Las consecuencias del exceso de plaguicidas en la comida: "Es un problema de salud pública enorme"
La presencia de plaguicidas en alimentos españoles sobrepasa los límites legales y evidencia una concentración de sustancias asociada a graves problemas de salud, según los expertos.

Madrid--Actualizado a
¿Sabemos lo que hay en nuestro plato? La cantidad de plaguicidas encontrados en los alimentos en España en 2023 supera los límites legales por un 1,73%. Así lo documenta el último informe de Ecologistas en Acción, Directo a tus hormonas, basado en los últimos datos facilitados por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). El estudio contabiliza hasta 130 de estas sustancias, cuya ingesta puede estar relacionada con diferentes problemas en el desarrollo de las infancias. Los expertos lo consideran un problema de salud pública.
De los plaguicidas identificados, el informe clasifica 49 de ellos como disruptores endocrinos (EDC). Se tratan de "compuestos químicos que interfieren en las hormonas", explica a Público Nicolás Olea, catedrático de Medicina Física por la Universidad de Granada (UGR) que ha investigado estas sustancias. Apunta que la vía digestiva es la mayor forma de exposición a las mismas y advierte: "Estamos ante un problema de salud pública enorme".
El informe de Ecologistas en Acción también identifica 15 plaguicidas que son perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS, por sus siglas en inglés). Los PFAS son también conocidos como "químicos eternos" porque perduran mucho tiempo en el medioambiente. De acuerdo con Kistiñe García, coautora del informe y coordinadora del Grupo de Tóxicos en la organización, estos compuestos eran muy comunes en las sartenes de teflón por su resistencia e impermeabilidad. Estas características también benefician a los plaguicidas, ya que asegura su persistencia frente al agua.
Los efectos sobre la salud del consumo de plaguicidas
Olea indica que los PFAS también pueden actuar como disruptores endocrinos. El catedrático señala que la exposición a estos compuestos está asociada al "adelanto en la pubertad, en las niñas de ocho años, que tienen botón mamario y bello público". En el caso de los niños, parece estar asociado al "retraso en la maduración gonadal, en las glándulas suprarrenales y fundamentalmente en el crecimiento testicular", agrega el investigador, que insiste en el carácter nocivo del modelo agroganadero: "El sistema actual de producción de alimentos no está protegiendo a la infancia".
Nicolás Olea, catedrático de Medicina Física: "El sistema actual de producción de alimentos no está protegiendo a la infancia"
Estos problemas evolucionan en las personas adultas. De este modo, Olea menciona problemas de "infertilidad, cáncer de mama, endometriosis u ovario poliquístico" en el caso de las mujeres. En cuanto a los hombres, el catedrático cita al Instituto Bernabeu de Medicina Reproductiva, el cual advierte de un descenso en la calidad del semen. Esto se debe, entre otros motivos, a "la exposición a sustancias tóxicas como pesticidas", afirma la institución en un comunicado. Además, el investigador de la UGR asegura que el cáncer de próstata también está asociado a estos compuestos.
"Efecto cóctel"
Estos efectos son los que se conocen de manera individual por cada sustancia. Sin embargo, el estudio de Ecologistas en Acción también advierte del "efecto cóctel" en la alimentación. Se trata de la mezcla de más de un plaguicida, lo cual tiene "consecuencias desconocidas", subraya Kistiñe García. La coautora del informe aclara que la suma de estas sustancias puede crear sinergias, de tal manera que sus impactos son distintos a los que tienen por separado.
Fuentes del Ministerio de Agricultura afirman que "los fitosanitarios son necesarios para asegurar una correcta producción alimentaria"
El "efecto cóctel" no sucede solo cuando un alimento contiene más de un plaguicida, sino también en el consumo de diferentes alimentos a la vez, como podría ser una macedonia, ejemplifica García. En el caso de las mandarinas, el estudio señala que el 70% de las muestras analizadas estaban contaminadas por dos o más plaguicidas, con el consiguiente riesgo.
Las causas del abundante uso de plaguicidas
Esta exposición aparece en números pequeños. De la muestra recolectada por la AESAN, el 37% de los alimentos contenían plaguicidas, una cifra que aumenta al 41% en el caso de frutas y verduras. Kistiñe García achaca la abundancia de estos compuestos químicos al modelo de la agroganadería intensiva industrial. Fuentes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), matizan a Público que "los fitosanitarios, medicinas para las plantas, son necesarias para asegurar una correcta y suficiente producción alimentaria" y aseguran que "los agricultores están comprometidos con su uso sostenible".
El informe de Ecologistas en Acción también recoge 60 sustancias no autorizadas por la Unión Europea. En el caso de productos importados, estos compuestos aparecen en un 10%, frente a un 4,70% de la producción local. García indica que Bruselas contempla autorizaciones excepcionales que pueden otorgar las autoridades pertinentes. En el caso de España, corresponde al MAPA y la ambientalista critica que la Cartera de Luis Planas ha otorgado estas autorizaciones "de forma rutinaria". A este respecto, fuentes ministeriales declaran que "las autorizaciones excepcionales se conceden solo en circunstancias especiales y debidamente justificadas, conforme a la normativa comunitaria".
Por su parte, Olea alude a un "lobby industrial" que estaría detrás del hecho de que "los disruptores endocrinos no sean considerados tóxicos por su actividad hormonal". La organización ecologista reclama al MAPA en un comunicado "que ayude realmente a que los alimentos producidos en el Estado español se diferencien como productos sin tóxicos, para que permitan vivir digna y saludablemente a las personas que los producen".
Fuentes del Departamento aseguran a este medio que trabajan "junto con los agricultores para promover la gestión integrada de plagas, cuyo principal objetivo es reducir los riesgos y efectos sobre la salud humana y el medioambiente". Asimismo, afirman que "para garantizar la seguridad alimentaria es preciso utilizar todas las herramientas para la lucha contra plagas o enfermedades, incluidos los fitosanitarios si son necesarios".
Ecologistas en Acción también recomienda a la ciudadanía elegir alimentos de proximidad y de temporada, aunque insisten en que la acción individual no es la solución a este problema. No obstante, Kistiñe García reconoce que "ecológico solo puede comer una élite" e insiste en que el Gobierno debe actuar para limitar un modelo de producción que requiere un uso de plaguicidas que redunda en la exposición a sustancias asociadas con problemas para la salud.

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