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Solar Maravillas Almeida quiere desalojar un espacio vecinal para levantar un centro de salud que lleva años en el cajón

En el espacio realizan todo tipo de actividades culturales y ecologistas, como huertos, cine de verano o un mercado agroecológico. Los activistas piden que el centro sanitario se ubique en otro lugar. El Ayuntamiento asegura que los plazos "no están en el aire, sino que están estipulados en el convenio", pero ahí también se recoge la posibilidad de que el centro no se construya.

Varias personas, en el solar Maravillas. FOTO: SOLAR MARAVILLAS
Varias personas, en el solar Maravillas. FOTOS: SOLAR MARAVILLAS

Un solar lleno de escombros y ratas. Es el recuerdo que tienen los vecinos del número 8 de la calle Antonio Grilo, algo que cambió cuando lo ocuparon para construir el Solar Polivalente Maravillas, donde se dan cita actividades culturales y ecologistas. Ahora, el Ayuntamiento de Madrid quiere desalojarlos para abrir un centro de salud, pero los activistas tienen serias dudas sobre su viabilidad.

"Nos han pillado en esta época y hace un frío horroroso", explica Mónica, que ha pasado la noche en el solar para intentar evitar un posible desalojo. Es viernes, el día que se acaba el ultimátum del consistorio, y celebran distintas actividades de apoyo a la continuidad del espacio durante todo el fin de semana.

Ella es parte de la asamblea del espacio, en activo desde 2010, cuando llevaba siete años abandonado. "Expropiaron el edificio que había, lo derrumbaron y así se quedó", continúa esta vecina de Malasaña, que recibe a Público a las puertas del centro: "Todo estaba lleno de escombros y ratas, era un estercolero". "Quisimos dar una solución a esto, porque llegaba a ser un problema de salud pública", relata.

En aquel entonces, la Alcaldía también estaba en manos del PP. Coincidieron tanto con Alberto Ruiz Gallardón como con Ana Botella, con quienes "no hubo mayor problema". "Ellos seguían haciendo sus promesas electorales, pero nunca hubo amenaza de echarnos", relata Mónica, a quien le parece irónico que les tachen como "los okupas de Carmena". "Fue con ella cuando empezaron a decirnos que nos teníamos que ir", apunta.

Huerto urbano y cine de verano

El Solar Maravillas es un lugar en el que se hace un poco de todo, siendo incluso lugar de reunión para colectivos como No Somos Delito o Ecologistas en Acción. También hay un grupo de trabajo dedicado al pequeño huerto del lugar, donde todo se dedica al autoconsumo, y que también sirve para hacer talleres con niños.

"Los vecinos pueden bajar para aportar o plantar lo que quieran", cuenta Alexandra mientras enseña este huerto en pleno centro de Madrid, donde se apuesta por la permacultura, buscando que el cultivo sea lo más ecológico posible. "Aquí hay mucha sombra y los cultivos de invierno van genial", dice señalando coles, alcachofas o un pequeño limonero.

Allí también se reciclan los restos de basura. "La gente del barrio la tira aquí en lugar de al contenedor, porque la reciclamos y usamos para el huerto", comenta Alexandra, que, además, se lamenta: "En el centro de la ciudad todo es gris y en los espacios verdes no puedes interactuar con la naturaleza; solo sentarte y mirar".

Varias personas, en el solar Maravillas. FOTOS: SOLAR MARAVILLAS

Esta mañana también ha acudido Dora, parte del colectivo que organiza el ya famoso cine de verano. "Hemos llegado aparecer en la Guía del Ocio como referencia, no sabíamos que íbamos a llegar a tanto", relata: "Cada vez es más largo: el año pasado empezamos en mayo y acabamos en octubre".

"El cine nos enriquece y creemos que es necesario que se compartan esas inquietudes", expresa esta activista, que celebra que "la respuesta vecinal ha sido muy buena": "Hemos tenido pases en los que que no cabía más gente". Más allá de proyectar películas al uso, también organizan debates con directores y actores. "Hay que trabajar mucho, pero merece la pena", admite.

Otra de las iniciativas pioneras en el espacio es el Mercado Agroecológico de Malasaña, que se celebra todas las mañanas de los sábados. "Funciona de forma autogestionada: los productores, que son de cercanía, son los que organizan el funcionamiento y nosotros les echamos una mano", relata Juan, uno de los propulsores, que defiende que "no hay ningún tipo de interés económico, más allá de que cada productor traiga sus productos y eliminar intermediarios".

