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Sevilla Antonia Ávalos, acusada por el 'coño insumiso': "Las mujeres vamos a seguir luchando por nuestros derechos"

Una de las tres procesadas en el juicio en Sevilla por un delito contra los sentimientos religiosos vino a España hace 13 años huyendo de un caso de violencia de género en México.

Antonia Ávalos (centro), una de las tres mujeres que acusadas por un delito contra los sentimientos religiosos, entra acompañada de su hija (izquierda) y un familiar en el Juzgado de lo Penal. EFE/José Manuel Vidal

Antonia Ávalos es la presidenta de la Asociación Mujeres Supervivientes de Violencia de Género y una de las tres procesadas en el juicio del coño insumiso para las que la Fiscalía pide una multa de 3.000 euros por un delito contra los sentimientos religiosos en una manifestación que recorrió el centro de Sevilla con motivo del 1 de mayo.

Llegó de México hace trece años huyendo de la violencia de su expareja y trayendo con ella a una hija que sólo tenía diez. Ahora, trabaja en un comedor social del centro de la capital hispalense ayudando a otras mujeres que han sido víctimas como ella de la furia machista. A su lado tiene a su hija Amanda, que ya ha cumplido 23 años y ha venido desde Bruselas, donde está trabajando, para acompañar a su madre en una vista oral en la que se enjuician unos hechos que ocurrieron en 2014. 

"Soy mejicana, feminista y superviviente de violencia de género". De esa forma se presentó Antonia Ávalos, de 56 años, en su declaración en el juicio, donde aseguró que en ningún momento de aquella manifestación del 1 de mayo tuvo el ánimo de ofender a alguien por sus creencias religiosas. Luego, al terminar la vista oral, entre abrazos y besos de las decenas de personas congregadas ante los juzgados para apoyar a las feministas procesadas, aún le queda un poco de tiempo y fuerza para responder a algunas preguntas de este periódico ya sin la presión de estar sentada en el banquillo de los acusados. 

¿A su entender, qué significa este juicio para el movimiento feminista?

Este juicio significa consolidarnos, porque nos han dado la oportunidad de crear un símbolo que articula todos los feminismos, de las migrantes, las españolas, las europeas, las latinoamericanas. Pues yo veo que así nos han brindado la oportunidad de recrear y darle contenido feminista y de reivindicación política a las mujeres. Y esto es ya imparable.  

¿Por qué cree que es imparable?

Porque, además de nosotras que estamos hoy aquí, están las chicas más jóvenes que están participando cada vez en mayor número en las manifestaciones del 8 de marzo, tomando la voz de la lucha de las mujeres por la igualdad.

¿Qué espera de la sentencia de este juicio?

No lo sé. Eso es impredecible. Pero lo que sí sé es lo que esperamos de todas nosotras, que vamos a seguir luchando por nuestros derechos como personas. Las mujeres vamos a seguir luchando contra la precariedad laboral, los asesinatos machistas, no poder llegar a fin de mes, no tener un empleo digno, una vivienda. Por todo eso seguiremos luchando.

¿Cómo vive un juicio de este tipo una mujer que ha sido víctima de violencia de género?

Con mucha tristeza, con mucho miedo, porque llevo en mi cuerpo el registro de una injusticia patriarcal que en México no escucha a las mujeres, que son asesinadas, aunque ahora esté habiendo un cambio con el nuevo gobierno de López Obrador. Entonces, llegar aquí, a España, y volver a ser perseguida y criminalizada pues me produce mucho miedo y mucha angustia. Pero también tengo el sentimiento de lo que le debemos a las jóvenes, que hay que seguir luchando por nuestros derechos. No podemos echarnos atrás.

¿Qué le dicen las víctimas de violencia con las que trabaja en Sevilla?

Pues ellas están contentas, felices de que no nos rindamos, de que sigamos luchando, porque la justicia patriarcal tiene que cambiar.