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El despertar de un siglo de sueño americano

GM ha sido un icono en la economía y la lucha sindical de Estados Unidos

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La centenaria General Motors, que ocupó el primer puesto mundial del sector automovilístico durante 77 años, que fue la primera empresa de EEUU en superar los 1.000 millones de dólares de beneficio (en 1955) y cuya capacidad de producción le permitió donar 12.000 millones al Gobierno de su país en la II Guerra Mundial, despierta hoy nacionalizada, en suspensión de pagos y con la tarea por delante de encogerse a sí misma. Es la caída de un mito, el traspié de la que fuera la mayor de las tres automovilísticas de Detroit.

Nacida de una de esas fiebres del sueño americano, GM fue fruto de la intuición de uno más de los cientos de emprendedores que, a principios del siglo XX, creyeron ver un filón de oro en el mundo del motor. El número de vehículos que rodaba en ese momento por EEUU no llegaba a los 8.000 y sólo el éxito de exposiciones como la celebrada en Nueva York en el año 1900 demostraban una fascinación del país por los coches que podía traducirse en demanda.

En medio de esa fiebre, el 16 de septiembre de 1908, Billy Durant, un empresario dedicado a la fabricación de vehículos tirados por caballos, fundaba General Motors. Su éxito es el botón que mostró durante años que el sueño era posible, aunque el éxito se debiese al fracaso de muchos otros a los que GM se fue comiendo. Nombres como Oldsmobile, Cadillac y Pontiac corresponden a piezas que se cobró ya en sus primeros años de existencia.

Para entonces, una firma alemana de máquinas de coser y bicicletas llamada Opel, había entrado ya en el negocio de la automoción. Opel entró a formar parte del universo GM en la crisis económica más intensa conocida hasta ahora, 1929. Ironías del destino, sale del grupo estadounidense 80 años después, en medio de otra crisis que ya sólo admite comparación con aquella.

La otra ironía la vivió GM hace un año, cuando cumplía cien de vida y la japonesa Toyota le arrebató el primer puesto en el ranking mundial de fabricantes.

Su caída y reconversión no podrá borrar sus neumáticos de la historia de EEUU. General Motors seguirá siendo la empresa cuyo presidente fue elegido por Roosevelt para dirigir la oficina encargada de gestionar la producción nacional en tiempos de guerra. Una firma capaz de tumbar un 4,2% la economía de EEUU en el último trimestre de 1970 tras mantener una huelga de dos meses de la que se salió con derechos para los trabajadores que han pervivido hasta hoy.