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Movilidad entre provincias La costa valenciana teme y espera la llegada de madrileños

Con más de un millón de segundas residencias, la llegada de personas que escapan de las restricciones supone una oportunidad económica para los pueblos turísticos, pero también dispara el miedo a nuevos brotes de coronavirus.

GRAFCVA5561. VALENCIA, 03/06/2020.- Vista general de la playa de la Malvarrosa durante este miércoles, el tercer día en el que se ha podido disfrutar de las playas desde la entrada este lunes de la Comunitat a la fase 2 de la desescalada. EFE/Kai Försterl
Vista general de la playa de la Malvarrosa durante uno de los primeros días en los que se permitió el baño tras el confinamiento. EFE/Kai Försterling

Mientras Madrid se resiste a aplicar el confinamiento total en su población, con las tasas de infección de la covid disparadas, en los municipios de la costa valenciana hay quienes se lo miran como una oportunidad, y otros como una amenaza. Muchísimos madrileños tienen la segunda residencia en municipios como Dénia, Torrevieja, Gandia, Xàbia o Santa Pola y – por quien tengan la opción del teletrabajo- puede ser tentador huir de la capital para evitarse un posible confinamiento.

La situación tiene muchos puntos de déja vu con la que se vivió en marzo. Entonces, la posible llegada de una avalancha de madrileños potencialmente portadores del virus generó una fuerte alarma social –alimentada por algunos casos de irresponsabilidad grave– y municipios como Cullera o Gandia llegaron a bloquear el acceso a las urbanizaciones con vallas o barricadas, hasta que la Delegación del Gobierno los obligó a retirarlas. El derecho a la movilidad interprovincial, que no estaba restringida, pesaba más que las prevenciones en materia de salud.

Ahora no parece que la situación sea similar. O, mirado de otra perspectiva, quizás el miedo a la crisis económica es más fuerte que el miedo al coronavirus. El fuego lo abrieron hace unos diez días alcaldes de localidades como Benidorm, Torrevieja o Xàbia (en la costa alicantina) que, en declaraciones a la prensa local "invitaban" a todos los madrileños con residencia a instalarse en sus municipios mientras duraron las restricciones, o incluso "de forma permanente". "No hay que preocuparse por su llegada; al revés, es mejor para la economía y beneficia a nuestros sectores productivos" explicitó el alcalde de Torrevieja, Eduardo Dolón, en unas declaraciones al Diario Información.

"No valoramos la llegada o no de madrileños o de residentes otros lugares en la ciudad –explica una portavoz del Ayuntamiento de Dénia (Alacant) a Público-, si hay gente que tiene una residencia tiene todo el derecho a venir mientras no haya restricciones a la movilidad y nosotros no tenemos nada a decir".

Esta despreocupación, pero, no parece compartida por buena parte de sus vecinos. Solo hay que leer los comentarios a los grupos de Facebook de las diferentes poblaciones citadas para darse cuenta de la desconfianza, el miedo y el rechazo que ha generado esta "invitación". De hecho, en algunos consistorios la propuesta ha generado agrios debates, como Santa Pola (Alacant) –donde Compromís, en la oposición, ha tildado "de irresponsable" a la alcaldesa- o El Campello (Alacant), donde Ciudadanos ha acusado esta formación de "fobia a los madrileños".

Precisamente Gerard Fullana, regidor de Xaló y portavoz de Compromís a la Diputación de Alacant, avisa que "promover desplazamientos desde zonas calientes como Madrid a las segundas residencias de municipios costeros con baja incidencia de positivos no parece lo más sensato». También recuerda que en el País Valenciano hay más de un millón de segundas residencias por lo que "pretender controlar eso como plantea Andalucía es un objetivo inasumible y tiene tintes propagandísticos".

El condicionante de la dependencia turística

Siete meses después de la primera oleada de la pandemia hay, también, otro elemento de primera magnitud sobre la mesa: la supervivencia económica. Zonas altamente dependientes del turismo han sufrido una de las temporadas más flojas que se recuerdan –aunque algunas voces lo matizan puesto que todavía "se lo esperaban peor"- y no paran de recibir malas noticias, como la suspensión del programa de viajes del Imserso por parte del Gobierno, que ha sido criticado de forma transversal.

Desde el Ayuntamiento de Dénia remachan que es importante no crear alarma social con este tema

La gran estrategia del sector hotelero y las administraciones ha pasado para vender la zona como "destino seguro". Precisamente los buenos datos del País Valenciano en los índices de contagio, que esta semana han rebajado incluso los de Asturias, son el principal argumento de la campaña. Unos datos que la apertura a visitantes puede hacer empeorar, en una paradoja que parece imposible de resolver.

Hoy por hoy, miles de negocios que sufren por su supervivencia y martes una manifestación convocó centenares de personas en Benidorm bajo el lema "ERTE o muerte", para exigir el alargamiento de los ERTO excepcionales, una medida que se aprobaría justo el día siguiente.

La experiencia de marzo

Pero hay otras razones que avalan esta tranquilidad con la llegada de madrileños. "En marzo tuvimos un nivel de alarma social muy alto por este tema –explica el regidor de Gandia (València) Nahuel González– y al final las cifras no la avalaron". Gandia se mantuvo cómo una de las ciudades de más de 50.000 habitantes con unos índices de infección más bajos de toda España hasta agosto, cuando hubo algunos brotes importantes relacionados con el ocio nocturno. "Hay que reconocer que los casos de irresponsabilidad por parte de los no residentes que se instalaron aquí durante el confinamiento fueron muy puntuales", continúa González.

Desde el Ayuntamiento de Dènia apuntan en la misma dirección: "La llegada de madrileños o valencianos generó mucho miedo, pero en ningún momento generó problemas de desabastecimiento o colapso de servicios". Y todavía remachan: "Tampoco esperamos una avalancha de gente, es importante no crear alarma social con este tema".

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