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Emergencia climática Los impactos de la crisis climática empeoraron en 2020 pese a la covid-19

El Informe sobre el Estado del Clima Global, que publica la Organización de Naciones Unidas, refleja que el clima extremo combinado con la covid-19 fue "un doble golpe para millones de personas en 2020".

Incendio crisis climática
Un hombre se aleja del incendio Blue Ridge en Yorba Linda, California, EEUU. Ringo Chiu / Reuters

Los impactos e indicadores de la crisis climática, al sumarse el clima extremo a la covid-19, empeoraron durante el año 2020, que fue uno de los tres años más cálidos desde que hay registros a pesar del enfriamiento generalizado que provoca el fenómeno La Niña, según concluye un estudio de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y otros organismos.

El Informe sobre el Estado del Clima Global, que publica la Organización de Naciones Unidas, refleja que el clima extremo combinado con la covid-19 fue "un doble golpe para millones de personas en 2020" y que la desaceleración económica relacionada con la pandemia no logró frenar los impulsores de la crisis climática y la aceleración de los impactos.

En concreto, el estudio señala que la temperatura media a nivel mundial de 2020 estuvo 1,2 grados centígrados (ºC) por encima de los valores preindustriales (1850-1900) y concluye que los últimos seis años, desde 2015, han sido los más cálidos jamás registrados, al tiempo que, en su conjunto la década transcurrida entre 2011 y 2020 fue la década más cálida nunca antes observada.

En rueda de prensa, el secretario General de la OMM, Petteri Taalas, ha destacado que han pasado ya 28 años desde que la organización emitió su primer informe del estado del clima, en 1993, por las "preocupaciones planteadas en ese momento sobre el cambio climático proyectado".

Así, ha subrayado la "solidez de la ciencia climática basada en las leyes físicas que gobiernan el comportamiento del sistema climático" ya que "todos" los indicadores climáticos clave y la información de impacto asociada que se proporciona en este informe destacan "el incesante y continuo cambio climático, una creciente ocurrencia e intensificación de eventos extremos y graves pérdidas y daños que afectan a las personas, las sociedades y las economías".

Por ello, alerta de que la tendencia negativa del clima seguirá en las próximas décadas independientemente del éxito en la mitigación e incide en la importancia de invertir en adaptación. "Varios países menos desarrollados tienen importantes lagunas en sus sistemas de observación y carecen de servicios meteorológicos, climáticos y de agua de última generación", recuerda el secretario general de la OMM.

Para Antonio Guterres, no hay tiempo que perder porque el clima está cambiando y los impactos "ya son demasiado costosos"

En esta línea, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien ha defendido que el informe muestra que no hay tiempo que perder porque el clima está cambiando y los impactos "ya son demasiado costosos". "Este es el año de la acción. Los países deben comprometerse con emisiones netas cero para 2050. Deben presentar, mucho antes de la COP26 en Glasgow, planes climáticos nacionales ambiciosos que recorten colectivamente las emisiones globales en un 45% en comparación con los niveles de 2010 para 2030. Y deben actuar ahora para proteger a las personas contra los efectos desastrosos del cambio climático", ha reclamado.

Empeoran los datos

El Estado del clima 2020 refleja que las concentraciones de los principales gases de efecto invernadero siguieron aumentando en 2019 y 2020. El promedio mundial de las fracciones molares de dióxido de carbono (CO2) ya ha superado las 410 partes por millón (ppm), y si se mantiene la tendencia de la concentración de CO2 de los años anteriores, podría alcanzar o superar las 414 ppm en 2021, según se desprende del informe.

En 2019, el contenido calorífico de los océanos alcanzó el nivel más alto

En cuanto a los océanos, la OMM explica que su acidificación y la desoxigenación ha seguido produciéndose, lo que incide en los ecosistemas, la vida marina y la pesca. En 2019, el contenido calorífico de los océanos alcanzó el nivel más alto del que se tenga registro, y es probable que esta tendencia se haya mantenido en 2020.

