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Religión Expertos ven "improbable" que el voto evangélico coja fuerza en España, como con Bolsonaro

Aunque las iglesias protestantes se han disparado con la migración latinoamericana, las nuevas congregaciones están lejos de hacer el salto a la política. El apoyo de varias comunidades ha sido fundamental para el ascenso del gobierno ultraconservador del Brasil: homófobo y antiabortista.

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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, durante una marcha de conmemoración militar. | Reuters

Extraño es el medio que todavía no haya dedicado ya unas líneas a habla sobre la fuerza de uno de los actores que más está transformando el mapa político de América Latina: las iglesias evangélicas (o protestantes) que están ejerciendo presiones en el debate político sobre cuestiones relacionadas con la familia, el género y la sexualidad. Los últimos meses, varios líderes religiosos se han posicionado en campaña y muchos candidatos se han acercado a los fieles protestantes, sobre todo desde los sectores más conservadores. El caso más visible del peso creciente de algunas de estas comunidades en la política es el brasileño.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que hace un año solo tenía un 4% de intención de voto, ganó las elecciones en enero gracias –entre otros factores– a un acercamiento planificado al movimiento. De hecho, el exmilitar cuenta con el apoyo explícito –y mediático– del pastor de una de las iglesias evangélicas más grandes del país: Victoria en Cristo. Pero más allá del gobierno de extrema derecha de Brasil, el voto evangélico también ha tenido protagonismo a las campañas de México, con el presidente López Obrador; y en muchos otros países latinoamericanos como Costa Rica o Chile. También en los Estados Unidos, con Donald Trump.

Los templos evangélicos también están creciendo cada vez más en España, gracias precisamente a la llegada de personas migrantes procedentes mayoritariamente de Latinoamérica. Ahora bien, ¿sería plausible un escenario futuro donde las iglesias evangélicas españolas siguieran los pasos de las congregaciones latinoamericanas que han visto aumentar su poder político? Expertos y representantes de las comunidades consultadas ven “improbable” que el avance se repita en el Estado español, donde a pesar del aumento de templos, la religión católica sigue siendo la mayoritaria.

Lejos de dar el salto a la política

En Latinoamérica, hay pastores que emiten mensajes políticos de forma abierta dirigidos a sus fieles, que ya representan prácticamente uno de cada cinco ciudadanos de la región. Y políticos que se acercan más que nunca. Como Jair Bolsonaro, que hace dos años decidió bautizarse (sin dejar de ser católico) en las aguas del río Jordán, de gran simbolismo para esta corriente cristiana. Desde entonces, el exmilitar ha intensificado sobre todo su vínculo con ‘Victoria en Cristo’, la iglesia evangélica más conservadora del país que siguen 12 millones de personas. Tiene el apoyo de su pastor: el mediático Silas Malafaia. Y de hecho, el presidente escogió un culto religioso de esta comunidad para hacer su primer acto público desprendido de los comicios que ganó. No son todas las iglesias evangélicas las que están ocupando espacio político, pero tienen cuota de pantalla.

En España el panorama de las iglesias evangélicas está más fragmentado y buena parte de los creyentes son nuevos migrantes que no forman movimientos políticos

Ahora bien, este panorama de gran visibilidad está lejos de la situación en que se encuentran las iglesias protestantes en España. Primero, porque el panorama está más fragmentado. Segundo, porque a pesar de las nuevas comunidades que se han establecido en el país, “el espacio político-mediático español todavía está dominado por las élites católicas, que también tienen mucho poder en educación”, dice Antonio Montañés, miembro del grupo de Investigaciones en Sociología de la Religión de la Universitat Autònoma de Barcelona. Y tercero, porque al tratarse de iglesias de primera generación, “la población todavía es vulnerable y no tiene arraigo suficiente para formar movimientos políticos”. Tampoco nadie ha ido a buscar su voto, apunta; y en muchos casos directamente los miembros no tienen derecho a voto en el Estado español. “Nunca seremos lo suficientemente significativos en número como para que ese esfuerzo mereciera la pena a nivel político”, dice la pastora de la Iglesia Protestante de Barcelona-Centro, Marta López Ballalta.

Además, desde la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) aseguran que en el Estado español desde los púlpitos no se hacen valoraciones políticas, a pesar de que reconocen que siempre pueden haber excepciones. Ahora bien, si esto pasa, afirman, “siempre pedimos –y casi exhortamos– que el pastor aclare que esta representación es a título personal”. “Yo como pastora tengo mi opinión política y lo expreso a nivel personal, pero no incito a mi comunidad a que la siga: con el tema de la independencia, tenemos gente que está a favor y gente que no”, añade López.

Creyentes de la Iglesia Pentecostal Unida En Europa

¿De derechas o de izquierdas?

A pesar de que los valores que defienden la mayoría de congregaciones van en contra del matrimonio homosexual, el aborto y la eutanasia, los expertos consultados explican que todavía no hay estudios suficientes sobre el voto en España para determinar la influencia de la religión en las urnas. “Decir que sumarían votos a la derecha sería simplificar mucho porque aunque muchos valores sí que se alinearían con los partidos más duros de la derecha, como el PP o Vox; habría que tener en cuenta que a la vez los miembros de las congregaciones son mayoritariamente personas migradas con situaciones socioeconómicas vulnerables, que podrían acercarse a posiciones más de izquierdas”, añade Montañés.

De hecho, en Barcelona existe la comunidad Protestantes Inclusivos, que permite vivir su fe en libertad a personas del colectivo LGTBI; y numerosas iglesias protestantes más progresistas, que están a favor del matrimonio homosexual y son partidarias de que las mujeres sean libres para abortar.

Desde la FEREDE, la entidad que más voces protestantes reúne en España, también insisten en decir que los evangélicos del Estado español son plurales en términos políticos. Ahora bien, al preguntar por sus posturas sobre la homosexualidad y el aborto, confirman que en su federación hay un consenso amplio en la idea de que “el único ámbito en que las relaciones sexuales son aceptables es en un matrimonio entre un hombre y una mujer” y que “están en contra del aborto en el sentido humano y espiritual del tema” a pesar de que creen que la solución no es criminalizar a la mujer.

El pasado abril, de hecho, obtuvo un escaño en el Congreso de los Diputados un candidato evangelista. Era Juan José Cortés, el padre de Mari Luz, la niña asesinada por el pederasta Santiago Valle en 2008. Se había presentado a las listas del Partido Popular en Huelva.

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