Público
Público

Las redes comunitarias, la alternativa 'invisible' que ha ayudado a los más vulnerables durante la pandemia

El tejido asociativo vecinal ha impulsado iniciativas básicas de ayuda a los más desfavorecidos, en algunos casos con el respaldo de profesionales de distintas materias o de las algunas Administraciones. Estos programas comunitarios han funcionado mejor en barrios en los que ya había redes previamente y han conseguido reducir el impacto social de la covid.

Vecinos voluntarios de la Red de Cuidados de Moratalaz preparan cestas de comida para repartir entre los más necesitados en el local de la Asociación APOYO (C/ Corregidor Diego de Valderrábano, 45) durante el estado de alarma decretado por el Gobierno por
Vecinos voluntarios de la Red de Cuidados de Moratalaz preparan cestas de comida para repartir entre los más necesitados en el local de la Asociación APOYO; en Madrid a 12 de mayo de 2020. Eduardo Parra / Europa Press

Marimar Amoedo trabajaba como dinamizadora vecinal cuando comenzó la pandemia de la covid-19.  Dos días antes de que se declarara el estado de alarma, escribió a un compañero para proponerle formar un grupo de apoyo mutuo y solidaridad en el barrio de Vallecas. "Creamos un grupo de WhatsApp. En 15 minutos estaba lleno. Al día siguiente había cinco grupos distintos. El día 23 de marzo ya había más de 700 personas dispuestas a ayudar a sus vecinos en los que necesitasen", explica la portavoz de Somos Tribu Vallekas, una plataforma vecinal que ya ha ayudado a más de 5.000 personas, derivado a los Servicios Sociales a otras 4.000 y ha recibido el Premio de Ciudadano Europeo 2020 del Parlamento Europeo.

Somos Tribu Vallekas es una de las muchas redes vecinales que se han creado durante este año y medio para apoyar a las personas más vulnerables frente a la covid-19. Son espacios que se crearon porque las Administraciones iban tarde o no llegaban a estos colectivos, aunque en muchos casos, distintos niveles de gobierno empezaron a coordinarse con ellas y a tejer una red de ayuda. En el caso de Vallecas se colaboró con la Junta de Distrito —no con el Ayuntamiento de Madrid— y con los servicios sociales. Cuando ellos derivaban personas vulnerables les comunicaban las personas que ya habían recibido una atención para evitar "duplicidades".

Estas redes funcionaron muy bien durante los primeros meses de la pandemia porque fueron los recursos más rápidos y efectivos. "A nosotros nos llamaba una persona porque necesitaba algo de la farmacia y a los cinco minutos había alguien recogiendo lo que fuera. Con el tiempo los vecinos empezaron a pedirnos comida y comenzamos a hacer compras. Había tanta necesidad y solidaridad que acabamos haciendo una campaña de donación económica y conseguimos cinco despensas solidarias. Nos coordinábamos con los centros de salud y con los hospitales de la zona. Si hacía falta acompañábamos a personas que ingresaron por la covid-19 y habían recibido el alta en pleno estado de alarma", relata Amoedo durante las jornadas En-red-ando: gobernanza local participativa, lo que hemos aprendido en pandemia y queremos conservar de la Escola de Salut Pública de Menorca.

En Andalucía se impulsó que las víctimas de violencia machista pidieran ayuda en farmacias solicitando la "Mascarilla 19"

Distintos perfiles han participado en el encuentro y en los talleres que se han organizado durante este jueves 23 y viernes 24 de septiembre: desde miembros de concejalías o ayuntamientos a sanitarios, activistas y colectivos sociales. Cuando se sugirió a todos los participantes que definieran con una palabra la importancia de las redes comunitarias lo más común fue "equidad", que es central para entender este trabajo porque, como se recoge también en el documento Redes comunitarias en la crisis de covid-19 presentado en el encuentro y elaborado por el Ministerio de Sanidad, la equidad está en el centro de estos movimientos para que "las intervenciones lleguen a todas las personas" superando todas las "barreras" que derivan de las desigualdades sociales.

Las redes comunitarias destacan por muchos aspectos pero sobre todo es que llegan a colectivos donde los políticos por sí solo no pueden o no quieren llegar. Son espacios muy próximos a la ciudadanía y desde aquí se identifican tanto las necesidades como los recursos disponibles de la zona. Por ejemplo, la técnica Virginia Muela cuenta que ante la desescalada se creó La Rioja Próxima para impulsar la salud, la economía y la participación comunitaria en el ámbito rural a través de los Comités de Desarrollo y Cuidados Rurales, que están formados por la Administración, el tejido vecinal y médicos de cada zona.

"Teníamos que abordar de forma colectiva cómo conjugar la salud comunitaria y la economía con la participación de toda la sociedad riojana", expuso durante su intervención en el encuentro. Ahora hay ya 12 comités, uno para cada zona básica de salud y sirven para conocer "en tiempo real" los recursos y las necesidades. "Desde el principio se han hecho campañas agrícolas, apoyos a mayores o trabajadores temporales agrícolas, acompañamiento a los municipios en la apertura del ocio para mantener la vida activa en los pueblos", añade.

Hay mil ejemplos más. La farmacia Plaza de Lavapiés detectó que la comunidad bangladeshí y senegalesa que no hablaba castellano no tenía acceso a la información sobre las medidas contra al covid-19 y editaron vídeos traducidos para difundir entre las comunidades. La Junta de Andalucía lanzó una iniciativa que impulsaron varios municipios para que las mujeres víctimas de violencia machista pudieran pedir ayuda en una farmacia solicitando ahí la "Mascarilla 19".

"En barrios muy similares los resultados fueron muy distintos porque fueron mejor en los que ya había redes comunitarias"

En el municipio madrileño de Soto del Real un equipo de voluntarios realizó llamadas durante el confinamiento a las personas vulnerables detectadas y según sus necesidades las derivaron a los recursos que correspondía. Otros Ayuntamientos impulsaron huertos urbanos u organizaron actividades para la soledad no deseada, como explica Rosana Peiró, representante de la Oficina Valenciana d'Acció Comunitària per a la Salut. O políticas comunitarias que aún están en marcha como jornadas de vacunación comunitaria con intervenciones específicas en zonas básicas de salud en las que hay problemas para llegar, según expone Maribel Pasarín, del Observatorio de Salud Pública, que se está realizando en Barcelona.

Pero este trabajo no sale de la nada. Kata Núñez, de la Escola de Salut Pública de Menorca, destacó que donde había antes de la covid-19 una red comunitaria todo el trabajo fue más rápido y efectivo. "En barrios muy similares los resultados fueron muy distintos y como aprendizaje nos llevamos que hay que seguir en esta línea", argumentó. 

De todo esto, además, las responsables del encuentro han coincidido en la importancia de impulsar esto para mejorar la salud poblacional. "Hay que impulsar la gobernanza local y participativa. La pandemia ha conseguido poner de manifiesto que este trabajo en red mejora la cohesión social y la resiliencia y hay que fomentarlo", concluyo Pilar Campos, jefa del Área de Promoción de la salud del Ministerio de Sanidad. Con esta reflexión terminaron unas jornadas que buscaban visibilizar y poner en valor el trabajo de las redes comunitarias que sirven para luchar contra las desigualdades y, sobre todo en tiempos de crisis, salvan a las personas del hambre, de la soledad o de la desesperanza.

Más noticias