De acuerdo con el Servicio de Vigilancia Medioambiental Marina de Copernicus de la Unión Europea, la tasa de calentamiento de los océanos en el último decenio fue superior a la media a largo plazo, lo que indica una absorción continua del calor atrapado por los gases de efecto invernadero. Durante el año 2020 en más del 80 por ciento del océano se produjo, al menos, una ola de calor marina y el porcentaje del océano en el que se registraron olas de calor marinas "fuertes" (45%) fue superior al correspondiente a las olas de calor marinas "moderadas" (28%).

De hecho, desde 1993 se ha observado un aumento del nivel medio del mar a escala mundial. Las temperaturas del aire en superficie del Ártico se han elevado, al menos, dos veces más rápido que la media mundial desde los años 80, algo que el informe alerta de que podría tener importantes consecuencias para el clima mundial.

Respecto a 2020, informa de que el valor mínimo de extensión del hielo marino en el Ártico tras el deshielo estival fue de 3,74 millones de km2; desde que se tienen registros, esta fue la segunda vez que se ha reducido a menos de 4 millones de km2. Las temperaturas máximas récords que se registraron al norte del círculo polar ártico en Siberia provocaron una aceleración del derretimiento del hielo marino en el mar de Siberia oriental y el mar de Laptev, en los que se produjo una ola de calor marina prolongada.

Las lluvias intensas provocaron una plaga de langostas del desierto en África

En Groenlandia la capa de hielo siguió perdiendo masa por desprendimientos de témpanos se situó en el extremo superior del registro satelital de 40 años. En la Antártida se observa una fuerte tendencia a la pérdida de masa desde finales de los años 90 que se aceleró desde 2005. Las lluvias intensas y las inundaciones afectaron también a grandes zonas de África y Asia y provocaron una plaga de langostas del desierto en África, mientras que en Asia se registraron precipitaciones inusualmente elevadas en diferentes momentos del año.

En América del Sur, una grave sequía afectó en 2020 especialmente en el norte de Argentina, Paraguay y zonas fronterizas de Brasil un país que tuvo pérdidas agrícolas de casi 3.000 millones de dólares. También en el sur de África hubo una sequía prolongada, sobre todo en Sudáfrica.

Temperaturas récord

Por otro lado, sobre las temperaturas, el estudio concluye que en una amplia región del Ártico siberiano, se superaron en más de 3ºC los anteriores récord de 38°C en la localidad de Verkhoyansk. En el Valle de la Muerte en California (Estados Unidos) se alcanzaron 54,4ºC el 16 de agosto, que es la temperatura más alta de la que se tiene conocimiento en el mundo en, al menos, los últimos 80 años.

Europa sufrió sequías y olas de calor

En el Caribe también se registraron olas de calor en abril y septiembre y se batieron récords, igual que en Australia, que llegó a 48,9ºC en el oeste de Sidney. Europa no fue la excepción, ya que sufrió sequías y olas de calor, pero no tan intensas como las de 2018 y 2019. 2020 también rebasó todas sus marcas en cuanto a los huracanes, ya que en toda la temporada se nombró a 30 tormentas. De ellas, 12 llegaron a tierra en Estados Unidos, tres más que el anterior récord.

Por su parte, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, contabilizó a más de 50 millones de personas se vieron doblemente afectadas en 2020 por los desastres relacionados con el clima (crecidas, sequías y tormentas) y por la pandemia de la covid-19.

Los efectos de la crisis climática provocaron una media de 23,1 millones de desplazamientos anuales. Durante el primer semestre de 2020 se registraron alrededor de 9,8 millones de desplazamientos, que obedecieron, en gran parte, a peligros y desastres hidrometeorológicos y ocurrieron principalmente en el sur y sureste de Asia y en el Cuerno de África.

