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Entrevista a la Ministra de Industria, Comercio y Turismo Reyes Maroto: "Solo acabando con la cultura del patriarcado se podrá conseguir una igualdad plena"

La titular de Industria, Comercio y Turismo ha aplicado la perspectiva de género a lo largo de toda su trayectoria como economista. Ahora, se enfrenta al reto de combatir la masculinización sectorial y conseguir que las empresas industriales sean más igualitarias. Este sábado debate sobre feminismo y empleo en el evento 'Somos mujeres que contamos'.

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Reyes Maroto, ministra de Industria, Comercio y Turismo./Flickr PSOE Madrid

Esta semana se han cumplido los primeros tres meses desde que Reyes Maroto asumió la cartera de Industria, Comercio y Turismo, un ministerio que tradicionalmente ha tenido hombres al frente.

Esta vallisoletana viene a reclamar el cambio, empezando por su propio equipo. Maroto cuenta con los altos cargos más jóvenes del Gobierno y no pierde la ocasión de reivindicar el talento de las nuevas generaciones. Sin embargo, su principal caballo de batalla es plantar cara al patriarcado.

Maroto ha aplicado la perspectiva de género a lo largo de toda su trayectoria como economista y se declara feminista. Este sábado intervendrá en el evento 'Somos mujeres que contamos', un espacio de debate para reflexionar sobre techos de cristal, oportunidades laborales y corresponsabilidad, entre otras cuestiones. Se abre la veda.

Forma parte del primer Gobierno de la historia con más mujeres que hombres. ¿Un Ejecutivo mayoritariamente femenino aplicará políticas feministas?

Es un tremendo orgullo pertenecer a un Gobierno feminista que tiene entre sus principales objetivos alcanzar la igualdad efectiva entre mujeres y hombres. Lo importante no es el número de mujeres que formamos parte del Gobierno, no somos las personas, lo importante es que la perspectiva de género va a estar presente en todas las políticas públicas que adoptemos, pero también la sensibilidad hacia los diferentes colectivos, y la toma en consideración de las necesidades divergentes de los grupos sociales.

Su nombramiento, en concreto, fue el de la tercera mujer del Gobierno con una cartera de peso económico, junto a Teresa Ribera (Hacienda) y Nadia Calviño (Economía). ¿Cómo se hace feminismo desde el Ministerio de Industria?

La historia ha omitido el trabajo y la contribución de las mujeres en el desarrollo. Es muy importante que las niñas tengan referencias. Los únicos modelos que se les han proporcionado es el de madres, enfermeras, docentes… Pero no están acostumbradas a ver científicas, ingenieras o inventoras. Que vean a mujeres ministras es un espejo en el que ellas se pueden mirar y visualizarse en un futuro.

Y para usted, ¿qué mujer es referente indiscutible?

Tengo muchas referencias pero la que más me ha influido es mi madre. Ella no pudo estudiar y se dedicó a los cuidados desde muy niña, primero de sus hermanos, luego de sus hijos y luego de sus padres. Desde muy pequeña me enseñó que las mujeres éramos libres para decidir lo que queríamos ser y hacer en un entorno hostil donde el patriarcado estaba muy presente. Siempre la agradeceré sus consejos y complicidad para luchar contra lo que se esperaba de mí como mujer.

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, en la actualidad las mujeres ganan el 77% de lo que perciben los hombres. ¿Cómo podemos acabar con la brecha salarial?

La leyes son importantes, pero como se ve, no son las únicas herramientas que debemos usar. La realidad nos demuestra que en España, pese a la Ley de Igualdad, los salarios entre hombres y mujeres no son iguales para idénticos trabajos. Las mujeres, además, son las que suelen tener más contratos a tiempo parcial no elegidos. Sin duda, la base del cambio está en la educación. En la aplicación de políticas de igualdad desde los primeros momentos de la escolarización. Solo acabando con la cultura del patriarcado, se podrá conseguir una igualdad plena.

El techo de cristal es otra asignatura pendiente. El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de Naciones Unidas (CEDAW) dejó una advertencia a España: "Más mujeres deberían ser ascendidas en base a sus méritos si no existieran barreras basadas en estereotipos". Entonces, ¿cómo lo partimos?

Hay que seguir peleándolo. Por regla general, a los hombres, les suele gustar trabajar rodeados de hombres y que las mujeres se abran paso en estos equipos es más difícil que para sus compañeros varones. Políticas basadas en la igualdad ayudarán a favorecer este desequilibrio y, una vez más, educación y educación.

Según los datos de FEDEA, la distancia entre la participación laboral de hombres y mujeres con hijos está por encima del 20% a favor de ellos. ¿El principio del fin de la discriminación laboral comienza en casa? 

Tenemos que trabajar la corresponsabilidad en la familia. Cuando las tareas sean responsabilidad de ambos miembros de una pareja, estaremos caminando hacia la no discriminación y la conciliación.

Este año hemos vivido el potente nacimiento del movimiento #MeToo. Se van cayendo las caretas y la sororidad parece imparable. ¿Qué nos queda hacer para ser todavía más fuertes?

No tener miedo. El miedo es el sentimiento más incapacitante.