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María Pombo
María Pombo en la segunda temporada de 'Pombo'. Foto: Prime Video.
María Pombo y Pablo Castellano
María Pombo y Pablo Castellano en la segunda temporada de 'Pombo'. Foto: Prime Video.

El talón de Aquiles de María Pombo

El docureality de las hermanas Pombo ha vuelto a Prime Video con una segunda temporada. Una semana en emisión les ha bastado para colocarse en el centro de la controversia y el debate en redes sociales.

Laura Cuesta

El docureality de María Pombo y su familia vuelve a copar titulares y comentarios en Internet. Tras el estreno de su segunda temporada en Prime Video el pasado 23 de febrero, los seguidores y detractores del clan Pombashian no han dudado ni un segundo en comentar sus andadas. Los Pombo saben cómo agitar el avispero y convertirse en tendencia mejor que nadie. ¿O acaso alguien olvida que más de la mitad de sus miembros se dedica a crear contenido en redes sociales?  

Si en la primera temporada la pullita fue para David Broncano y La Resistencia, ahora le ha tocado a Tony Aguilar y LOS40 Music Awards. El periodista ha sido el personaje aludido en esta segunda entrega, quien no ha tenido reparo en salir a defenderse a través de su cuenta de Twitter. De esa manera, Aguilar ha conseguido que toda la atención vuelva a dirigirse hacia una de las familias más famosas de Internet.  

Lo que pasó en LOS40 Music Awards

A pesar de tener 3,2 millones de seguidores en Instagram y vivir rodeada de cámaras, en la primera temporada de Pombo descubrimos que a la pequeña del clan no le gustaba conceder entrevistas. A Broncano y su late night de Movistar+ los dejó por los suelos. “Es lo único de lo que creo que me arrepiento de mi vida profesional”, sentenció la influencer en uno de los capítulos. Pombo se presentó en el programa con el himno de España sonando, aseguró ser la “rojilla” de sus amigos y acabó hasta filtrando su embarazo. Su visita generó un debate en términos políticos los días posteriores.

En esta segunda temporada, su incomodidad por hablar en público vuelve a quedar latente. El primero de los episodios que se relata tuvo lugar en noviembre del año pasado, cuando la influencer se subió al escenario de LOS40 Music Awards para presentar al grupo Take That junto al locutor de radio.

Las cámaras enfocaron a una María nerviosa y tensa, que no abre la boca en casi toda la presentación. A su lado, un Aguilar que, con 20 años de experiencia a sus espaldas, guiaba el evento con soltura. El momento se ha convertido en el centro de la conversación después de que Prime Video nos enseñara cómo las hermanas Pombo vivieron lo ocurrido.

Al bajar del escenario, María se encuentra con su hermana Marta y ninguna da crédito a lo que acaba de suceder. “No te ha dado paso”, señala la mediana. “No he entendido nada. Te juro que me he sentido la mujer más estúpida del mundo”, contesta la menor. Días después, María explica en el documental cómo ella le confesó al periodista que estaba muy nerviosa y que entiende que no le dio paso con la intención de ayudarla. “Yo no estoy de acuerdo con que te quería ayudar”, le contradice tajante su hermana.

La respuesta de Tony Aguilar

Aguilar no ha tardado en dar su versión de los hechos. Él no ha tenido la posibilidad de aparecer en Prime, así que se valió de su perfil de Twitter. “Queridas hermanas Pombo. Efectivamente María está en lo cierto. Me dijo que estaba muy nerviosa y la tranquilicé y ofrecí mi ayuda. Recordará que tenía que decir que Back for good es un himno, pero me miraba y no hablaba. Siento que Marta, sin conocerme de nada, piense eso de mí”.

Mientras que la pequeña de las Pombo ha preferido no comentar la jugada, la mediana ha usado su cuenta de Instagram para apelarle directamente. “A la próxima, Tony, cuenta conmigo que me siento en casa entre tanto foco y micro y estoy segura de que haríamos un gran tándem. María Pombo, te tomo el relevo”.

La incomodidad de hablar en público

El incidente de la gala de premios musicales no es el único que refleja a lo largo del documental cómo hablar en público y comunicarse en directo le genera un gran malestar a María Pombo. Esto está presente incluso en su vida cotidiana. “Tienes que entrenarte para empezar a tomar decisiones como una persona adulta”, le suelta Inés Castaños en el primer capítulo. La maquilladora no hace referencia a una decisión de gran relevancia profesional, sino a pedir comida al servicio de habitaciones del hotel en el que se encuentran. “Por teléfono no llamo ni a mis amigas. Me da mucha vergüenza, prefiero no hablar, prefiero quedarme sin comer”, confiesa la influencer, que acaba haciendo el esfuerzo de llamar al room service

Su posición en este sentido es firme. María Pombo no quiere hablar en público. Ni en premios, ni en ninguna otra ceremonia. “Valoro mucho el trabajo de los comunicadores y creo que no es mi movida. No tengo por qué estar en todo. Se me da mal y no lo disfruto. A veces hay que saber decir que no”, explica la creadora en la segunda temporada. 