Le apena que en Madrid "ya sea prácticamente imposible conseguir un lugar como este, y los que quedan están tratando de eliminarlos". "El Ayuntamiento organiza sus mercados con empresas privadas de intermediación, que son las que terminan llevándose todo el beneficio", critica.

En este espacio hay incluso música en directo. Es el llamado Taller de Cuerdas, donde Eduardo enseña a tocar instrumentos de esta rama, como la guitarra, el violín o el charango, e interpretan luego en grupo. "Vemos esto con mucha lástima, no hay lugares donde hacer algo así que no sean negocios. Y luego, si quieres tocar por la calle, te multan", dispara.

"Una antigua reivindicación vecinal"

"Espero que se desaloje el Patio Maravillas", escribió José Luis Martínez Almeida este viernes en Twitter, aunque se refería a este solar, pues aquel espacio lleva años cerrado. "Es maravilloso para quienes lo están disfrutando ahora", reconocía, "pero va a ser aún más maravilloso para los madrileños tener un nuevo Centro de Salud".

Fuentes del Ayuntamiento de Madrid definen el centro de salud como una "necesidad para el distrito" y "una antigua reivindicación vecinal". Los activistas lamentan que, pese a que el PP gobernó la capital durante más de dos décadas, "solo se quedaba en promesas electorales y nunca se supo más".

En septiembre, el consistorio cedió el solar a la Comunidad. "La Comunidad necesita que la parcela esté vacía para poder aceptarla y empezar a construir el equipamiento sanitario cuanto antes", aseguran desde el Gobierno municipal, donde inciden en que está "ocupado de forma ilegal".

Los vecinos celebran que se vaya a impulsar un centro de salud en el barrio, pero tienen algunas dudas de la viabilidad del proyecto. Sobre todo, por la accesibilidad de la calle: las aceras son imposibles para quien acuda en silla de ruedas y la calzada solo tiene un carril. "Cada vez que venga una ambulancia, que ya cabe a duras penas, se corta el tráfico", explican.

Como alternativas, proponen el edificio de San Bernardo 68, donde se ha alojado un nuevo parque de bomberos en el que quedan plantas vacías. Otra opción sería la antigua sede de Comisiones Obreras -de donde fue desalojado el grupo neonazi Hogar Social Madrid- en la calle Cristino Martos, a apenas unos metros. "Tiene aluminosis, pero es más fácil acondicionarlo que hacer uno nuevo", defienden.

Varias personas, en el solar Maravillas. FOTOS SOLAR MARAVILLAS

Eso sí, tienen claro que, si no hay alternativas, se van "en cuanto empiecen las obras". El convenio firmado por Ayuntamiento y Comunidad ya se cubría contra estos argumentos: incluía una causa por la que los segundos solo se hacen cargo del solar si está desocupado.

Así, los vecinos denuncian que "no hay nada presupuestado: es vaciarlo para que vuelva a ser un estercolero". Desde el Ayuntamiento aseguran que los plazos "no están en el aire, sino que están estipulados en el convenio", pero ahí también se recoge la posibilidad de que el centro no se construya. "En cualquier caso, ya dependerá de la Comunidad", dicen.

Este periódico ha enviado una serie de preguntas a la Consejería de Sanidad del Ejecutivo madrileño sin haber recibido respuesta al cierre de esta edición.

"No ha habido diálogo"

"Llevamos diez años construyendo esto", reivindican los vecinos, que aseveran: "Que los vecinos tengan un lugar para reunirse en el barrio también es salud. Vivimos en un barrio gentrificado y lleno de turistas. Necesitamos espacios para hablar entre vecinos y vecinas".

"La imagen que tiene Almeida de los okupas no tiene nada que ver con lo que hay aquí, que generalmente somos gente ya mayor", incide Mónica. "Yo soy farmacéutica y me he pedido el día de vacaciones para intentar que no nos desalojen", dice la activista, que admite que va a ser complicado resistir al envite.

"No ha habido un diálogo en el que nos hayamos sentado a hablar sobre la utilidad del espacio o la respuesta que han dado los vecinos", lamenta Dora, del cine de verano. Como el resto de activistas del Solar Maravillas, temen que el final del espacio sea también el de los proyectos que lo integran: "Es imposible encontrar otro lugar así en el centro de Madrid".