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Papa Francisco Cartas, misas y telediarios: así es la vida de Benedicto XVI como papa emérito 

A sus 92 años, Joseph Ratzinger, al contrario de lo que pudo parecer a lo largo de los últimos días, vive una vida apartada de los focos. Y eso que vive precisamente dentro del Vaticano, el Estado más pequeño del mundo y, paradójicamente, uno de los más influyentes. Benedicto XVI lleva una vida tranquila hecha de rezo, silencio, reflexión, estudio, lecturas y descanso. Respetando el pontificado del Papa Francisco.

Joseph Ratzinger en una imagen de archivo. REUTERS

Una vida sencilla, hecha de rezo, silencio, reflexión, estudio, lecturas y descanso. La vida, en esencia, de una persona tranquila. Vive la paz dentro del Vaticano, sin oír el caos de las calles de Roma. Cuentan que su voz, por supuesto con acento alemán, es muy baja al hablar. Y cuando lo hace, lo hace con lentitud. Entre otras cosas porque las fuerzas no son las de antes. Pero ahí sigue. Todos los días celebra la misa por la mañana temprano, como un sacerdote cualquiera. Actualmente no viste con ropa de obispo, sino con una larga túnica blanca, simple. Le gusta que le regalen sombreros y hablar con la gente y se acuerda de los cumpleaños de los demás.

A sus 92 años, el Papa Benedicto XVI, al contrario de lo que pudo parecer a lo largo de los últimos días, vive una vida apartada de los focos. Y eso que vive precisamente dentro del Vaticano, el Estado más pequeño del mundo y, paradójicamente uno de los más influyentes. Joseph Ratzinger, vive en el monasterio Mater Eccleasiae, a unos centenares de metros de la residencia de Santa Marta, donde vive el Papa Francisco. Después de la Misa, el desayuno.

A las 13:00 el almuerzo y luego un poco de descanso. Un pequeño paseo por los Jardines Vaticanos y, después, el rosario. A las 19:00 la cena y a las 20:00 el telediario. A partir de ahí, se retira. Su entorno más cercano asegura que es un hombre muy brillante y lúcido incluso a su edad. Las piernas no aguantan tanto como en otras épocas, pero Benedicto XVI siempre asegura que "es mejor que en la cabeza esté todo muy claro".

Según personas cercanas a él, como su secretario Georg Gäswein, Benedicto XVI "sigue estudiando, leyendo y escribiendo cartas" en consonancia a la vida académica que siempre ha defendido. "Está en paz consigo mismo y con el Señor", añade Gäswein. La relación cotidiana entre los dos Papas, Francisco y Benedicto, al parecer es muy cordial y respetuosa. Algunos miembros de la Curia Romana, de hecho, confirman que lo que más sufren ambos es la manipulación de terceros para favorecer determinados bandos, bien sea el de los "reformistas" o el de los "conservadores". Valga el caso del libro de Robert Sarah, titulado Desde lo más profundo de nuestros corazones, un ejemplo de ello, dado que ha comprometido la serenidad entre ambos pontífices. 

El libro que nunca escribió

Esta semana, Joseph Ratzinger volvió a ser noticia tras salir a la luz un libro que, en principio, habría coescrito junto al ya mencionado Robert Sarah. En el contenido del libro, ya publicado en su primera edición, todavía se puede leer que Benedicto XVI "no podía callar" acerca del celibato sacerdotal; lo cual la prensa italiana lo leyó a principios de semana como una "bofetada" y "desafío" de un pontífice en contra del otro.

El secretario de Joseph Ratzinger y prefecto de la Casa Pontificia, Georg Gänswein, llamó personalmente esta semana al cardenal Sarah, líder de los conservadores de la Curia Romana y principal autor de la obra para que retirara el nombre de Benedicto XVI como coautor del libro y quitara su firma también "en la introducción y en las conclusiones". Se trató, explicó Gänswein, de un "malentendido" y una "evidente operación editorial y mediática, en la que Benedicto es totalmente ajeno", ya que "el papa emérito no ha aprobado ningún proyecto de libro con doble firma ni había visto ni autorizado la portada del mismo". Finalmente la cosa acabó, incluso entre los dos Papas, como un simple malentendido.

En una entrevista concedida a La Repubblica, Francisco aseguró, en relación a sus opositores, que "en una organización que abraza a cientos de millones de personas en todo el mundo, siempre hay alguien contrario", tal como transcribió Eugenio Scalfari el pasado miércoles en las páginas del diario.

Quién fue Ratzinger

Joseph Aloisius Ratzinger (Marktl, Alemania, 1927) fue el último de tres hermanos. Estudió Filosofía y Teología y en 1957 logró la cátedra en Teología en la Universidad de Munich, cuatro años después de haber finalizado un doctorado centrado en la figura de San Agustín. En 1977 fue nombrado por el Papa Pablo VI cardenal de la Curia Romana y en 1981 el Papa Juan Pablo II lo designará como prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe. Con el tiempo se convertirá en uno de los hombres de confianza del pontífice polaco Karol Wojtila. Para muchos, era bastante probable que se convirtiera en su sucesor, en el año 2005, con el nombre de Benedicto XVI.

El escándalo de Vatileaks y sobre todo la falta de fuerza física para afrontar, entre otros, los problemas relativos a la pederastia le llevó a renunciar a su cargo como Santo Padre, algo que no ocurría desde hacía siete siglos: "Tengo la certeza de que mis fuerzas, por mi avanzada edad, ya no son aptas para ejercer el ministerio petrino", dijo el día en el que anunció su retirada en febrero de 2013.

Uno de los días más duros para Benedicto XVI fue el último día de su pontificado, cuando desde el Vaticano tomó un vuelo en helicóptero para Castel Gandolfo, la residencia estival de los papas. Se trató, para él, de un momento duro y doloroso, en el que un estimado académico reconocía sus límites. Tuvo la valentía de dar paso a un sucesor con más fuerza y convertirse así, sólo símbolicamente, en un papa emérito. Un mes más tarde, en marzo de 2013, Jorge Mario Bergoglio, el primer papa americano de la Historia, asumió el nombre de Francisco.