Teddy Pellín, Head of Creator de Vertical, la nueva agencia de representación de Pombo tras su salida de Soy Olivia, no duda en animarla en este ámbito. “Pero a veces hay que decir que sí aunque nos de miedo y salir de nuestra zona de confort”. La cara de la pequeña de las Pombashian es todo un poema. Lo que Pellín no ve (o no quiere ver) es que forzar ese salto al vacío a veces se traduce en malos resultados cuando la inseguridad sigue latente.

El reto de ir más allá de lo convencional

En el segundo episodio, vemos cómo María se sube a dar un breve discurso durante los Forbes Best Content Creators 2023 después que su agencia le convenza de que es una gran oportunidad para ella. Pombo está correcta, pero se traba y se nota a simple vista que está muy nerviosa. Tras bajarse del escenario, le comunica a los miembros de Vertical su malestar. “No me hagáis hablar más en público porque no lo voy a hacer. Me entran ganas de llorar. Esto nos enseña a que no tengo que hacerlo más”, sostiene. “No, esto nos enseña a que hay que ensayar más, amiga”, le espeta Laura Pérez de Mendiola, Head of Comms en Vertical.

Son muchas las influencers que, como las Pombo, han intentando ir más allá de la foto fija que dejan redes sociales como Instagram. Este salto pasa muchas veces por hacer un documental sobre sus vidas para conocer, desde dentro, cómo es su realidad tras las cámaras de sus móviles. Ha sido el caso de Tamará Falco o de Georgina, que cuentan con sus propios docurealities en Netflix.

Este movimiento puede que salga bien y consiga humanizar a estos personajes con vidas aparentemente inalcanzables, pero en otras ocasiones hace un flaco favor a sus protagonistas. “Ha conseguido un reality que refleja perfectamente su universo propio, que al final resulta ser un selfie en movimiento, pero es un movimiento en espiral hacia dentro. No ves nada, porque no hay nada”, apuntaba Diana Aller, guionista y crítica de televisión en El Mundo, sobre Georgina.

La presión de una agencia

María Pombo no entiende la necesidad de ponerse frente a las cámaras a dar discursos.  “No sé por qué hay que mejorar en cosas que no se te dan bien y encima no te gusta hacer”, esgrime. En el documental deja claro que en los últimos años ha querido dar un gran paso profesionalmente. Ya no solo se dedica a la creación de contenido, sino que también ha puesto a funcionar su faceta como empresaria. Es fundadora de la marca de ropa online Name the Brand y copropietaria junto a su hermana Marta y su excuñado Luis Giménez de otra llamada Tipi Tent. Para ella, esta parte alejada de su perfil como influencer, no tendría por qué ir ligada a hablar en público.

Su agencia parece no opinar lo mismo. Tras su episodio en La Resistencia, Pombo y sus hermanas fueron a principios de año al programa de Pablo Motos. De allí también salieron con un aluvión de críticas. “¿Pero estas chicas para qué han ido a El Hormiguero? ¿Para hablar de pedos, culos postizos y gusanos?”. Este mensaje de un usuario en Twitter resume brevemente en lo que consistió la entrevista a Lucía, Marta y María. 

Quizás el tándem de hermanas tampoco es el mejor vehículo para promocionarse. Sin embargo, la pequeña de las Pombo tiene claro que el clan es un pack inseparable. También en su nueva agencia, donde quiere que tanto Marta como Lucía participen como perfiles para hacer campañas publicitarias. “Jimmy [Martínez Recasens, CEO de Vertical] no acaba de ver que las hermanas y Pablo estemos en el mismo saco. Pero es que yo no puedo imaginarme un proyecto sin mi familia, tienen que estar ahí”, comparte María en el documental. 

¿Es solo pánico escénico?

Más allá de este miedo incontrolable a hablar en público, podría haber algo más. Desde la prensa, acceder a las hermanas Pombo es tarea complicada. Así lo corroboran otros medios como El Español, que ha vivido en primera persona cómo la mediana de la familia evitó hacer declaraciones a los redactores durante un photocall de una prestigiosa marca de ropa.

Detrás de esquivar continuamente a la prensa puede estar la intención de proteger su marca personal. El clan Pombashian tiene un discurso muy defensor de la familia y los valores más conservadores, algo que no han tenido reparo en compartir. En 2022, la pequeña de las hermanas llegó a usar su cuenta de Instagram para compartir por stories un hilo de un usuario que cuestionaba el pago de impuestos.

Pero ahora el intento por no meterse en fangales se ha incrementado. Probablemente ellas mismas tengan claro que les conviene mantenerse como un producto blanco, porque dar declaraciones polémicas y mojarse, irremediablemente afectará a su trabajo. “Son personas producto. No quieren pisar charcos, porque pisar charcos significa que se les pueden caer anunciantes, campañas y clientes”, explicaba el periodista Borja Terán a El Español

Las Pombashian vuelven con tela para cortar, pero aquí no quedará la cosa. Acaban de anunciar que ya han empezado las grabaciones de la tercera temporada. ¿Con qué nos sorprenderán entonces?