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Compras navideñas El Black Friday, la batalla por ser el que menos pierde

El Black Friday de este año se ha extendido desde el lunes hasta el último día de la semana. Lo que en principio era una oferta centrada en el viernes posterior a Acción de Gracias, ahora es una moda que los pequeños comerciantes tienen que seguir, a veces, sufriendo sus consecuencias. 

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Decenas de personas compran televisores en un supermercado de la ciudad de Sao Paulo (Brasil), durante una campaña de descuentos previa al denominado Black Friday. EFE/Sebastião Moreira

España tiene la característica de importar y canonizar todo aquello que venga escrito en inglés. A Hollywood le compramos héroes con capa, mientras denostamos a Superlópez. Desde Atlanta compramos Cocacola, pero ¿a alguien le suena Frixen Cola? Y de sus hamburgueserías extrajimos la millonaria idea de cocinar carne de rata.

Con la importación del Black Friday se cerró el total de días laborales con un ‘black’ en el calendario. Los demás conmemoran la caída de la bolsa en algún momento de la historia; este celebra el día después de Acción de Gracias al más puro estilo americano: consumiendo y gastando. Con el viernes negro las grandes marcas promueven rebajas y el inicio de las navidades, aunque falten 31 días para Nochebuena y las vacaciones aún sean un espejismo. Es algo así como los carteles de ‘vuelta al cole’ el 15 de julio. 

Cuenta la leyenda que el problema es que los pequeños comerciantes sufren para poder aguantar los envites de las multinacionales, que en navidades solían facturar lo que no facturan en verano. Y no solo los comerciantes, ya que el consumidor es a menudo engañado por precios inflados y descuentos en realidad inexistentes. 

"Desde que empezó el Black Friday la percepción de los consumidores es esa. Hay distintos estudios que demuestran que hay fraude, igual que los hay en las clásicas rebajas" nos dice Rubén Sánchez, portavoz de FACUA. 

El pequeño empresario, jugando a perder poco

La Confederación Española de Comercio (CEC) valora que en torno al 40% de los pequeños negocios se unen al Black Friday con la intención de no ver decaer sus ventas en demasía.

"Nos sumamos al Black Friday por la presión de las grandes empresas" asegura Manuel García-Izquierdo, presidente de la CEC. "Insistimos en crear a nivel nacional un día del comercio que rondaría estas fechas. En 2012 las fechas de rebajas se liberalizaron. Hay descuentos de forma casi permanente y el consumidor ya no se ve motivado por las fechas tradicionales". Desde la institución se pide al Ministerio de Industria que se vuelvan a fijar fechas concretas y exclusivas de rebajas, para evitar esa sensación de que continuamente puedes acceder a gangas:  "Que las rebajas se enmarquen en unas fechas en la que todos los formatos comerciales estemos de acuerdo", pide García-Izquierdo. 

Un empleado de Amazon trabaja en un centro de distribución de Werne, en Alemania. EFE/ Friedemann Vogel

Vivir al margen del Black Friday

Seguros de bicicleta, ropa, clínicas dentales, música, envíos por correo... el Black Friday parecía que afectaba a productos tecnológicos pero ya engloba a cualquier producto.

Tras el mito y el ruido, algunos pequeños negocios mantienen la rutina sin exaltarse por el día de rebajas. La librería Rafael Alberti pone un 5% de descuento en libros desde su página web y aseguran que lo hacen por no bajarse del tren que lideran las grandes marcas: "Es por presión externa, aunque el Black Friday no está enfocado al sector del libro", dice Iñaki, uno de sus libreros. Igualmente, descarta que haya una pérdida significativa de ventas y clientes: "Nuestro momento de venta navideña es a partir de mediados de diciembre. No hemos percibido negatividad en nuestras ventas". 

Compradores observan ofertas de televisores y otros aparatos electrónicos en la tienda Best Buy durante el "Black Friday" en Costa Mesa, California (EE.UU).  EFE/ Eugene Garcia

"Hay algunos que trasladan el mensaje de 'esto nos va a arruinar', pero esto es la guerra de siempre. ¿Tú un producto tecnológico te lo compras en la tienda de tu barrio en una grande superficie? Te lo compras donde es más barato", dice Sánchez, portavoz de FACUA. 

La tienda de cómics Elektra asegura que no hacen Black Friday porque les parece que es fácil caer en reclamos fraudulentos: "Solo podríamos hacer descuento del 5% y lo hacemos durante todo el año. Podríamos usar como reclamo merchandising, pero el 90% de nuestros productos son libros y cómics así que usar productos residuales para nuestro negocio como reclamo nos parece fraudulento", cuenta Alberto, el encargado. Una estrategia —no hay que olvidarlo— que usan todas las grandes vendedoras.

Estas tiendas especializadas sirven de ejemplo de que se puede vivir al margen de la convulsión que generan las ventas compulsivas. Porque para estar apretado en una tienda de ropa, no poder hablar si no es a gritos y ver la calle como una escena de Walking Dead, casi mejor que quedarse en casa, aunque el ordenador tarde en arrancar. 

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