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Una contracumbre para pedir un cambio de modelo turístico de Barcelona

La FAVB, la Asamblea de Barrios por el Decrecimiento Turístico (ABDT) y Zeroport contraprograman el Future of Tourism World Summit con unas jornadas que se celebran durante el martes y el miércoles para denunciar el actual modelo y reclamar alternativas sostenibles.

La roda de premsa de presentació de la contracimera veïnal pel canvi de model turístic, que se celebra aquesta setmana.
La roda de premsa de presentació de la contracimera veïnal pel canvi de model turístic, que se celebra aquesta setmana. Maria Asmarat / ACN

La Covid, decían, nos haría replantear el modelo socioeconómico. A medida que la pandemia retrocede —con la amenaza de rebrote por nuevas variantes— se hace patente que no sólo no ha sido así, sino que no sólo no habrá ningún cambio y que, de ese caldo, nos servirán tres tazas. Ejemplo paradigmático: el modelo turístico de la ciudad de Barcelona. Así lo sostienen, como mínimo, la Federación de Asociaciones Vecinales de Barcelona (FAVB), la Asamblea de Barrios por el Decrecimiento Turístico (ABDT) y Zeroport, que este martes y miércoles organizarán en el espacio vecinal del Borsí una contracumbre al Future of Tourism World Summit, que se celebrará en la ciudad de Barcelona para reclamar, de este modo, un cambio de modelo. El programa completo puede consultarse en la propia web de la contracumbre. También participan la PAH Barcelona, Las Kellys Barcelona o el Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG), entre otros.

"El objetivo principal es hacer una oposición activa y propositiva a la reactivación del mismo modelo turístico que ya conocemos", explica a Público la portavoz del ABDT, Reme Gómez. Un modelo que describe como "contaminante, agravante de la crisis climática, extractivo, explotador en cuanto a trabajo, nada redistributivo, masificador, destructor del comercio de proximidad, ...". 

La contracumbre contará "con la participación de invitadas diversas" y consistirá en "mesas temáticas abiertas" sobre cuatro ámbitos: una, sobre el impacto del actual modelo de turismo en la vivienda, otra, en las condiciones laborales, una tercera sobre las repercusiones ecológicas, y una cuarta centrada en cómo incide en el modelo económico de la ciudad. "Habrá también un taller de cierre para construir colectivamente las propuestas que dan nombre a la contracumbre", añade.

"Turismo sostenible": un eufemismo

En la presentación a finales del mes de septiembre Gómez criticó como el consistorio ha puesto "nuevos términos a los efectos que ya teníamos antes" con la voluntad de "volver al modelo prepandémico". ¿Hasta qué punto cree la ABDT que la política del Ayuntamiento de Barcelona es responsable? "No nos referimos estrictamente al Ayuntamiento, porque la cumbre tiene otros promotores públicos y privados", responde Gómez. "De hecho, el Ayuntamiento parece haber dado un paso atrás, vista la relevancia que ha perdido en la web y el cambio del objetivo Declaración de Barcelona a Crida a l'acció [Llamada a la acción]", matiza la portavoz de la organización.

"En todo caso, nos referimos a los clásicos eufemismos, cuando no directamente falsedades, como turismo sostenible o responsable, que ahora se convierte turismo seguro, o bien al clásico lavado de cara verde, o greenwashing, consistente esencialmente en afirmar que la actividad turística no tiene impactos ambientales o climáticos", aclara. También en "estrategias de supuesta reducción de impactos" que lo que "persiguen en realidad es distraer la atención de los impactos reales" con el fin de "mantener el mismo modelo o incluso llevarlo aún más al extremo". En este sentido, Gómez cita como ejemplos "la descentralización, la desestacionalización o la cortina de humo que es el turismo de calidad".

El antropólogo urbano José Mansilla asegura que mientras determinados sectores pecaron de "voluntarismo durante la pandemia, los responsables del sector turístico" estaban preparando el cómo volver a la situación que había antes y, en cierto sentido, seguir avanzando en esta dirección" con "los argumentos habituales de generar riqueza, puestos trabajo, etcétera". "El parón que ha supuesto la Covid solo ha servido para que el sector turístico se reposicione, algunos con más fortuna que otros, para seguir, por supuesto, con un modelo que les estaba dando muy buenos rendimientos", afirma. Para Mansilla, que es miembro del Observatorio de Antropología del Conflicto Urbano (oacu) y autor del reciente La pandemia de la desigualdad. Una antropología desde el confinamiento  (Bellaterra, 2020), la crisis de la pandemia ha puesto en marcha el proceso que Schumpeter llamó de "destrucción creativa" en la que "los que sobrevivan se beneficiarán".

"Desturistizar" la economía

Si algo ha demostrado la Covid, señala Mansilla, "es como Barcelona dependía excesivamente del turismo y como, con la pandemia, se derrumbó buena parte del sistema productivo de la ciudad". "Esto no pasaría si nos dedicáramos a fabricar cosas, nos pasa porque hemos puesto todos los huevos en la misma cesta, y la fragilidad de una economía que depende de un solo sector es enorme", lamenta.

Para intentar, al menos, corregir el actual modelo turístico, la ABDT propone una batería de medidas que, a juicio de su portavoz, "son ya conocidas": "Decrecimiento turístico, que es la reducción de la actividad turística, y desturistización de la economía, que es desmontar el monocultivo turístico y diversificar de la economía", detalla. Además, Gómez también considera necesaria "la promoción de sectores económicos y laborales más justos en términos ambientales, sociales, laborales, habitacionales, de salud, etcétera". Mansilla considera "básico" poner fin "a la masificación", en "la tematización de la ciudad" y "al monocultivo turístico en determinadas calles de los barrios", además de una mayor regulación del alquiler turístico, así como también "acabar con las campañas que promueven Barcelona sólo como un destino turístico". Todo ello, subraya, estaba ya propuesto hace años, "solo hay que poner los medios para hacerlo posible".

Una vez esto ya en marcha, entonces lo que sería necesario, dice Gómez, es un verdadero "cambio de modelo económico". Uno que "ponga en el centro la vida cotidiana de las personas y sus condiciones materiales de vida" y no "el beneficio económico de unos pocos basado en la explotación del territorio, el planeta y las personas residentes y trabajadoras".

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