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Covid-19 ¿Estamos ante el principio del fin de la pandemia?

Con una situación casi inédita de riesgo bajo de transmisión, España entra en una nueva fase en relación a la covid.19: la de la euforia. Más de medio país está libre de restricciones y la ocupación hotelera se dispara para el puente del Pilar. Sin embargo, los expertos advierten de que, pese al justificado optimismo, habrá que convivir con el virus "todavía un tiempo".

Covid-19
Público en el concierto de Venturi, el pasado jueves en el BBK Live Udazkena (otoño), en Bilbao, que se convierte en el primer festival que se puede disfrutar sin asientos en Euskadi, tras levantarse casi todas las restricciones sanitarias por la pandemia del Covid-19. Javier Zorrilla / EFE

España entró el jueves, en una nueva fase en relación a la pandemia: la de la euforia. La tasa de incidencia se ha situado por debajo de los 50 casos por cada 100.000 habitantes, una cifra que no se veía desde julio de 2020, cuando el covid dio una brevísima tregua entre la dañina primera ola y la segunda y todo ello después de un estricto confinamiento.

Con 48,9 de tasa de incidencia, el país está en riesgo bajo de transmisión. Ante esta situación, las comunidades autónomas han relajado las restricciones, algunas de ellas a niveles anteriores a la pandemia. Desde hace días cunde la sensación de que las cosas están volviendo a ser como antes. Y todo ello se produce a las puertas de un puente, el del Pilar, que llega con sol e invita a recuperar un tiempo que definitivamente parecía perdido.

Lo cierto es que por primera vez desde que empezó la pandemia nunca antes los ciudadanos y las autoridades habían tenido una impresión tan nítida de alegría, de volver a respirar, en definitiva.

La evolución de la pandemia en las últimas semanas era ya prometedora: desde principios del verano, después aquellos días de de julio en los que que los jóvenes menores de 30 años dispararon la tasa de incidencia, la transmisión ha ido bajando hasta llegar a lo que muchos ya definen como "nueva normalidad". Una situación que se ha logrado gracias al éxito de la vacunación —el 77,6% de la población ya cuenta con la pauta completa—, a las restricciones impuestas por las comunidades y a las medidas de protección individual.

El propio director del Centro de Coordinación de Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, certificó este pasado jueves en el Congreso de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria celebrado en Palma de Mallorca que el covid empieza dar pasos atrás. Simón confirmó que el descenso de la incidencia en estas últimas semanas es el mayor desde que empezó la pandemia: "Llevamos 12 semanas de descenso continuado y estable; en ningún período desde que empezó la pandemia hemos tenido tanto tiempo de bajada continuada".

Simón resumió perfectamente el escenario actual y de sus palabras se deduce que lo peor, esta vez sí, ha pasado ya: "Es una buena noticia que estemos en una situación en la que ya se pueden celebrar congresos y los profesionales de las distintas especialidades pueden empezar a debatir sobre todo lo que ha pasado, todo lo que tenemos que mejorar, todo lo que vamos a cambiar en el futuro y cómo retomar una vida un poco más normal y una sanidad un poco más parecida a lo que teníamos antes pero con las lecciones que hemos aprendido a raíz del coronavirus".

Las palabras de Simón dan a entender que estamos ante el principio del fin de la pandemia y anticipan esa nueva normalidad sin restricciones que se va asentando en nuestras vidas. Normalidad perfectamente escenificada por un puente del Pilar en el que los ciudadanos se toman un respiro no sólo metafórico, sino también literal. La ocupación hotelera supera con creces la media el 80% en todas las zonas del país y en varias alcanza el 100%: la gente tiene ganas de explayarse y  de liberarse y se nota.

En ese sentido, este puente será muy diferente al del año pasado, cuando la incidencia del covid tal día como hoy, víspera de asueto, estaba en 258. Entonces no se fue tanta gente de puente y pese a ello, la incidencia del coronavirus se disparó un 14% —hasta llegar a los 312 puntos– en apenas una semana después.

Medio país sin restricciones

Ahora ese temor no existe. La nueva normalidad, con un virus al que según parece se está ganando la batalla, está llamada a durar o eso es la sensación que transmiten el Gobierno, las comunidades autónomas y también los medios de comunicación. Prueba de ello es que España encara este largo fin de semana con medio país libre de todas las restricciones, de las que se liberan más de 21 millones de personas.

Se han eliminado en ocho comunidades autónomas todas las medidas que estaban en vigor para frenar la pandemia, entre ellas la prohibición de bailar en las discotecas, como ha ocurrido en Madrid y Catalunya, por ejemplo. Los aforos ya superan en todos los lugares el 70% —en algunos casos son del 100%— y las barras de los bares vuelven a estar otra vez a pleno rendimiento en la mayoría de los territorios. Sólo Murcia, Galicia, Illes Balears, Asturias, Cantabria y Aragón mantienen algún tipo de restricción más allá de las mascarillas.

Pero, ¿estamos de verdad ante el final de la pandemia? No del todo: persiste aún la obligatoriedad de llevar mascarillas en interiores y espacios muy concurridos, además de la obligación de respetar la distancia de 1,5 metros y las medidas de higiene personal. Además, sólo un 11% de los españoles cree que la que la pandemia de covid-19 ha sido superada completamente.

Los expertos sanitarios siguen repitiendo como un mantra que no debemos bajar la guardia, que el riesgo, aunque sea mínimo, sigue existiendo. De hecho, Fernando Simón afimaba este jueves a guisa de advertencia que aunque es imposible predecir qué pasará es al mismo tiempo evidente que habrá que convivir con la covid-19 "todavía un tiempo".

"Tenemos la suerte de que gracias a la vacunación tenemos un número de susceptibles mucho menor que en otros lugares y cualquier ola que vaya a venir, previsiblemente sería más pequeña y más lenta. Las previsiones serían que en caso de que hubiera alguna ola se restringiría a los grupos de no vacunados, menores de 12 años, con un impacto en la clínica y en la asistencia muy inferior a lo que hemos estado conociendo hasta ahora y probablemente con un tamaño de epidemia o de onda mucho menor a lo que estamos acostumbrados", aseguró Simón como corolario a esta nueva realidad que estamos empezando a vivir.

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