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Contaminación del agua El lindano, un pesticida que continúa contaminando ríos españoles pese a estar prohibido desde 2008

Un estudio elaborado con datos del Ministerio para la Transición Ecológica muestra que esta sustancia química está presente en trece de las 19 Comunidades Autónomas de España y en todas las demarcaciones hidrográficas del Estado.

Un operario manipula unos tanques cargados con lindano. EFE/Javier Blasco/archivo
Un operario manipula unos tanques cargados con lindano. EFE/Javier Blasco/archivo

alejandro tena

La contaminación por lindano de los ríos españoles persiste, pese a ser una sustancia prohibida por la Unión Europea para uso común desde 2008. Así lo evidencia el último informe elaborado por Ecologistas en Acción con datos oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) y la Agencia Vasca del Agua (URA), que corrobora que en 13 de las 19 Comunidades Autónomas del Estado hay constancia de afecciones por esta sustancia. Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Galicia, Andalucía, Valencia, Extremadura, Aragón, Catalunya, Navarra, Euskadi, Murcia y Cantabria son las zonas donde mayor presencia se ha encontrado de este pesticida utilizado para acabar con plagas de parásitos en agricultura y ganadería.

El análisis de los datos muestra que las 17 demarcaciones hidrográficas cuentan con presencia de esta sustancia en mayor o menor medida. No en vano, la organización ecologista muestra su preocupación por los valores registrados en las cuencas del Guadalquivir, Cantábrico Oriental, Duero y Segura, donde se han hallado incidencias graves con valores de lindano superiores al límite contemplado por la Directiva Europea Marco del Agua, fijados en 0,04 milígramos por litro (μg/l).

Concretamente, el informe pone el foco en los tres puntos negros del lindano: O Porriño (Galicia), Sabiñánigo (Aragón) la cuenca del Bajo Nervión-Ibaizabal y Gardelegi en Vitoria (Esukadi). Tres lugares con unas cifras de lindano superiores al límite de los 0,04 μg/l, que estarían relacionadas de manera directa, según los ecologistas, con los vertidos de esta sustancia efectuadas por empresas químicas como Transportes Bonbin, Industrias Químicas del Norte o Chemical y Nexana.

El lindano es un material que, debido a la prohibición de su uso por su toxicidad, se dejó de fabricar en España hace más de una década. Sin embargo, posee unas características que le hacen ser persistente, con una degradación muy lenta en el tiempo, además de tener unas propiedades muy volátiles que permiten que se "bioacumule" y se transmita entre diferentes especies a través de la cadena trófica.

Si bien es cierto que la presencia del químico en las áreas naturales del Estado se debe a "un legado tóxico", las analíticas estudiadas por la organización muestran que en determinados puntos ha crecido su presencia entre 2017 y 2018. El País Vasco incrementó de un año para otro el número de detecciones, de un 1% al 11%; el Miño-Sil pasó de un 0,8% a un 1,4%; y el Segura incrementó sus infracciones en un 0,2%. Esto se debe, no tanto aun incremento de los vertidos de lindano en las cuencas hidrográficas como a un leve incremento de las analíticas realizadas por las instituciones competentes. Por ejemplo, Euskadi, pasó de hacer en torno a 400 analíticas en 2017 a realizar 1.000 en 2018. Algo similar ocurre en el resto de zonas donde se constata un incremento del lindano.

Por otra parte, las características volátiles que tiene este químico hacen que su presencia se extienda más allá de los ríos. Tanto es así, que la organización Ekologistak Martxan ha realizado muestreos durante el año 2019 en los puntos con mayor afección por lindano y ha constato que la sustancia está también adherida a la madera de los árboles. Así, se recogen concentraciones de hasta 3,64 milígramos por kilo de madera en Enekuri (Vizkaya), de 6,67 mg/kg en algunos árboles de Jata (Vizcaya) y de 0,94 mg/kg en Sabiñánigo (Huesca).

Esta situación, según explica Koldo Hernández, responsable de políticas de sustancias químicas de Ecologistas en Acción, es preocupante ya que el lindando puede desprender humos muy tóxicos –fosgeno, cloruro de hidrógeno y monóxido de carbono– si se expone al calor, por lo que las consecuencias de un incendio en estos puntos donde las maderas están contaminadas pueden ser perjudiciales para la salud de las personas.

Por otra parte, la organización conservacionista denuncia "la paradoja" que existe entre las normas para el agua de consumo humano y las directivas del Marco del Agua de Europa que miden la calidad ambiental de las aguas. Tanto es así que se permiten cantidades de lindano hasta 2,5 veces superiores en las aguas aptas para el consumo que en las aguas en superficie de ríos y lagos.

En virtud de ello, el informe publicado este martes urge a las autoridades del Estado, en especial al MITECO, a intensificar el número de analíticas sobre esta sustancia para poder erradicar su presencia de manera definitiva de los entornos naturales. Asimismo, se pone de manifiesto la necesidad de modificar la legislación de consumo de agua para humanos, de modo que desaparezca la permisividad de la presencia del lindano. Por último, Ecologistas en Acción reclama medidas preventivas para garantizar que la salud de las personas no está en riesgo, como impedir actividades económicas como el pastoreo en zonas donde se haya registrado la presencia del químico.

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