija, María. A pesar de que tenía la intención de trabajar como maestra en la ciudad de Guadalajara, Carmen “buscó todos los modos posibles de permanecer en la capital evitando su destino”, afirma Núñez Rey.

Llegó sola y se instaló sola en 1901 en el domicilio provisional de su tío Agustín de Burgos Cañizares. Pero no tardó mucho en abrirse un hueco en el mundo periodístico. Ya el 8 de diciembre de aquel mismo año la infalible Carmen publicaba su columna “Notas Femeninas”. Así escribía en su columna publicada en septiembre de 1903 “Soy partidaria de instruir a la mujer y proporcionarle medios para trabajar, como único modo de dignificarla, haciéndola independiente y capaz de atender por sí sola a sus necesidades”.

Núñez Rey cuenta a Público como el seudónimo “Colombine” la acompañó de por vida. Y no fue elegido por ella. “Un año después de trasladarse a Madrid desde su Almería natal, se convirtió en la primera periodista profesional de Diario Universal. El director del periódico, Augusto Suárez de Figueroa le propuso firmar “Colombine”, así, en francés, un seudónimo que la acompañó como un segundo apellido”.

Una encuesta muy polémica sobre el divorcio

Su intensa labor periodística intensifica su legado feminista. En 1904 “Carmen decidió lanzar una encuesta en favor de una ley de divorcio, por lo que se atrajo para siempre el odio de los sectores conservadores y el respeto de los progresistas. Nadie había hablado, y menos una mujer de la necesidad de una ley del divorcio en España.

La investigadora afirma a Público que su campaña en “la defensa del voto femenino fue también pionera en España. En 1906 lanzó una campaña desde su columna de Heraldo de Madrid, como la emprendida antes sobre el divorcio, que tuvo aceptación mayoritaria”, presidiendo también la Cruzada de Mujeres Españolas y la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas.

Carmen de Burgos en la década de 1930. / CENTRO DE ESTUDIOS ANDALUCES

Pero su verdadera culminación a favor de derechos de las mujeres, llegó en 1927 con el ensayo La mujer moderna y sus derechos. ” Esta obra nace en la última etapa de su vida. Carmen de Burgos hace alegatos muy tempranos donde reivindica que “se puede impedir que las mujeres voten, pero no se puede impedir que piensen. Se considera apta a la mujer para modelar el carácter de los hijos y para educar generaciones enteras, porque generalmente son mujeres las encargadas de la primera infancia; y les negamos el derecho primordial para inculcar una educación y unos sentimientos de civismo”.

Su obra es extensísima rondan los 10.000 artículos en la prensa de España, Europa y América. “Fue una mujer que decidió también viajar con el que fue su compañero tras la muerte de su marido Ramón Gómez de la Serna. “Fue corresponsal y se convirtió en una de las primeras mujeres de la profesión en documentar el drama vivido en la Primera Guerra Mundial en Marruecos”. “La prensa recordó su larga labor en 1931, uniendo su nombre al de Victoria Kent y Clara Campoamor.

En la lista negra de los autores prohibidos por el franquismo

Carmen vivió muy poco tiempo el esplendor de la Segunda República. Con la constitución de 1931 vio reflejada alguna de sus aspiraciones: el matrimonio civil, el divorcio y el voto femenino. Pero su enfermedad cardiaca provocaría su fallecimiento en octubre de 1932 con 64 años de edad, mientras participaba en una mesa redonda sobre educación sexual.

Tras la guerra civil, el régimen publicó listas de autores prohibidos, cuya obra no se editaría y sería retirada de bibliotecas. La obra de La mujer moderna y sus derechos de Carmen de Burgos se encontraba en el noveno puesto.

Su memoria fue velada por franquismo. En la obra citada se hablaba incluso de derechos inalienables “Hay quien no se convence de que el feminismo no es una lucha de sexos, ni la enemistad con el hombre, sino que la mujer desea colaborar con él y trabajar a su lado”.

Y es que Carmen de Burgos “tenía una mirada abierta al mundo estudiando el pasado y viajando; entrevistando a una reina o a un grupo de obreras, publicando en la prensa de habla hispana desde Nueva York a Buenos Aires; defendiendo los derechos de toda de la humanidad; y luchando por la igualdad de hombres y mujeres”. Ante la posibilidad de que Carmen viera hoy a la mujer del siglo XXI, Núñez Rey señala que “es fácil pensar que se sentiría muy satisfecha de lo logrado”. Y concluye a Público. “No se puede olvidar que hace más de cien años hablaba ya en sus artículos de algo tan debatido ahora como la igualdad de salario entre hombres y mujeres”.

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