Las emisiones de CO2 subirán un 4,8% en 2021

Las emisiones de dióxido de carbono (CO2), que se redujeron un histórico 5,8% el pasado año por la crisis, subirán en 2021 un 4,8% y rozarán su pico de 2019 a causa del tirón del carbón en los grandes emergentes, como China e India, muy superior a la expansión de las renovables.

En un informe publicado este martes, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) destaca que el aumento del 4,5% del consumo de carbón este año representará un 60% más que la contribución adicional de todas las renovables juntas al alza de la demanda energética. Una demanda que subirá en conjunto un 4,6%, lo que compensará con creces el descenso del 4% de 2020, y procederá en un 70% de los países en desarrollo.

Allí se sobrepasará en un 3,4% el volumen alcanzado en 2019, antes de que hiciera mella la covid, mientras que en el mundo desarrollado la recuperación de esa demanda no será total, al menos en 2021, y se quedará un 3% por debajo. "Las emisiones globales de carbono crecerán 1.500 millones de toneladas este año impulsadas por el uso de carbón en el sector eléctrico. Es una advertencia terrible de que la recuperación económica de la crisis de la covid es cualquier cosa menos sostenible para nuestro clima", subrayó el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol.

China se refuerza como primer emisor de CO2

China supondrá, por sí sola, un 55% del aumento del consumo de carbón en todo el mundo este año y aportará 500 millones de toneladas adicionales de CO2 (un 5,1% más), con lo que se situará un 6% por encima del nivel de 2019.

En la práctica, eso significará que con 10,49 gigatoneladas su peso relativo en las emisiones del principal gas de efecto invernadero vinculadas a la energía aumentará hasta suponer un 31,8% del total, cuando en 2019 representaba menos del 30%.

Muy por detrás quedará Estados Unidos, que con un 13,5% del CO2 reduce un año más su cuota, como también lo hace, y de forma aún más acusada, la Unión Europea, hasta el 7,3%. Más atrás, pero pisándoles los talones a los Veintisiete, las emisiones de India -otro gran consumidor de carbón, como China- se dispararán un 9,3% en un año hasta 2,35 gigatoneladas, un 7,1% del conjunto mundial.

El carbón es el verdadero agujero negro del calentamiento global y el principal factor que marca su evolución es la demanda de electricidad en China: las centrales que en ese país utilizan el carbón para generar electricidad suponen en torno a un tercio del consumo de ese mineral en todo el mundo.

Nuevo récord para las renovables

Las energías renovables habían sido las únicas que habían conseguido eludir caídas en 2020 en la mayor recesión de los tiempos modernos, con un aumento del 3% gracias a su cada vez mayor competitividad en la producción de electricidad frente a otras fuentes.

Este año, esa dinámica se acelerará con una expansión en el sector eléctrico que permitirá a las renovables acercarse al 30% de la producción eléctrica, frente al 27% de 2019. China encabezará las nuevas capacidades de electricidad renovable, con la mitad del conjunto mundial, y si se le suman las otras grandes economías emergentes y los países en desarrollo sumarán casi el 80%.

En términos absolutos, la eólica será la que más contribuirá a la expansión de esas capacidades, con una progresión de 275 teravatios hora y del 17% en términos interanuales. La solar fotovoltaica subirá con 154 teravatios hora, un 18%.

La aviación lastra el consumo de petróleo

La demanda de petróleo se hundió un 8,8% en 2020 por las medidas de restricción a los desplazamientos para evitar los contagios de corinavirus, ya que el transporte absorbe alrededor del 60% del crudo.

La mejora de la situación económica será el vector de una recuperación parcial del 6% en 2021 que mantendrá la demanda global de petróleo un 3,2% por debajo de los niveles de 2019.

Eso se explica por el mantenimiento de restricciones a los movimientos, que afectan sobre todo a la aviación, cuya actividad se prevé que en diciembre siga siendo un 20% inferior a la que había dos años antes. Por el contrario, el consumo de gas natural subirá un 3,2% este ejercicio y dejará atrás las pérdidas del 1,9% en 2020.

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